La violencia

El momento actual es de cambio y por eso se están dando tantas situaciones de violencia, la cual es nacida del miedo;  mientras no se entienda que todos somos Uno, continuará la lucha por el poder. La violencia nace del miedo, que a su vez da lugar al ego. Al creernos solos y separados del Universo y de Dios tenemos miedo, por lo que desarrollamos una serie de comportamientos tendientes a cubrirlo, los cuales conforman el ego. El deseo de sobresalir sobre los demás, la necesidad de ser aceptados y reconocidos, nos hace sentir más seguros; las posesiones materiales nos dan una transitoria satisfacción, pues una vez obtenidas, aparece el deseo de tener más y la búsqueda del control que lleva al poder es lo más irresistible para el ser humano que cree obtener seguridad con ello. El ego y sus exigencias generan violencia cuando se ve contrariado en sus deseos.

Actualmente las conductas de la humanidad están polarizadas, los que buscan la luz cada vez lo hacen más intensamente, mientras que los que están en la oscuridad se hunden más profundamente en ella, debido a que la vibración de la Tierra se incrementa y con ella la de sus habitantes. Esto dará lugar al cambio de dimensión que se está preparando, en el que quienes no logren elevar su vibración no podrán seguir en este planeta, es decir, no podrán reencarnar más en él.

Los que están inmersos en el ego que únicamente busca el poder, su actitud ante la vida es de manipulación y violencia para infundir miedo y así controlar a la humanidad. Desde los videojuegos, las películas, las series de TV, las lecturas, las noticias, incrementan la violencia a todos los niveles: entre los niños, los jóvenes y aún las guerras están atizadas por todo esto.

Una de las razones de la violencia que impera en el mundo es el resultado del ego ambicioso de la humanidad. Al nunca encontrar saciedad en las posesiones materiales ni en el poder, se busca la plenitud tratando de obtener más y más dinero, más y más poder, sin nunca encontrar la plena satisfacción porque lo que en realidad busca el alma del ser encarnado es ilimitado, es la unión con el Todo del que se cree separado. La insatisfacción y el vacío existencial que experimenta el ser humano, lo empujan a buscar obtener lo que desea empleando la violencia, si es necesario. También, cuando no se es feliz, la felicidad ajena no se soporta y es cuando el salvajismo y la crueldad aparecen en el comportamiento humano.

Necesita el ser humano entender que mientras busque la plenitud de su ser en el materialismo y el poder sobre los demás, nunca lo obtendrá. Es en la unión con el Todo a través del amor cuando encontrará la satisfacción y la felicidad. El amor  es unión, mientras que el poder separa, lo que produce una profunda desdicha.

El bagaje cultural machista de la humanidad en el que el hombre se impone sobre la mujer mediante la fuerza física y la agrede cuando no se pliega a su voluntad,  es el responsable de tantas atrocidades que se cometen. Otra vez aquí aparece el ego controlador. También las frustraciones que algunos individuos experimentan las desahogan agrediendo a quien pueden y muchas veces a su propia familia.

El fanatismo, ya sea religioso, ideológico o de cualquier índole, es otra fuente de violencia, el fanatismo que tiene como origen el ego y el miedo que es uno de los componentes de este último. Cuando el fanático tiene una creencia que considera como la única verdad, se apega a ella porque le da seguridad. Aparece después el deseo de imponerla a los demás con el objetivo de obtener el control, lo que en muchas ocasiones se hace contra la voluntad de éstos y de manera cruel y violenta.

El espíritu competitivo incrementa el ego y la competencia a todos los niveles, mientras provoca la satisfacción del ganador, es causa de infortunio del perdedor. La competencia en muchas ocasiones es despiadada, promueve la violencia y la injusticia con el fin de lograr la superioridad sobre el oponente. Desde los juegos hasta los negocios, todo se basa en competir. En lugar de trabajar por sacar lo mejor de uno mismo para el bien de la comunidad, el que compite lo hace para beneficio propio en perjuicio de otros.

Al entrar en el mundo dual son necesarios los dos polos, lo que se entiende por bueno y por malo, porque sin ello no se puede vivir la dualidad. Para salir de ella se deberá limpiar la negatividad que cubre la Tierra para que se dé el cambio de dimensión; es necesario que se exacerbe y cuando ya  no pueda seguir más, desaparecerá para dar lugar a un mundo de paz y fraternidad. Esto nos lo dicen los maestros espirituales.

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