Origen y destino del ser humano (2da parte)

Texto dictado por seres de otros planos de realidad.

Vamos a comenzar a hablar del origen del ser humano, su razón de ser y su destino final.

Al proyectarse la Fuente Infinita de cuanto existe en infinidad de chispas de su propia esencia les otorga a cada una la misión que se necesita para la creación de los universos. Hay algunas chispas que se convierten en entidades creadoras, otras son responsables de las creaciones mediante la supervisión de lo creado y ayudando al desarrollo de las mismas y otras más a crear los cuerpos que almacenarán las chispas que se convertirán en seres evolutivos, así como las plantas y animales que a su vez evolucionarán también.

Cada creación en el plano material posee una contraparte del mundo espiritual que se considera como alma. Al principio el alma que anima el mundo mineral vibra a una frecuencia muy baja que va sutilizándose para animar el mundo vegetal y enseguida el mundo animal. Conforme los animales van siendo más conscientes, el alma grupal que los anima va siendo más individual.

Cuando las chispas de esencia divina se desprenden de la Fuente se les otorga la voluntad de manifestación y cada una recibe la instrucción de lo que se pretende de ella; tiene la opción de aceptarlo o no, ya que siempre está presente el libre albedrío.

¿Qué pasa si no acepta su función?, se le ofrece otra alternativa hasta que encuentra lo que le conviene manifestar; esas chispas son cada una de las entidades que conforman la Creación. Es decir, que los que aceptamos ser seres evolutivos fue porque así lo decidimos libremente.

Los que crean los universos físicos son entidades muy elevadas y con gran sabiduría que proviene de la Fuente, ya que ésta contiene toda la sabiduría, el poder y el amor que existe. Empiezan estos seres a crear las distintas fuerzas y elementos necesarios para la existencia de planetas, soles, galaxias etc., así como el comportamiento que siguen estos para formar los universos. Hablamos de universos porque el que percibe la humanidad no es el único, hay muchos otros de diferente composición y plano de realidad. De esos otros planos se originan seres diferentes a la materia física pero que tienen la misma característica evolutiva que los que habitamos el universo físico.

Este Universo está también en evolución y pasará del plano físico al etéreo hasta volver a unirse al Origen.

El universo material al que pertenecemos se formó con el Big-Bang que esos seres altísimos provocaron después de crear los diferentes elementos químicos que uniéndose unos a otros han ido formando la materia física. Los soles y galaxias están en continuo movimiento y creación, dando así gloria al Principio Único que está en todo ello. Hay otros universos que no son de materia física pero que también dan cabida a seres animados con la misma chispa proveniente de la Fuente y que viven en perfecta armonía, ellos están más cerca de ésta y llegarán a fundirse en Ella al final de su proceso como el resto de la Creación.

El Altísimo crea y absorbe su creación en un movimiento eterno de expansión y absorción. Se nos da a las chispas de su propia esencia el poder de crear según nuestro deseo, experimentando Él a través nuestro.

Al centrarse el ser humano en los placeres y beneficios que encuentra en el mundo material, se olvida del espíritu que es en realidad y le cuesta trabajo salir del atractivo que le ofrece ese plano. Poco a poco se va a dar cuenta de que no es eso lo que le satisface completamente y entonces comienza a buscar algo de espiritualidad; aunque este proceso es lento, siempre se vuelve al Origen aun a través de múltiples experiencias que no siempre son positivas.

Pero,¿ qué pasa con los rebeldes que se dejan llevar por la oscuridad de la búsqueda del poder sobre todas las cosas? Esas almas tardan más en encontrar la luz de su verdadero ser y cuando se internan en la oscuridad de la que les es ya imposible salir, su individualidad se cancela y su vehículo se desintegra, lo cual es lo más doloroso que se puede siquiera imaginar.

Dicha situación es en cierta forma poco común ya que la atracción que ejerce la Fuente de Toda Vida, El Principio Único es de tal manera irresistible que es difícil salir de su atracción, pues siempre les proporciona a sus criaturas las condiciones necesarias para compensar sus errores.

Nuestra vida se trata de crear, creamos todo el tiempo las condiciones de nuestra vida, la cual escogemos antes de encarnar con sus obstáculos hechos para superarlos y así avanzar en nuestra evolución.

El destino del ser humano es reintegrarse a su origen como el resto de la Creación. Su dificultad estriba, como ya lo dijimos, en la nefasta influencia que recibe de los seguidores de los ángeles rebeldes, que desean que se una a sus oscuras huestes con las que esperan ganarle a la Hermandad Blanca.

Estos altísimos seres, al encontrarse con ese inmenso poder que les concedió el Creador, decidieron que no le debían la existencia a nadie, que existían desde siempre con esos magníficos poderes y por lo tanto, no tenían que seguir ninguna ley universal que no viniera de su propia voluntad. Esos ángeles de belleza y poder inimaginables son los titulares de la horda de seres que buscan el poder olvidándose del amor con el que han sido creados. Se expande ese comportamiento porque con su poder mental influyen en los seres evolutivos que siguen el patrón del poder por el poder. Esto ha sucedido en el planeta Tierra y su humanidad está atrapada en esa influencia.

Ya llegó la hora en que la humanidad recapacite y entienda que la felicidad no se encuentra en el poder. Cuando se tiene, creyendo que con él se obtiene la plenitud, se encuentra que no hay poder que llene el vacío existencial que nos produce la conciencia de separación. Entonces tendrá que buscar en donde está, que es en el amor universal.

Cada día se polariza más el comportamiento humano, se intensifica la búsqueda de la Luz y al mismo tiempo la maldad parece no tener límite. Sin embargo, poco a poco se irá deshaciendo la humanidad de esa nefasta influencia y se abrirá para el ser humano el camino de luz que lo llevará de retorno al Origen.

Ese es nuestro verdadero destino, reintegrarnos a la Fuente de donde nos originamos, llevando con nosotros todas nuestras experiencias que compartiremos con el resto de la Creación.

Origen y destino del ser humano (1a parte)

Texto dictado por seres de otros planos de realidad.

Se necesita que la humanidad comprenda su origen y destino para trabajar en la aceleración de su frecuencia vibratoria y así llegar al estatus de superhombre. Actualmente la humanidad está estancada en un estado muy primitivo, cuando podría tener atributos maravillosos si abriera su conciencia a su verdadero ser y esencia divina.

Todos los seres conscientes tenemos como esencia una partícula de la Fuente de Toda Vida, de todo lo que existe, y por lo tanto poseemos los mismos atributos en forma latente. De lo que se trata la Creación es de experimentar las innumerables posibilidades que ofrece el eterno movimiento creativo y desarrollar nuestra potencialidad encerrada en esa partícula con nuestras diferentes creaciones.

Al comenzar el proceso, la partícula de luz divina se aleja de la Fuente, ya que esa es su función y comienza a cubrirse de elementos densos que le permitirán experimentar en lo más alejado del Origen siendo la materia física. En un principio, ya envuelto en un caparazón que le provoca el olvido de quién es en realidad, sólo busca manifestarse en el mundo de las formas que le atrae irremediablemente. Entonces necesita una vestimenta acorde con el medio en el que va a dominar su deseo de manifestación y experiencia. Esta vestimenta, que es el cuerpo físico, comienza en forma primitiva, ya que toda la experiencia del ser humano está sujeta a la evolución puesto que deberá reintegrarse al Origen después de vivir lo que ofrecen las diferentes etapas de la Creación.

El comienzo de la Creación es un acto de voluntad de expansión y de amor del Principio Único que desea compartir su poderío con las partículas de su esencia a las cuales les otorga la libre voluntad de manifestación y a través de las cuales se manifiesta y experimenta; esas partículas forman con Él un Todo.

Los actores principales de la creación somos los seres evolutivos, que con el valor de incursionar en el plano más alejado del Origen y perder la conciencia de nuestro verdadero ser, el proceso creativo toma forma al tener que crear las circunstancias necesarias para experimentar las vivencias que nos hundirán primero en la oscuridad y después en la toma de conciencia de nuestro ser divino.

La manera como evoluciona la toma de conciencia del ser evolutivo es de olvido y reencuentro con lo que es en realidad, pero la humanidad de la Tierra ha estado estancada en esa toma de conciencia desde tiempos inmemoriales porque hay varios factores que le han impedido avanzar. Uno de estos factores son las razas de extraterrestres que se han quedado en el deseo de poder, lo que les ha impedido avanzar espiritualmente. Su desarrollo ha sido tecnológico y con ello han podido venir al planeta Gaia a esclavizar a sus habitantes.

¿Cómo es esto posible? Con el poder de la mente, influyendo en la humanidad para seguir los mismos pasos de deseo de poder antes que otra cosa. Esto ha impedido a la humanidad encontrar el camino de la evolución espiritual, ya que los seres humanos no se resisten al poder que va en contra de la unión con el Todo.

Ya llegó la hora de que esas entidades externas sean desalojadas y un ejército de amigos de la humanidad dispuestos a ayudarla a salir del estancamiento espiritual. Este ejército viene de diferentes partes del espacio infinito y de distintos planos de realidad, pero nos hemos unido para liberarlos de la prisión de la oscuridad en la que están inmersos.

No saben cómo haremos, pero acuérdense que la luz disipa las tinieblas y estamos luchando con esos seres que se defienden como pueden, incitando con fuerza a los humanos para que sigan en los comportamientos contrarios al amor y continuar así con su dominio sobre la humanidad terrestre.

¿Qué ganan con esto? El dominar a toda una raza como es la humana, conseguir insumos que no son necesariamente materiales, aunque también lo son, pero por ejemplo el ADN humano que les proporcionará tener emociones, las que han perdido debido al camino que han seguido tan alejado del amor. Cuando se dan cuenta de lo que es tener sentimientos, que han perdido, desean recuperarlos, aunque si los recuperan y siguen en el camino del poder, no podrán conservarlos.

Esta es la situación actual de los habitantes de la Tierra que estamos tratando de cambiar la Hermandad Blanca, compuesta por diferentes razas que han alcanzado el recuerdo de su ser real divino y que están actuando de acuerdo con lo que somos, Amor.

Generosidad

Es una constante lo que dicen los que dejan este mundo cuando entran en contacto con la Luz del Mundo Espiritual, que lo más importante en la vida son los actos de amor incondicional y generosidad.

La generosidad es una forma de desapego porque el que la practica comparte lo que tiene, da de su persona, su tiempo, su dinero, sus conocimientos, ayuda al que lo necesita, se regocija con el bienestar ajeno y no se encierra en su propia persona. La generosidad es la actuación amorosa por excelencia porque nada se guarda para sí de una manera individualista, todo esto se reduce a unión que es amor.

La envidia y la avaricia son su contrario. La primera es el apego a lo que los otros tienen, viene del deseo de poseer todo, de tener todas las cualidades ajenas, de ser superior a los demás.

La avaricia se compone de la necesidad de guardar todo para sí, no compartir nada, ni el dinero, ni el tiempo ni los propios conocimientos. Esta singularidad es provocada por el miedo de quedar desprotegido al tener la creencia de que todo eso le produce seguridad. Esta actuación evita que la energía de la abundancia fluya y al estancarse impide también que la energía amorosa enriquezca su ser.

La tolerancia es generosa porque acepta la imperfección propia y ajena sin juicio, con comprensión y compasión.

Un alma que se encuentra en ya en el Mundo Espiritual nos habló así:

Fui muy consentido de la vida y es porque eso escogí con el objetivo de dar a otros lo que no tenían. Sí lo hice, pero no suficientemente y eso fue porque me ganó mi egoísmo. Cuando se tiene mucho en la vida no es para adjudicárselo en forma exclusiva sino para compartirlo con quien lo necesita. Nunca es bastante lo que damos porque el que da recibe y si como se dice, somos vasijas llenas, debemos dar lo que se nos ha dado. Yo esto no lo comprendí, ya que creía que todo me lo merecía y que yo era el dueño de los destinos de los que me rodeaban.

Ahora sé que no es así, lo que se nos da es con el objetivo de ayudar a los necesitados, de difundir la palabra del Creador y de dar salud moral y física al enfermo. Esto no quiere decir que no debamos gozar de los bienes que se nos otorgan, por el contrario, somos felicidad en esencia, así que, si actuamos en armonía con la vida, eso obtendremos. En el hecho de dar se encierra la verdadera felicidad. Lo único que sirve en la vida es actuar con amor y generosidad.

El que da recibe, pues promueve una energía de retorno de causa – efecto, lo positivo recibe positivo y lo negativo tendrá lo mismo como respuesta.

El que no sabe dar y sólo se centra en su persona, no sabe amar y entonces el alma se seca. Esto acarrea una serie de desajustes emocionales que provocan enfermedades, no sólo en el cuerpo sino en el alma. Nunca se puede ser feliz en estas circunstancias porque, aunque se colmen los deseos materiales de poder y de fama, no se obtiene la plenitud. Ésta se encuentra exactamente en lo contrario, en la unión con el Todo que se logra con la generosidad y el amor a todo lo que existe.

Un mensaje de quien fue en vida muy apegado a lo material, al dinero, a las fiestas, a las mujeres, nos ilustra lo que una vez en la Luz del Mundo Espiritual se comprende:

Veo ya un resplandor, es algo que no puedo describir, me atrae y me envuelve. Es una sensación que nunca tuve antes, no puedo creer que esto exista, es el Cielo del que hablan, es cierto que existe, yo que nunca creí en ello. Voy hacia él, es algo maravilloso, me da amor del verdadero, es algo que no esperaba, es realmente el paraíso, como si de pronto todo se aclarara. Es la sabiduría misma que emana de esta luz, es lo que emana de Dios en el que nunca creí. Aquí se sabe que existe y es una atracción irresistible hacia Él cuando esta luz te toca. Lo único que he comprendido aquí es que todo a lo que estaba atado en el mundo que dejé no vale nada, sólo los actos de verdadero amor y generosidad son los tesoros que sobreviven a la muerte

El amor es unión, por lo tanto no es privativo, no está encapsulado en una sola persona, es generoso por naturaleza. Al ser la energía que une todo lo que existe, anula la separación.

Vida y trabajo en el primer plano del Mundo Espiritual

wallup.netUna vez que el alma llega al primer plano del Mundo Espiritual empieza a adaptarse a esa nueva realidad. Es un mundo bellísimo, pero todavía cercano a la vibración del mundo material, con paisajes y colores maravillosos. Ya sin el cuerpo físico se desarrolla el poder creativo inherente a su ser y comienza a crear todo lo que hubiera querido tener durante su pasaje por el mundo físico. Podríamos compararlo con unas extraordinarias vacaciones.

Cuando el cuerpo emocional ha estado muy afectado por enfermedad, alcohol, drogas, diferentes sufrimientos, se le pone en un estado llamado “sueño reparador” en el que se le envuelve con energía universal para restaurarlo.

A ese mundo, que sirve para despresurizarse del denso ambiente material, se llega con las creencias y defectos que se tenían en vida pero que, poco a poco, se van disolviendo con el entorno amoroso que se vive allí, aunque sin erradicarlos por completo. A algunos les cuesta más trabajo que a otros aceptar que todo en lo que creían es diferente, pero siempre se encuentran almas más avanzadas que los ayudan a ajustarse a la nueva realidad.

Se hace una revisión de la vida que acaba de terminar con sus errores y aciertos, siempre asistidos por altos seres espirituales que no juzgan, sino que con gran amor los acompañan en este análisis.

El trabajo a efectuar en este primer plano es tomar conciencia de los defectos que están inscritos en el cuerpo emocional para tratar de eliminarlos y así poder ascender a planos más sutiles.

Cuando las almas se encuentran ya en el Mundo Espiritual no es conveniente buscar el contacto continuo con ellas para buscar que nos ayuden a resolver nuestros problemas materiales. Veamos por qué.

En una ocasión una joven quería comunicarse con su padre a través de mi mediumnidad. Él nos habló así:

Mi hija te ha contactado con la intención de comunicarse conmigo. Tu sabes que esto no es siempre fácil, pues los que nos encontramos ya en la verdadera vida tenemos que dejar las preocupaciones de la Tierra para sumergirnos por completo en el trabajo que debemos efectuar aquí. Esto no quiere decir que ya no nos interesemos más en los que dejamos sobre la Tierra, todo lo contrario, pero nuestra percepción de la realidad es otra y el continuo contacto con ellos no es muy positivo.

Los que se encuentran en la vida terrestre deben resolver sus problemas personalmente y nosotros les podemos ayudar con energía de amor, tratando de inspirarles el camino correcto para su evolución.

Nosotros, los que estamos en este mundo maravilloso, comenzamos un nuevo trabajo espiritual que requiere de otros esfuerzos diferentes a los de la Tierra, un trabajo para tratar de corregir nuestros defectos que nos siguen pero que son más fáciles de corregir en este entorno lleno de amor y de armonía. Se trata de una nueva vida a la que hay que habituarse y aprovechar al máximo para nuestra evolución espiritual.

Dile que trataré de dirigirla desde aquí, si escucha su intuición.

También se desaconseja a los deudos que se les llore demasiado a los que se van, porque esto les impide concentrarse en el trabajo que tienen que desarrollar en su nuevo estado. Aunque ya en el mundo espiritual, las almas necesitan de nuestra ayuda para avanzar. En varias ocasiones me lo han hecho saber. Las oraciones y los pensamientos de amor son energía que los empuja en su proceso de evolución, es por esta razón que en algunas culturas se ora por los ancestros, no importa en qué nivel se encuentren, siempre les sirve.

El principal trabajo que se requiere en ese primer plano es tratar de disminuir los defectos que se tienen y también programar otra experiencia que les ayudará a compensar esos errores. Transcribo aquí el mensaje de un alma, a la que ayudé a ir a la Luz, que en la vida fue físicamente muy bella y que obtuvo poder y dinero con ello.

Querida amiga, por fin me dan permiso de hablarte para decirte que sin tu ayuda todavía seguiría allá con mi enorme orgullo que no me llevaba a nada más que a sufrir.

Una vez aquí, se entiende mejor de lo que se trata la vida y para qué escogí esa experiencia en la que fui muy bella, lo que me sirvió para tener todo lo que deseaba, poder, admiración e idolatría. Te puedo decir que todo eso me ha dolido hasta el alma una vez aquí porque he podido comprender que mis actitudes de soberbia son contrarias al amor, que es lo que vamos a aprender cuando bajamos a la densidad del mundo físico.

¿Por qué escogí ser bella? Me preguntarás. Con el objetivo de superar la vanidad y ayudar a quien lo necesitara con el éxito y el poder que se obtiene con la belleza. Nada de eso hice, sino que, por el contrario, me dejé llevar por la más pura e insoportable vanidad, provoqué mucho dolor a mi alrededor porque siempre quise ganar sobre los demás y fui cruel y despiadada con quien se me oponía.

Todo eso, una vez aquí, se comprende y provoca mucho dolor, pero se tienen que superar esas actitudes porque se trae inscrita en el cuerpo emocional toda la vanidad y autoritarismo que se efectuó durante la vida en la materia. Me ha costado mucho trabajo erradicar ese enorme ego que desarrollé y para acceder al siguiente plano tengo que limpiarlo. Me doy cuenta de que tendré que escoger en una próxima experiencia el ser fea y tonta para acabar de limpiar ese patrón tan odioso que tuve. Ahora comprendo que el verdadero sentido de la vida es encontrar el verdadero amor que yo nunca supe darlo ni a mi propio hijo. Todo era en el sentido de mi voluntad y beneficio sin fijarme a quién lastimaba. Él sufrió de mi extraordinario egoísmo, ya que para mí no había más objeto de cariño que yo misma, incapaz de amar realmente a nadie. Eso te puedo decir, que en el fondo el alma está absolutamente sola y sumamente infeliz sin confesárselo, pero de allí se originan los comportamientos de crueldad y abuso de quien te rodea.

Todo esto te lo digo para que te des cuenta de lo que pasa aquí después de haber llevado una vida que aparenta “tenerlo todo”. Mi deseo es que mi vida sea un ejemplo de lo que no se debe hacer, que lo que aparenta darte felicidad: belleza, dinero, poder, si no va acompañado de un verdadero amor que se practica siempre en su entorno, no da más que infelicidad, porque el que no ama está seco por dentro y eso le acarrea infelicidad.

Una vez que se logran disminuir los defectos y elevar la frecuencia vibratoria, se accede a lo que entendemos por segundo plano del mundo espiritual. Decir que se hacen planes para una nueva experiencia, significa que esa experiencia está teniendo lugar en el “Eterno Presente”. La simultaneidad de la que nos hablan los maestros espirituales, nos es imposible entenderla porque estamos inmersos en el sistema espacio-temporal. A continuación, doy un mensaje de un amigo que ya llegó al segundo plano.

Estoy ya en este segundo plano, que es un decir que es el segundo, porque para llegar aquí se necesita pasar por diversos planos vibratorios en los que poco a poco te vas limpiando de los defectos dominantes que tuviste en la vida que acaba de terminar.

Aquí empiezo a trabajar para los demás, cosa que nunca hice, mi egolatría no me lo permitía porque sentía que ayudar a los demás era rebajarme de mi pedestal.

¡Cómo podemos ser tan ciegos y soberbios! Es algo que tendré que corregir en una próxima experiencia, aunque decir próxima, como sabes, es en este momento, algo que no se puede entender mientras se vive en la materia.

Acabo de entender que mientras una personalidad de mi Yo Total está inmersa en la soberbia, como fue el caso de esta última vida, otra está tratando de compensar, asumiendo el papel de servicio y humildad como limpieza de mi propia negatividad.

Desapego

Vivimos apegados a todo lo que nos produce seguridad o placer, ya sea a la familia, al trabajo, al dinero, al cuerpo, a la posición social, sin lo cual creemos que no podemos vivir. El desapego nos hace libres, nos permite vivir sin la aprensión de perder el objeto de nuestro apego, pero, sobre todo, nos hace fluir con la vida, con lo que nos toca vivir, porque por algo se nos presentan sus diferentes circunstancias. En ellas van implícitas las enseñanzas que nos propusimos adquirir antes de bajar a la densidad del mundo físico.

Nada ni nadie es indispensable en nuestra vida, todo está organizado desde otros planos de realidad de tal manera que si fluimos con lo que nos acontece, acabaremos por darnos cuenta a la larga que esas condiciones de vida eran las necesarias para nuestro avance espiritual.

Como frecuentemente lo que se nos presenta en la vida va en contra de nuestros deseos o expectativas, nos inconformamos y nos sentimos defraudados, aferrándonos a lo que esperábamos obtener. Es allí donde debemos activar el desapego si queremos tener una vida grata y feliz.

“El que nada desea todo lo tiene” dijo un místico y así es. Cuando los deseos imperiosos de efectos materiales o de situaciones placenteras que nos producen satisfacción no se dan y las dejamos pasar, la vida se convierte en un oasis de paz.

Hay muy diferentes clases de apegos, al sufrimiento, por ejemplo. Hay quien no quiere deshacerse de él porque al victimizarse obtiene conmiseración, lástima y es una manera de llamar la atención. Es también una rebeldía a lo que le está sucediendo que no está dispuesto a admitir. Desapegarse de esa idea le cuesta porque para lograrlo necesitaría aceptar lo que le ha provocado ese dolor y su ego no se lo permite.

Las diferentes adicciones son una forma de evadir la realidad que disgusta. El individuo se apega a la idea de no aceptar lo que le tocó vivir y lo tapa con el placer transitorio que ofrece cualquier adicción. Nuevamente, el desapego de éstas es muy difícil pero cuando se logra se obtiene la liberación de esa esclavitud.

El apego al resentimiento y al deseo de venganza es una idea que a menudo perdura largo tiempo, aún después de la muerte física. Es provocado por el ego herido y el antídoto es el perdón y el olvido de la afrenta. El perdón bien entendido es cuando se comprende que no hay nada que perdonar porque el que actúa mal es por falta de consciencia y ese dolor que nos provoca nos sirve, si lo sabemos ver, para aprender alguna virtud, como puede ser la humildad, la aceptación del otro, el verdadero perdón, el desapego, la búsqueda de verdades espirituales profundas. Desapegarse de esas emociones muchas veces cuesta, pero ¡Cuánta libertad se obtiene con el perdón!

El amor y el apego no son lo mismo, éste último es cuando creemos que sin una persona específica no podremos vivir, que necesitamos recibir de ella lo que nosotros entendemos por amor, que es la satisfacción de nuestros deseos y esperar que el ser amado reaccione como nosotros deseamos. El amor es dar libertad al ser querido, promover su bienestar y no tratar de cambiar nada de su personalidad. El desapego significa entender que nada es imprescindible para nuestra felicidad, que ésta se encuentra en nuestro interior, en la plenitud que provoca la unión con el Todo.

Muchas veces el apego a un ser querido conlleva algo de control. Deseamos que actúe según nuestras expectativas, creyendo que es lo mejor para él. Sin embargo, no podemos interferir en el proyecto de vida de nadie, tenemos que convertirnos en espectadores de las decisiones que tomen los demás. Por supuesto, podemos dar ayuda cuando la necesitan o nos la solicitan, pero nunca tratar de cambiar lo que decidan hacer. Desapegarnos de la idea de que nosotros sabemos mejor lo que a cada uno le conviene es respetar su proyecto de vida.

El desapego de la necesidad de reconocimiento es difícil porque en general soportamos mal el rechazo y el que no nos tomen en cuenta. Para sentirse seguros supuestamente se logra con la admiración y el reconocimiento del público. Esto es una falacia porque siempre nos hará falta algo para sentirnos seguros, el vacío existencial que produce la sensación de estar separados, sólo se colma con la conciencia de que formamos parte indisoluble de un todo que es el Creador y su Creación, en el que nadie es superior a nadie, cada uno tiene una misión y un propósito en el concierto de la Creación. Entonces desaparece la necesidad de sobresalir o de ser aceptado, de poseer efectos materiales y de controlar a los demás, ya que somos todos iguales y lo mismo.

El desapego nos libera del atractivo del mundo físico, el cual es necesario para vivir la aventura que nos propusimos antes de sumergirnos en él. Pero después necesitamos desapegarnos de lo que ofrece el mundo material para liberarnos y dejar esa experiencia con mayor serenidad cuando llega a su fin.

La libertad que se obtiene en el desapego de lo material, de los diferentes afectos y adicciones, de las distintas ideas y creencias, nos ayuda a vivir la vida con más tranquilidad y estar abiertos a aceptar más fácilmente lo que se nos presenta como obstáculos en la vida. De la misma manera, nos evita el miedo que provoca la llamada muerte, que en realidad no existe, porque cuando no se tiene apego a nada, la transición a la otra realidad se hace con mayor facilidad.

La oración

El verdadero sentido de la oración es la elevación de la frecuencia vibratoria de nuestra alma que nos pone en armonía con el Creador. Cuando se ora, no se trata de pedir que nuestros deseos y caprichos se realicen, de que la vida sea como hemos decidido que debe ser, sino de elevar nuestra voluntad a unificarse con la suya. Es un acto de alabanza, agradecimiento y aceptación hacia esa fuente de energía que conforma cuanto existe a la que llamamos Dios, por haber sido creados con todos sus atributos que se encuentran latentes en nuestro Ser.

Al orar así, destapamos nuestro poder creativo, ya que nuestro pensamiento es creador y al desear algo pidiéndole a Él que nos lo conceda, nuestro propio poder se pone en marcha y logramos que nuestro pensamiento se haga realidad.

Cuando nuestro deseo no se realiza puede deberse a dos razones. Una es que nuestro poder mental no tiene la fuerza suficiente y otra es porque nuestro verdadero Ser o Yo superior estima que no es conveniente para nuestro avance espiritual, puesto que esas circunstancias que queremos cambiar las escogimos con anterioridad para aprender alguna virtud o compensar una desarmonía y así encontrar el equilibrio. Sin embargo, algunas veces nuestro deseo se cumple aunque no sea provechoso para nuestra evolución, pero entonces nos encontraremos con otro obstáculo, quizá mayor, para poder avanzar.

Hay ciertos puntos energéticos en la Tierra de donde emana una energía muy poderosa que ayuda a las curaciones consideradas como “milagrosas”. Estas se deben, aunado a dicha energía, a la fuerza del pensamiento que va acompañado de fe y certeza en el resultado, ya sea del afectado o de una o varias personas.

Hay ocasiones en que nos empeñamos en la obtención de un determinado resultado. Cuando a pesar de nuestra persistencia la vida nos enseña que no es lo que nos conviene, que no es el camino a seguir porque todo se opone, debemos aceptarlo y buscar otro objetivo, que si sabemos oír nuestra intuición, será seguramente más provechoso. No se trata de conformismo, ya que cuando nos proponemos hacer algo en la vida necesitamos de perseverancia, pero en el momento en que todo lo que surge es negativo, debemos aceptarlo y cambiar nuestro propósito.

Lo que podemos llamar “oración de trueque”  corresponde a la antigua práctica de ofrecer sacrificios de toda índole a los dioses para obtener sus favores. “Dios mío si me concedes esto…me privaré de… por un determinado tiempo o daré una suma de dinero a quien lo necesita”. Aunque en ambos casos la actuación es positiva, en el primero se está ejercitando la fuerza de voluntad y en el segundo la generosidad, el Creador no se satisface con nuestras privaciones para premiarnos con lo que estamos solicitando, esto es creer en un dios muy humano. Él nos ha otorgado el libre albedrío y el poder de crear con el que nosotros mismos creamos continuamente las condiciones de nuestra vida.

Dios no necesita de nuestras alabanzas pero durante la oración nuestra voluntad entra en armonía con Él. La oración es un acto de amor, de unión con el Creador y al mismo tiempo de aceptación y agradecimiento por haber sido creados, por lo que tenemos y aun por lo que no tenemos, porque todo ha sido organizado con tal sabiduría que cualquier circunstancia sirve, si la sabemos utilizar, para llevarnos al camino de regreso al origen y fundirnos con la Fuente.

 

Humildad

Generalmente no se tiene claro lo que significa la humildad. Humildad, no es sentirse menos que los demás ni estar por debajo de nadie. Es todo lo contrario, es sentirse uno con el Todo cuando ya no existe la creencia de estar separado.

Cuando se está consciente de que no hay separación, de que formamos parte indisoluble de ese Todo que es el Creador y su creación, ya no hay lugar a ser ni menos ni más que nadie, se es la parte indispensable en el dibujo de la Creación. Cada uno tiene un lugar y una misión propia e imprescindible en la armonía de lo que se origina en la mente de Dios. Cuando esto se comprende, desaparece la necesidad de sobresalir, de ser aceptado y reconocido y de controlar a los demás.

El verdadero trabajo para erradicar el ego es la humildad bien entendida. Ésta consiste en comprender que cada uno tiene una misión específica para el buen funcionamiento de la comunidad. Entender que las facultades y las limitaciones que se tienen en la vida nos han sido otorgadas para trabajar con ellas y las hemos aceptado antes de encarnar. Que si se obtiene éxito en lo que se emprende no es porque se es sobresaliente, sino porque se han aprovechado correctamente las cualidades recibidas. Se necesita agradecer al Creador por habérnoslas dado y sentir en todo momento que es Él mismo quien se manifiesta a través nuestro, en lugar de sentirse especial y superior a los demás.

Hemos sido creados en un acto de amor puro del Creador, démosle gracias continuamente por todo lo que tenemos y aun por lo que no tenemos, porque seguramente son condiciones diseñadas para algún aprendizaje. Dar gracias por existir y así tener la oportunidad de crear todo un proceso evolutivo que nos llevará de regreso a nuestro origen con la felicidad y plenitud que esto confiere.

Si entendiéramos que lo que estamos haciendo en esta vida es: primero, olvidarnos de todo, de quiénes somos, de dónde venimos y a dónde hemos de regresar, para recordarlo mediante múltiples experiencias y así tener la oportunidad de crear todas éstas, daríamos infinitas gracias por esa maravillosa posibilidad.

Todo está organizado con tal sabiduría que lo que sale del Creador regresa a Él mediante las leyes cósmicas instauradas para que, sean cuales fueran las decisiones que los seres tomen, siempre habrá un medio para volver al camino de evolución que nos regresará a la Fuente de la que nos originamos.

La verdadera humildad consiste en estar conscientes de que, si nos sentimos separados del Creador y su creación, no somos nada. Más si comprendemos que somos una manifestación de su infinita grandeza y sabiduría, somos todo con Él. Al estar en el Todo y conscientes de ello, desaparece el ego separatista y se es en verdad humilde.

La Humildad se contrapone al ego, debemos aceptar nuestras limitaciones y errores sin las falsas esperanzas de querer ser diferentes de lo que somos. El deseo de ser perfectos más allá de la posibilidad actual es ego, pues no se pueden saltar escalones, se tienen que vivir plenamente las etapas sucesivas.  Podemos sí tratar de disminuir nuestros defectos, pero debemos aceptar con humildad nuestras imperfecciones y paulatinamente progresar, transmutando el odio en amor, el temor en fe, el resentimiento en perdón, la envidia en generosidad, la ansiedad en paz y armonía.

La humildad se necesita para no envanecerse, tomando consciencia de que cualquier éxito que se obtenga no es personal, sino la expresión del Altísimo que se manifiesta a través de nosotros. Ser humilde es aceptar y reconocer tanto las cualidades como los defectos que se tienen. Cuando ya no nos afecte emocionalmente ni la crítica ni el halago, estaremos practicando la humildad.

humildad