El Bajo Astral

English version of this article can be found below.

El Astral es el mundo espiritual que pertenece a la tercera dimensión. Según la frecuencia vibratoria que los rige, se divide en tres planos principales: el Bajo Astral, que es el más cercano a la vibración terrestre y donde se encuentran las almas que no han llegado todavía a la Luz; sigue el Astral Medio en cuyas diferentes esferas se encuentran la mayoría de los seres humanos desencarnados en el estado evolutivo de la humanidad actual; y a continuación el Alto Astral adonde acceden los seres más evolucionados y de donde se pasa a la cuarta dimensión o se decide bajar a la Tierra para ayudar a los atrasados. Cada uno de estos planos está subdividido en varias esferas vibratorias.

En el Bajo Astral también hay diferentes niveles que corresponden al estado de conciencia de quienes se encuentran allí. Desde los que están sumidos en la soberbia, el odio, la venganza, la culpa y los diversos apegos, hasta los que sólo vagan desorientados al no saber a dónde dirigirse, ya sea por creer que nada existe después de la muerte física, o por no haber encontrado lo que esperaban. Los que allí se estacionan están en lo que se considera como el purgatorio o el infierno; ambos estados son voluntarios y no son eternos. Todos ellos se encuentran en la oscuridad y el frío mientras no ven la luz del Mundo Espiritual que los llevará al plano que les corresponde.

Actualmente, con la aceleración de la vibración de la Tierra, la distancia entre el Mundo Espiritual y el material se acorta y con ello los espíritus tienen más facilidad de acercarse a los humanos. Por distancia entiéndase frecuencia vibratoria de la energía universal que conforma todo. Estas entidades, según su estado vibratorio, pueden molestar desde provocando desequilibrio en la vida de las personas, o pegándose a su aura para obsesionarlos y, en algunos casos, hasta invadiendo el cuerpo del encarnado apoderándose de su voluntad, lo que se entiende por posesión demoníaca. Cuando una persona tiene una hendidura en su aura que pudo haber sido provocada por un mediumnidad no controlada, por alguna adicción, por una profunda depresión, así como por mantener una emoción negativa con gran intensidad, como la ira o el miedo, se puede ver atacada por estos seres.

Algunas veces, almas desorientadas se refugian en el aura de alguna persona para absorber su luz y protegerse del miedo que les causa deambular por el Astral. Doy a continuación el ejemplo de un caso similar, que me tocó liberar.

Vino a verme Javier, un joven que sufría de depresiones y se sentía agotado continuamente. Al solicitar ayuda de los guías espirituales, recibí el siguiente mensaje:

El problema que tiene Javier es que, efectivamente, tiene una apertura en su aura que permite la entrada de entidades negativas o desubicadas. Necesitas visualizar su aura y cerrarla con energía. Después escucha a quien se alimenta de su luz para liberarlo”.

Seguí sus instrucciones y el ser que absorbía la luz de Javier me dijo:

  • Voy a matarte si me impides chupar esa luz, la necesito para mi sobrevivencia. ¿Por qué me cerraste el canal por donde me alimentaba?

 

  • No necesitas de la luz de Javier para alimentarte, hay una luz que es para todos con sólo pedirla, es la Luz que viene de Dios y que te llevará a un mundo de paz y armonía donde ahora te toca estar.

 

  • Me hablas de cosas increíbles ¿Crees que desde el tiempo que llevo en la oscuridad no se me hubiera ocurrido buscar la luz? No hay ninguna, esto es sólo desolación y frío. Me hablas de un Dios inexistente. ¿Cómo puedes creer en esas tonterías? No hay otra vida más que la que dejé y en cuanto a Dios, es un personaje inventado por los seres humanos para consolarse de lo que es esta horrible cosa que es la muerte.

 

  • Si solicitas la luz ella se abrirá para ti y te sacará de ese plano que ya no te corresponde y donde estás tan infeliz – le dije, enviándole luz rosada de amor.

 

  • Veo que me tratas de convencer de pedir la luz. No sé quién eres pero de ti sale una luz muy agradable que me da calor. No puedo chuparla pero sí recibir la que me envías. ¿Quién eres que así me hablas y me escuchas? Creo que me inspiras confianza, voy a hacer la prueba de pedir esa luz. Deseo ver la luz, ya no quiero estar en la oscuridad…ya se abrió una rendija por donde sale una luz muy brillante que me atrae, voy hacia allí, se siente muy agradable, es calor, es amor en el que nunca creí, es sabiduría y es lo que no creía que existiera, Dios. Esa luz viene de un Ser muy Superior, cómo te agradezco que me hayas convencido de pedir esta luz maravillosa, me voy, me voy al Cielo, esto no puede ser otra cosa. Adiós y perdón Javier por mi soberbia y falta de honradez al robarte lo que es tuyo pero que es de todos, la luz de Dios.

Hay también quienes habiendo tenido una adicción en vida, al morir siguen con el deseo de continuar experimentándola y entonces se pegan al aura de un encarnado adicto para sentir los efectos de la adicción a través de él, instigándolo y obsesionándolo para que continúe con la ingestión de la droga, el alcohol o la práctica de la infra sexualidad.

Cuando se muere con una idea fija, de culpa, de venganza, de apego, el alma se queda en el Bajo Astral atada a esa emoción, lo que le impide ver a la luz. Hay casos en los que la idea de venganza es tan fuerte que la entidad encuentra a su verdugo viviendo otra vida muchos siglos después, ya que el tiempo en ese plano no existe  y entonces se dedica a vengarse, impidiéndole desarrollarse correctamente en la vida.

Héctor acudió conmigo para pedir ayuda porque no tenía más que problemas en su vida. Encontré que traía un obsesor pegado a su aura que deseaba venganza y que habló así:

  • Abrigo el más ferviente odio hacia este pobre personaje después de lo que me hizo. Si quieres saber qué fue, te lo digo. Era un monje dominico que trabajaba para la Inquisición y me violó, me acusó de brujería y me llevó a una mazmorra en donde cada noche venía y me violaba diciendo que venía para que me arrepintiera de mis pecados. Cuando en el juicio lo acusé, todos exclamaron que yo tenía tratos con el demonio y era él quien me violaba. Por lo tanto, me mandaron a la hoguera en la que me quemaron poco a poco. El sufrimiento fue terrible y morí con la sola idea de vengarme, lo cual estoy logrando de manera estupenda.

Convencí a esta entidad de que la venganza era estéril, que debía perdonar para encontrar la paz. Que le esperaba una vida llena de felicidad en el Mundo Espiritual. Finalmente pidió la luz y se liberó. Hemos bajado a la densidad del mundo físico para experimentar la separación y recuperar poco a poco la conciencia de unidad. Por lo tanto, en el principio de nuestra evolución, todos hemos practicado la maldad antes de entender que el amor es el único camino de la liberación.

El nivel de más densa vibración del Bajo Astral está habitado por seres de muy bajo estado de conciencia, que niegan la luz de Dios y la suya propia, lo que les produce una profunda infelicidad, y es lo que se entiende por “Infierno”. Estos seres, al ser tan desdichados, desean que los demás también lo sean, y se dedican a influir negativamente en los encarnados. Como son profundamente infelices, tienen envidia de los que tienen cuerpo y pueden manifestarse en el plano físico, lo que para ellos es imposible, por lo cual tratan de provocarles toda clase de desgracias. En algunos casos, llegan hasta poseer el cuerpo del encarnado. Las verdaderas posesiones son efectuadas por seres de muy baja frecuencia vibratoria, y se trata de una transgresión muy grave a la individualidad y al libre albedrio del otro. Sin embargo, es necesario entender que el amor infinito de Dios está siempre presente aún en estos casos y que la atracción hacia su seno es más fuerte que cualquier soberbia, ya que nada de lo que se origina en el Creador puede quedar fuera de Él.

Ya llegó el momento de entender que Dios no castiga y que con su infinita misericordia ha instaurado leyes que contrarrestan nuestro extravío.

The Lower Astral

The Astral is the spiritual world that belongs to the third dimension. It is divided in three main planes, depending on the vibrational frequency that rules within them: the Lower Astral, which is the closest to the planet’s vibration and is where souls that have not yet reached the Light are located; the Middle Astral follows, with the most disembodied beings in humanity’s current evolutionary condition residing in its realms; and the Higher Astral is next, where more evolved beings have gained access and can transit into the fourth dimension or decide to come down to Earth to aid those who are still behind. Each one of these planes is subdivided into various vibrational realms.
There are also different levels in the Lower Astral, corresponding to the state of consciousness of those who are there, ranging from those who are submerged in pride, vengefulness, guilt, and various attachments, to those who are wandering aimlessly, not knowing where to go, either because they believe that nothing exists after physical death or because they did not find what they expected. Those who are there are trapped in something considered purgatory or hell, both of which are voluntary and are not eternal. They are all enveloped in darkness and cold as long as they do not see the light of the Spiritual World that will lead them to their corresponding plane.
Currently, with the acceleration of Earth’s vibration, the distance between the Spiritual and the material worlds decreases, which is why it is easier for spirits to approach human beings. When we say distance, it should be understood as the vibrational rate of universal energy that is the source of everything. Depending on an entity’s vibrational state, it can intrude upon people’s lives, causing imbalances, adhering to their aura thereby obsessing them, and in some cases, can even invade an person’s body taking over his will in what is known as a demonic possession. When there is a hole in an individual’s aura, which could have been caused by misdirected mediumship, by an addiction, a profound depression, or even by maintaining an intense negative emotion such as rage or fear, it can be attacked by these beings.
On occasion, lost souls take refuge in a person’s aura to absorb their light and gain protection from the fear that meandering in the Astral engenders. Following is an example of a similar case that I personally encountered.
Javier, a young man who suffered from depression and was exhausted, came to see me. I received the following message when I requested help from my spiritual masters:

“Indeed, the problem that Javier is facing is caused by an opening in his aura that allows entry to negative or lost entities. You need to visualize his aura and to close it with energy. Then listen to who is feeding on his light to set him free.”
I followed their instructions and the entity that was absorbing Javier’s light told me:
– I’ll kill you if you if you stop me from sucking in that light, I need it to survive. Why have you shut the passage that I was feeding from?

– You don’t need to feed on Javier’s light. There is a light that is intended for everyone as long as you ask for it. That Light comes from God and will lead you into a world of peace and harmony, which is where you now belong.

– You speak to me about unbelievable things. Don’t you think that it would have occurred to me to look for the light after all this time that I’ve been surrounded by darkness? There is none, just desolation and cold. You speak of a non-existent God. How can you believe in such foolishness? There is no other life than what I left behind. And as far as God is concerned, he is a character that was invented by human beings in the face of that horrible thing called death.

– If you look for the Light, it will open up for you and draw you from that realm where you no longer belong and makes you so unhappy–, I said as I projected a pink light ray of love.

– I see that you are trying to persuade me to request the light. I don’t know who you are, but you emanate a warm, pleasant light. I cannot suck it in but I can receive what you are sending me. Who are you that you can hear me and speak to me so? I think you’re trustworthy; I’m going to try asking for that light. I wish to see the light, to no longer be surrounded by darkness… A crevice is opening and a very bright light that attracts me is coming through. I’m going in its direction, it’s so gratifying, and it’s warmth, the love I never believed in, wisdom, God, who I doubted could exist. That light comes from a Higher Being. I’m so grateful to you for having convinced me to request this amazing light. I’m going now, I’m going to Heaven; it can’t be anything else. Goodbye, Javier, forgive me for my pride and dishonesty in stealing what is yours but belongs to everyone, God’s light.

There are also those who having had an addiction while alive continue wishing to experience it after their death. They then adhere to an embodied addict’s aura to feel the effects through him, instigating him and obsessing him to continue using the drug or alcohol, or engaging in infra-sexual practices.
When one dies with a fixation on guilt, vengeance or attachments, the soul remains in the Lower Astral, tied down to that emotion, preventing it from seeing the light. There are cases where the idea of revenge is so powerful that the entity finds its executioner, living another life, centuries later –since time does not exist in that plane– and then retaliates, disallowing that individual’s own development.

Hector came to me asking for help because all he had was trouble. I found that an obsessor that desired retribution was attached to his aura, and this is what the entity said:
– I harbor the most fervent hatred towards this miserable character after what he did to me. I’ll tell you if you’d like to know. He was a Dominican friar who served the Inquisition. He raped me, accused me of witchcraft and took me to a cell where he abused me every night saying he was doing it so that I’d repent for my sins. When I accused him during the trial, they said that I had dealings with the devil that was my actual rapist. I slowly burned at the stake. I suffered tremendously and died with the fixed notion of revenge, which I’m finally satisfying.
I convinced the entity that vindictiveness led nowhere… that he should forgive and find peace, that a life full of happiness awaited him in the Spiritual World. He finally requested to see the light and was freed. We have come into the density of the physical world to experience separation and gradually recover unity consciousness. Therefore, we have all done evil during the early stages of our evolution, prior to understanding that love is the only path to liberation.
The densest vibration of the Lower Astral is the plane that is inhabited by beings with lowly states of consciousness that deny God’s and their own light, producing profound unhappiness, and is known as “Hell.” Those beings, in their own misery, want others to be misfortunate so they focus on negatively influencing embodied beings. In their desolation, they are envious of those who still have a body and can manifest in the physical plane, which they can no longer do, so they attempt to bring all sorts of misfortune upon the living. They can sometimes take over someone else’s body. True possessions are carried out entities with extremely low vibrational frequencies, transgressing the other being’s individuality and will. However, it is necessary to understand that God’s infinite love is always present, even in those cases, and that his attraction is more powerful than any form of pride given that nothing that has originated in the Creator can remain outside of Him.

The time has come to understand that God does not punish, and that in His infinite mercy, He has created laws that counterbalance our straying from Him.

Dolor y sufrimiento

Cuando nos internamos en el mundo ilusorio de la tercera dimensión, sabemos que el dolor es parte de esa experiencia. El dolor es el estímulo que urge a encontrar otros conceptos, otras soluciones que busquen evitarlo y por lo tanto, que nos ayuden a salir de la ilusión. Nuestra evolución necesita del dolor para tomar conciencia de que la vida en el mundo físico no es la verdadera, de que se trata de una experiencia de nuestro Ser Superior que desea bajar al mundo de las formas, que es el plano físico.

Esta vida es ilusoria, no tiene existencia real y perenne pues es transitoria, sólo Dios es una realidad superior que se manifiesta a través de sus criaturas que actúan según su voluntad. Nuestra vida está contenida en Él, ya que nada puede existir fuera de su Ser y de su arbitrio.

Al entrar en el mundo físico y olvidarnos de quiénes somos, de dónde venimos y a dónde hemos de regresar, nos sentimos solos y abandonados a nuestra suerte, por lo que experimentamos miedo. Es para contrarrestar ese miedo que se forma el ego y empezamos a actuar en contra del amor, pero poco a poco y mediante las diferentes experiencias en este plano con sus correspondientes efectos, vamos comprendiendo que el único camino para obtener la verdadera felicidad es a través del amor que es unión y es nuestra propia esencia.

Los comportamientos inarmónicos traen una carga negativa que necesita ser contrarrestada para recuperar la armonía; como esa negatividad ha sido siempre provocada por falta de amor, la manera de restablecer el equilibrio perdido es con amor, es decir, la fuerza contraria a la que provocó el desequilibrio, o con dolor, ya que al tener éste una energía opuesta al bienestar terrenal y al apego a lo material, lleva una carga positiva o de armonía. No es que el dolor sea un castigo sino que al oponerse a la comodidad del individuo en el mundo físico, le ayuda a desapegarse del atractivo que éste ofrece. Cuando se acepta, no aparece el sufrimiento que surge del rechazo a lo que está sucediendo. El dolor es parte de la vida, el sufrimiento no necesariamente.

La experiencia que nos toca vivir se escoge de antemano antes de encarnar siguiendo un plan determinado, con el objetivo de aprender ciertas virtudes y compensar antiguas desarmonías. El sufrimiento y las privaciones ayudan a desapegarse del atractivo del plano terrestre, pues mientras se sigue vibrando en esa tesitura, nos atrae irremisiblemente a volver a él. Es por esto que se escoge sufrir, para desapegarnos del plano en el que nos vemos atrapados si nos dejamos llevar por sus placeres ilusorios y espejismos.

El dolor es necesario para elevar la vibración, tanto del cuerpo como del alma. Las situaciones de dolor se escogen para superarlas con el objetivo de devenir más fuerte, evolucionar hacia lo espiritual y liberar Karma. Si no se logra porque el individuo se sumerge en su pena, desperdicia la oportunidad de crecer, lo cual traerá como consecuencia la aparición más tarde de otro obstáculo, algunas veces aún mayor. También es útil para darnos cuenta de que hay algo más allá de lo que percibimos en el mundo como única realidad. Sin el dolor no entenderíamos el placer.

Algunas veces, el individuo no puede sobrellevar la prueba dolorosa que él mismo se impuso y decide escapar de ella con el suicidio. Esto no genera ningún castigo porque el castigo no existe en ningún caso, pero la culpa que provoca esta acción en la que el suicida toma conciencia de su cobardía y del sufrimiento que causó a su familia, la convierte en un situación insoportable.

Cuando se supera el sufrimiento, la vida y la manera de verla cambia.

Cito el caso de dos señoras que sufrieron la pérdida de sus respectivos hijos que murieron prematuramente. Después de trabajar en la aceptación y la elevación espiritual, una de ellas expresó: “Yo no me cambio por la persona que era antes de mi tragedia”, a lo cual la otra respondió: “Yo tampoco”. La inmensa pena que esas muertes les provocaron, las llevaron a abrir la conciencia mediante conceptos espirituales.

Conozco a un joven, quien después de haber estado sumergido en una depresión profunda durante años, provocada por fuertes traumas de su infancia, como abuso sexual, bullying y abandono emocional por parte de sus padres, su profundo dolor lo empujó a buscar el verdadero sentido de la vida a través de la espiritualidad.

He sido testigo de algunos casos como estos, aunque desgraciadamente también he visto quienes no sobrepasan el dolor y se hunden en él, desperdiciando así la oportunidad de aprovechar su vida.

Actualmente se está dando mucho dolor alrededor del mundo y es con el propósito de abrir la conciencia de la humanidad y ayudarla a dar el salto a la siguiente dimensión, donde se vivirán la fraternidad y el amor profundamente. Al sufrir, el ser humano se pregunta cuál es el sentido de ese sufrimiento, lo que estimula la conciencia a buscar respuestas al eterno misterio de la vida.

La violencia

El momento actual es de cambio y por eso se están dando tantas situaciones de violencia, la cual es nacida del miedo;  mientras no se entienda que todos somos Uno, continuará la lucha por el poder. La violencia nace del miedo, que a su vez da lugar al ego. Al creernos solos y separados del Universo y de Dios tenemos miedo, por lo que desarrollamos una serie de comportamientos tendientes a cubrirlo, los cuales conforman el ego. El deseo de sobresalir sobre los demás, la necesidad de ser aceptados y reconocidos, nos hace sentir más seguros; las posesiones materiales nos dan una transitoria satisfacción, pues una vez obtenidas, aparece el deseo de tener más y la búsqueda del control que lleva al poder es lo más irresistible para el ser humano que cree obtener seguridad con ello. El ego y sus exigencias generan violencia cuando se ve contrariado en sus deseos.

Actualmente las conductas de la humanidad están polarizadas, los que buscan la luz cada vez lo hacen más intensamente, mientras que los que están en la oscuridad se hunden más profundamente en ella, debido a que la vibración de la Tierra se incrementa y con ella la de sus habitantes. Esto dará lugar al cambio de dimensión que se está preparando, en el que quienes no logren elevar su vibración no podrán seguir en este planeta, es decir, no podrán reencarnar más en él.

Los que están inmersos en el ego que únicamente busca el poder, su actitud ante la vida es de manipulación y violencia para infundir miedo y así controlar a la humanidad. Desde los videojuegos, las películas, las series de TV, las lecturas, las noticias, incrementan la violencia a todos los niveles: entre los niños, los jóvenes y aún las guerras están atizadas por todo esto.

Una de las razones de la violencia que impera en el mundo es el resultado del ego ambicioso de la humanidad. Al nunca encontrar saciedad en las posesiones materiales ni en el poder, se busca la plenitud tratando de obtener más y más dinero, más y más poder, sin nunca encontrar la plena satisfacción porque lo que en realidad busca el alma del ser encarnado es ilimitado, es la unión con el Todo del que se cree separado. La insatisfacción y el vacío existencial que experimenta el ser humano, lo empujan a buscar obtener lo que desea empleando la violencia, si es necesario. También, cuando no se es feliz, la felicidad ajena no se soporta y es cuando el salvajismo y la crueldad aparecen en el comportamiento humano.

Necesita el ser humano entender que mientras busque la plenitud de su ser en el materialismo y el poder sobre los demás, nunca lo obtendrá. Es en la unión con el Todo a través del amor cuando encontrará la satisfacción y la felicidad. El amor  es unión, mientras que el poder separa, lo que produce una profunda desdicha.

El bagaje cultural machista de la humanidad en el que el hombre se impone sobre la mujer mediante la fuerza física y la agrede cuando no se pliega a su voluntad,  es el responsable de tantas atrocidades que se cometen. Otra vez aquí aparece el ego controlador. También las frustraciones que algunos individuos experimentan las desahogan agrediendo a quien pueden y muchas veces a su propia familia.

El fanatismo, ya sea religioso, ideológico o de cualquier índole, es otra fuente de violencia, el fanatismo que tiene como origen el ego y el miedo que es uno de los componentes de este último. Cuando el fanático tiene una creencia que considera como la única verdad, se apega a ella porque le da seguridad. Aparece después el deseo de imponerla a los demás con el objetivo de obtener el control, lo que en muchas ocasiones se hace contra la voluntad de éstos y de manera cruel y violenta.

El espíritu competitivo incrementa el ego y la competencia a todos los niveles, mientras provoca la satisfacción del ganador, es causa de infortunio del perdedor. La competencia en muchas ocasiones es despiadada, promueve la violencia y la injusticia con el fin de lograr la superioridad sobre el oponente. Desde los juegos hasta los negocios, todo se basa en competir. En lugar de trabajar por sacar lo mejor de uno mismo para el bien de la comunidad, el que compite lo hace para beneficio propio en perjuicio de otros.

Al entrar en el mundo dual son necesarios los dos polos, lo que se entiende por bueno y por malo, porque sin ello no se puede vivir la dualidad. Para salir de ella se deberá limpiar la negatividad que cubre la Tierra para que se dé el cambio de dimensión; es necesario que se exacerbe y cuando ya  no pueda seguir más, desaparecerá para dar lugar a un mundo de paz y fraternidad. Esto nos lo dicen los maestros espirituales.

Adicciones

Se nos ha otorgado la existencia que se considera como individual, aunque en realidad no lo es, ya que estamos todos unidos siendo uno y lo mismo con nuestro Creador. Nos preguntamos por qué nos hemos alejado en conciencia del Todo y la contestación aproximada es porque se nos ha dado la oportunidad de crear con voluntad propia y así experimentar la vida en la materia física con sus retos, alegrías y sufrimientos, todo para expresarnos como deseamos. Sin embargo, siempre estamos contenidos en Él, no puede ser de otra manera porque Dios no se divide, sólo da libertad a esas partículas de su conciencia para que actúen como lo decidan, pero recogiéndolas después en su Ser Infinito. Todo este proceso se puede resumir en amor, porque por amor da libertad a las partículas de su Esencia para que experimenten toda clase de vivencias y acogerlas de nuevo en su Ser con infinito amor.

Cuando estamos encarnados en la tercera dimensión, decidimos experimentar todo lo que el mundo físico ofrece para desarrollar nuestra creatividad y así contribuir a la creación que es movimiento y expansión continuos. Somos seres divinos que voluntariamente nos hemos limitado en nuestro entendimiento para poder actuar en el mundo material y así experimentar lo contrario de lo que somos para que poco a poco vayamos descubriendo nuestra verdadera naturaleza, que es amor, con el placer infinito que eso confiere.

Al olvidarnos de quiénes somos, de dónde venimos y adonde habremos de volver, nos sentimos solos y abandonados. En ocasiones el ser humano no encuentra el verdadero sentido de la vida y experimenta en el alma una soledad inmensa. Sobreviene un rechazo a los obstáculos que se le presentan en la vida como la falta de amor, dinero o cualquier carencia, que lo empujan a compensarlos con alguna adicción. Estos obstáculos los elegimos antes de encarnar con el objeto de aceptarlos y trascenderlos y la adicción es una forma de evadir esa realidad.

El alcohol y las drogas producen un estado de alteración de la percepción de la realidad que el adicto se rehúsa a vivir. Una vez bajo el efecto de éstas, el individuo no quiere volver a sentir la sensación de infinita soledad y vacío existencial y le crea una dependencia. Por ejemplo, el cigarro produce ciertas reacciones químicas que aparentemente calman la ansiedad y producen una tranquilidad temporal. Así se produce la adicción: el organismo se habitúa tanto a la nicotina, al alcohol o a cualquier tipo de substancia, que necesita que se le proporcione para sentirse bien.

También puede darse la adicción a las personas. Cuando el individuo se apega de tal manera a una persona que sin ella no puede vivir, aunque la relación sea perfectamente negativa porque lo hace sufrir, es porque el sentido de abandono que todos tenemos al creernos separados, él lo tiene en forma exagerada y trata de compensarlo con esa dependencia.

La adicción es una forma de evasión de la realidad. Existen muchas maneras de evadirla. Una de ellas es la obsesión con al trabajo. Trabajar es una actividad que, cuando se vive únicamente para eso, sirve para evitar enfrentar ciertas emociones y problemas de la vida diaria. Otra es la obsesión con la comida, que tiende a compensar ciertas emociones como el miedo, el abandono, la falta de amor, etcétera.

La culpa es un sentimiento nacido del ego, porque una cosa es tomar conciencia de que se actúa erróneamente y tratar de compensar ese error, teniendo al mismo tiempo la intención de no repetirlo y otra muy distinta es instalarse en la culpa por no aceptar haberse equivocado a causa de la propia imperfección. Esto último es soberbia, pues el individuo rechaza el hecho de no ser perfecto, lo que en ocasiones lo lleva a actuar cada vez más en situaciones que le provoquen culpa y así justificar una adicción que la pretende tapar.

El adicto pertenece a un grupo de almas que traen ese gen en su ADN con el objeto de superarlo y buscar la plenitud espiritual en la apertura de conciencia. Este es el caso de una mujer adicta al alcohol y a las drogas que su propia culpa le produjo una terrible enfermedad que le provocó la muerte. Así me habló desde el mundo espiritual:

La adicción es la defensa del alma ante los avatares de la vida en la materia, es la evasión de la realidad, ya que el placer transitorio que ofrece cualquier adicción, cubre por un lapso de tiempo el miedo y el desamparo que se experimenta al no encontrarle sentido a la vida. En mi caso fue para cubrir el sentido de culpa absurdo que ya estaba en mi cuerpo astral como resultado de otras vidas de victimario. En lugar de compensar con servicio y amor, que hice a medias, me sumí en conductas que me proporcionaran culpa para justificar mi adicción, que no era otra cosa que la evasión de la realidad que me tocó vivir. Antes de ir me propuse compensar con servicio y superación de este comportamiento que ya traía de otras vidas.

La religión para mí era un escudo detrás del cual me protegía pensando que si la seguía, eso me salvaría. Ni la seguía realmente ni creía todo lo que decía y por eso vivía culpabilizándome, aunque pensaba que Dios me perdonaría a pesar de mis errores. Ni siquiera solicité la presencia de un sacerdote para que me confesara porque -otra vez la soberbia- me sentía superior a ellos y que mi comunicación con Dios era suficiente. En esto último tenía razón, pero hubiera debido ser con humildad, que fue lo que siempre me faltó. Mi soberbia me ganó y nunca quise admitir que alguien supiera algo que yo no. Aun aquí tengo que quitarme el atavismo de creer que todo lo sé y que lo que me dicen no es cierto.

La depresión es otra forma de evasión. La tendencia, que se trae también en el ADN, es algo que se escoge con la intención de superarla. Lo que la detona es la no aceptación de las circunstancias que se presentan en la vida, lo que produce una serie de desajustes químicos que provocan la enfermedad. Cuando no se atiende puede llegarse al suicidio, que es la máxima expresión del rechazo a la vida como se presenta. He aquí el caso de un suicida que ayudé a encontrar la Luz del mundo espiritual que desde allí me habló.

Carmen, se me permite hablarte para darte las gracias por la ayuda increíble, inconmensurable que me diste al indicarme el camino de la liberación. Como sabes, me suicidé porque no encontraba el sentido de la vida. Me entretenía con festejos para tapar una depresión que no podía controlar. Esa depresión venía de esa falta de sentido de la vida, empezó cuando tuve problemas financieros y  no podía darle todo lo que quería a mi mujer, lo que me frustraba bastante. Cuando la situación económica mejoró, creí que la depresión se acabaría, pero no fue así, me empecé a dar cuenta de la vaciedad de mi vida, de que nada material me satisfacía, pero tampoco busqué la salida, como entrar en conceptos profundos de la vida, todo era reír y pasear. Ahora me doy cuenta de que si hubiera buscado algo de espiritualidad quizá hubiera salido de esa horrible depresión, la cual trataba de esconder en lugar de curar. Aquí he comprendido que es la paz interna que se obtiene a través de dar amor incondicional a todos y generosidad con quien lo necesita. La fiesta está bien como complemento pero no como meta. Ante todo entrar en contacto con tu alma siendo siempre justo y dando amor verdadero a quienes te rodean, sean quienes sean.

La meditación profunda es una útil herramienta que nos pone en contacto con el Todo, por eso es que se experimenta una sensación de plenitud, paz y armonía. Al meditar profundamente nos estamos comunicando con nuestro ser real, que no es separado de la creación, sino parte integral de ella y de Quien es el origen y núcleo de cuanto existe, al que se  le llama Dios, Creador, el Todo, Conciencia Universal. Es en los momentos en los que nos alejamos mentalmente de la tercera dimensión, cuando entramos en relación con la magnificencia de lo que somos en realidad. Somos como gotas de agua del Océano que cuando se unen a Él son el Océano, no hay separación. Esta herramienta nos ayuda a volver a la conciencia de unidad, a entender que no estamos solos ni separados y puede ser útil para el control de la depresión y de las adicciones.

Pero el mejor antídoto de todas estas conductas es la aceptación de lo que nos acontece y de quienes somos, porque todo lo que nos toca vivir lo hemos planeado antes de encarnar para aprender y practicar las diferentes virtudes como la humildad, la paciencia, la generosidad, en suma, el amor en todas sus expresiones, lo que nos llevará a evolucionar y así regresar a nuestro origen.

Karma grupal

Hemos bajado al mundo denso de la materia para vivir ciertas experiencias en las que, después de sumirnos en el olvido de nuestro verdadero ser, a la larga nos regresarán a la conciencia de lo que en realidad somos, chispas de luz divina, parte integral de la Conciencia de Dios.

El Karma, que consiste en los efectos provocados por las causas de nuestro actuar, va llevándonos poco a poco al descubrimiento de nuestra esencia divina y así regresar a donde nos originamos, en el Creador de todo lo que existe. El Karma es una ley de compensación y responsabilidad dirigida a restaurar el equilibrio del Universo que es amor, cuando se rompe con nuestras acciones negativas en contra de él.

Cuando el ser humano muere, su alma, mientras no se quede estancada por alguna causa en el Bajo Astral, se dirige a la Luz que emana del Mundo Espiritual, que es la verdadera vida. Al llegar se encuentra con sus guías y con seres espirituales de muy alta vibración, llamados los Señores del Karma. Estos seres le ayudan, con infinito amor, sin ninguna clase de juicios, a hacer una revisión de la vida que acaba de terminar analizando sus aciertos y errores. Se le conduce entonces a donde le corresponde por su estado vibratorio y allí se encuentra con las almas que pertenecen a su grupo. Después se analiza la posibilidad de volver a encarnar según lo que el alma desea experimentar o seguir su evolución en el Mundo Espiritual.

Las almas se reúnen por grupos que generalmente encarnan juntas en varias vidas para trabajar conjuntamente en la apertura de la conciencia y resolver vínculos que se tienen, ya sea de apego, rencor o inclusive de odio. Este trabajo se determina antes de venir al mundo físico con la ayuda amorosa de los guías y los señores del Karma. Se decide con quienes vamos a vivir, el país, el medio socioeconómico, la religión, los parientes y amigos que nos rodearán y el trabajo que vamos a efectuar, todo con el objetivo de evolucionar espiritualmente.

Una vez en esta vida se nos olvida muchas veces lo que nos propusimos experimentar y no siempre logramos el éxito que se esperaba. Por ejemplo, si en una vida fuimos enemigos acérrimos de alguien, esa alma se presentará en la vida actual como un pariente cercano, madre, hijo, hermano, cónyuge, con el objeto de diluir ese sentimiento adverso y transmutarlo en amor. Es el caso de muchos malentendidos y sentimientos negativos inexplicables entre miembros de una misma familia.

Cuando en la vida actual se vive con un terrible rencor hacia alguien y el perdón no se efectúa antes de la muerte, es posible que se tenga que regresar con la misma alma y con una dificultad aún mayor para tenerla que superar. Es por eso que nunca hay que vivir y morir con un rencor o con un odio profundo hacia alguien porque tendremos que volver con esa alma una y otra vez hasta limpiar ese sentimiento y practicar el PERDÓN.
Esta vida es como una pieza de teatro organizada por una compañía de actores en la que, antes de venir, se acuerda con las otras almas los temas que se van a desarrollar, con quienes conviviremos y los personajes que cada uno deberá actuar. Pertenecemos al grupo de almas con las que vivimos en diferentes ocasiones y que interactuamos con ellas para aprender diferentes virtudes, cerrar círculos kármicos, es decir, eliminar antiguas rencillas que algunas veces pasan de una vida a otra hasta entender el perdón; también trabajar conjuntamente en la evolución espiritual, mediante el amor y el servicio.

Cuando escogemos venir con un alma determinada para limpiar un vínculo, como puede ser una aversión o un apego excesivo en otra experiencia, se tratará de vivir el verdadero amor que incluye dar libertad al ser amado, procurando su felicidad sin estar atado a su vida.

He aquí un ejemplo de cómo un alma que vivió durante varias experiencias con quien en esta última fue su esposo, tuvo a lo largo de sus diferentes vidas muchas desavenencias, pero en esta logró finalmente el equilibrio. La situación con su hija fue diferente. Cuando dos almas que han vivido un lazo afectivo en el que una no puede vivir sin la otra, vienen como madre e hija para aprender a amarse sin apego. Después de una vida de mucho amor y dependencia, la madre muere en un momento difícil por el que atraviesa su hija. Desde el mundo espiritual nos habló así:

Cuando decidí esta última vida, los escogí a Mariano mi marido y a Nadia mi hija para cerrar círculos. El perdón con Mariano se concretó bastante bien; la separación de Nadia, que durante varias vidas estuvimos juntas, lo que provocó una dependencia feroz que en esta ocasión se trató de romper, nos ha costado mucho trabajo a las dos. Esto le va a servir mucho para su crecimiento como alma porque el apego con otra persona es, como ya sabemos, tratar de colmar el vacío existencial al sentirnos solos y separados del Todo.

El creerse solo y separado del Todo es parte de lo que venimos a experimentar en el mundo físico para que poco a poco entendamos que no estamos solos, que formamos un Todo con el Creador y sus creaturas, es decir, volver a la conciencia de unidad. Entonces estas pruebas de desapego son para que entendamos eso, que nuestra seguridad y felicidad no dependen de nadie ni de nada fuera de nosotros, ellas están dentro de nuestro ser y es allí donde encontraremos la plenitud.

Una joven mujer casada con un hombre perteneciente a una cultura y religión completamente distintas a las de ella, después de varias dificultades para embarazarse, logró al fin tener su bebé que murió al nacer. Por la enorme tristeza que esto le causó, vino a verme y través de mi escritura recibió el siguiente mensaje:

Se presenta su guía que le ayudará a comprender por qué sucedió la muerte de su hijo que con tanto amor y entusiasmo esperaba.-Vas a entender amadísima Sofía que el alma que se ofreció a venir a tu vientre es alguien con quien viviste en otras vidas. La razón de su cortísima estancia, fue para procurar que tú y tu esposo se unieran de una manera muy profunda en el amor divino a pesar de las diferencias que tienen culturalmente. Este sacrificio enorme de pasar por este dolor tan intenso, también fue programado por ustedes para que su amor trascendiera todas las barreras. Ha sido misión cumplida porque ahora están más cerca que nunca. Ten fe en que la vida se arreglará de tal manera que será magnífica.

Muchos casos de personas que tienen el dolor de perder un hijo, los ha llevado a buscar el sentido de la vida que los conduce a la espiritualidad. Esto nos demuestra cómo las almas escogen antes de venir los obstáculos que tendrán que superar para su desarrollo espiritual.

Porqué algunas almas no van al Mundo Espiritual

Al morir el ser humano, el alma deja el cuerpo que le sirvió de vestido para manifestarse en el mundo físico y debe dirigirse al Mundo Espiritual, que es a donde le corresponde estar. Todos sin distinción tienen que regresar a él, pues es allí la verdadera vida, ya que la que vivimos en la Tierra no es más que una de tantas experiencias en el largo camino de la evolución. No obstante, algunas almas no se dirigen de inmediato a la Luz por estar aferradas a los intereses y pensamientos que tenían en el momento de la muerte.
Cuando decidimos incursionar en el mundo dual, del olvido de nuestro verdadero Ser, nos cubrimos de miedo al creernos separados de nuestros semejantes y de Dios, lo que da lugar al Ego. Es el Ego el responsable de lo que se entiende por maldad, porque al tratar de cubrir ese miedo desarrollamos una serie de comportamientos dirigidos a sentirnos más seguros, como son: la necesidad de sobresalir, de ser aceptados y reconocidos, de posesiones materiales y sobre todo de controlar. En un principio cualquier método es bueno para obtener esto, lo que provoca todo tipo de acciones negativas, pero poco a poco, mediante las diferentes vivencias en las que no obtenemos la plenitud deseada con ninguno de esos comportamientos, vamos eliminando el Ego separatista para regresar a la conciencia de unidad y terminar así con las diferentes vidas en el mundo físico. Pero mientras esto sucede, cada vez que venimos a él nos involucramos con lo que este mundo ofrece.
En el momento de la muerte física, generalmente, si el individuo no se apega a lo que dejó, ve la luz que emana del Mundo Espiritual que lo atrae y lo lleva al plano que le pertenece según su estado de conciencia. Sin embargo hay varias razones por las que los espíritus se quedan en ese limbo denominado el Bajo Astral, que no es ni el mundo material ni el espiritual. Son sus pensamientos los que los atan a ese plano y les impiden ver la luz que brilla para todos, “buenos” y “malos”.
El apego a lo que dejaron sobre la Tierra, a los seres queridos, a los bienes materiales, al poder, es una de las razones que les impiden elevarse a esferas superiores. Algunos que ni siquiera se han percatado de que están muertos, se desesperan porque nadie los ve ni los oye y no saben a dónde ir. Otros, a pesar de darse cuenta de que han fallecido, se niegan a moverse de donde están, ya sea por culpa, por miedo al castigo que creen merecer o por rebeldía ante el suceso de su muerte. También se encuentran en la oscuridad los que estando envueltos en soberbia, niegan la existencia de un Ser Supremo y un poder superior a ellos.

Entre las múltiples experiencias que he tenido ayudando a aquellos que están atorados en el Bajo Astral, el siguiente ejemplo nos muestra el caso de un alma que estaba fuertemente apegada al control y a las posesiones materiales, lo que le impedía ver la Luz. Me llamaron en una casa donde había todo tipo de manifestaciones paranormales. Se trataba del alma del antiguo dueño de la casa que se encontraba atrapado por sus pensamientos de apego y control, que me dijo lo siguiente:
– Necesito que les digas a mis familiares que hicieron un error garrafal al vender esta casa. Yo se los dije mil veces pero no me hicieron caso. Su patrimonio se convirtió en cero y ahora no saben qué hacer. Sí, soy su padre y quisiera que esta casa volviera a ellos y por eso no me voy de aquí hasta que los nuevos dueños se aburran y la dejen. Entonces mi familia volverá a comprarla porque yo los estoy ayudando a obtener el dinero.
Después de convencerlo de que ya no le tocaba estar allí, encontró al fin la Luz.

– Me voy al Paraíso, no puede tratarse de otra cosa, aunque no lo merezco, pero hay un tal amor que emana de esa luz que todo lo limpia y perdona.

En una ocasión, una familia me pidió ayuda porque su bebé lloraba constantemente durante la noche. Mis guías me dijeron: ”Allí se encuentra una mujer que murió sin descendencia y con la obsesión de ser madre; al ver al bebé, lo siente como si fuera suyo y por eso está con él, sobre todo en la noche, en la que suele cargarlo cuando su cuerpo astral se separa del físico. Por esa razón el niño llora”. A continuación, la traté de convencer de que dejará ese lugar y al niño que no le pertenecía, porque ella se encontraba en un plano diferente al material y ahora le correspondía ir a una vida llena de amor y armonía.

– ¿Quién eres tú para decirme lo que tengo que hacer? Aquí encontré a mi hijo y no pienso dejarlo. El verdadero problema que siempre he tenido es mi rebeldía. Nunca quise hacer lo que me decían para poderme embarazar y el tiempo se acabó. Me dices cosas que no creo. No hay más vida que le que dejé. Es cierto que no soy feliz, pero dónde puedo serlo si nunca fui capaz de tener un hijo, que era toda mi ilusión.

Finalmente, desapegándose de su obsesión, logró acceder al Mundo Espiritual.

Cuando la muerte es súbita, muchas veces los individuos no se dan cuenta de que murieron y se encuentran completamente desorientados. Este es el caso de una mujer que fue secuestrada y después asesinada.

– No sé quién eres pero oí voces que me trajeron hasta aquí y veo que me escuchas. No sé qué me pasó, después de que me secuestraron me tuvieron en una casa de seguridad en unas condiciones infrahumanas. Me pidieron todas las indicaciones para comunicarse con mi familia y solicitar el rescate. Parece ser que lo obtuvieron pero no se atrevieron a entregarme porque yo los había visto bien y oído sus voces. Decidieron que más valía hacerme desaparecer y de pronto entraron al cuarto donde me tenían, me hicieron levantarme y estando de pie me desmayé y ahora no sé dónde estoy. Me pregunto si estoy muerta o me llevaron a un calabozo para desaparecerme.

La convencí de que estaba muerta y que ahora debía ir al mundo espiritual, lo que la liberó.
La culpa es otro obstáculo que les impide a los espíritus ir a donde les pertenece. Esta situación se encuentra muy a menudo entre los suicidas, como el caso que sigue a continuación.

– Lo que hice fue una soberana idiotez, estaba en un estado de depresión que trataba de esconder, pero que me ahogaba. No encontraba el sentido de la vida, me atarantaba con amistades y jolgorios, pero en el fondo sentía una soledad aterradora. Me culpo de haber hecho esa acción que provocó tanto dolor a mi familia pues creyendo que acababa con mi horrible vida, me doy cuenta de que no acabé con nada y que ahora me siento peor todavía y sin remedio. Pido perdón por lo que hice y porque no busqué de manera eficiente solución a mi problema de depresión. ¿Por qué estaba deprimido? No lo sé a ciencia cierta, sólo encontraba que nada me satisfacía, teniendo todo lo que normalmente se necesita para ser feliz. Ahora me doy cuenta de que no había una verdadera razón para ello, pero había algo en el fondo de mí que me producía una insatisfacción profunda.
Pido perdón a todos a los que hice sufrir con mi acción insensata. Por favor diles que me arrepiento hasta lo más profundo.

Le contesté que el castigo no existe, sólo el amor y la misericordia infinitos de Dios. Lo único que tenía que hacer es pedir ir a la Luz.

– ¿Qué me dices? ¿Cuál luz? Sólo hay oscuridad en este lugar, además no merezco ir a la Luz después de lo que hice. No puedo pedir una luz que no es para mí, mientras esté vivo seguiré aquí en castigo por lo que hice. Muchas gracias por tus buenas intenciones pero sigo sin creer en esa luz maravillosa de la que me hablas, y si existe, no es para mí.

Le insistí en la inexistencia del castigo, en que solicitara la luz que lo liberaría y lo llevaría a donde debía estar.

– Pido ver la luz que no merezco y salir de la oscuridad…es cierto, ya se abrió una puerta de donde emana una luz incandescente que no quema ni deslumbra. Me atrae con fuerza irresistible y es, como dices, llena de amor y de perdón, se siente tal felicidad que no hay palabras para describirlo… Me voy al Cielo porque no creo que se trate de otra cosa. Ahora comienzo a comprender muchas cosas, aún el motivo de mi depresión que era por la falta total de espiritualidad; creía encontrar la plenitud de la vida en cosas materiales, pero en el fondo lo que buscaba era a Dios. Aquí se siente su amor y su existencia de una manera indiscutible.

Cuando las personas se rebelan ante su muerte les es difícil cambiar sus pensamientos de inconformidad ante el destino. Una mujer joven que murió después de una enfermedad larga y dolorosa, no podía resignarse ante lo inevitable y llena de enojo me habló así:

– Nunca creí en tus ideas tontas y ahora menos que nunca pues me encuentro con que perdí mi cuerpo pero sigo viva. No entiendo por qué me quitaron una vida que me encantaba, por qué hay tantas injusticias, porque lo que me pasó es injusto y no quiero oír idioteces como que Dios da las penas para después premiarte ¿A dónde está el premio? Esto es horrible, ya no tengo dolor físico pero estoy en la nada, lejos de mi familia y de mi marido, no entiendo qué es esto, sólo una enorme injusticia.

– La única manera de salir de esa oscuridad helada en la que te encuentras es cambiar tus pensamientos de rebeldía y solicitar ir a la Luz, que es donde te corresponde estar, en un mundo lleno de paz y felicidad – le contesté

– No creo que sea más feliz de lo que fui, pero haré lo que dices a ver qué pasa. Veo ya una puerta de donde sale una luz muy intensa, me acerco y me cubre con un bienestar inmenso, se experimenta amor, compresión, felicidad, es cierto. Sé que fui muy soberbia al no aceptar que ya me tocaba irme y me arrepiento porque esto es maravilloso. Negué a Dios y a su gloria y ahora veo que sí existen, me enterqué en seguir con vida cuando ya no me tocaba…me doy cuenta de tantas cosas, de mis errores al no aceptar mi destino, pero si supiéramos la existencia de esta maravilla no nos agarraríamos a la vida física como lo hacemos.

– Negué todo, desde la existencia de Dios hasta la vida después de la muerte y por eso tenía tanto miedo de ya no existir ¡Qué necia fui! Me doy cuenta ahora de cuánto perdí al no acercarme a la espiritualidad pues no hubiera sufrido como sufrí.

Estos ejemplos nos muestran cómo nuestra mente no sólo rige nuestra vida pero también la muerte. Ésta puede ser tan feliz o dolorosa según la dirección de nuestros pensamientos. Si ellos son de aceptación, desapego a lo que se queda y deseo de ir a Dios, la transición será muy fácil y liberadora, pero si hay apego, deseo de venganza, rebeldía, culpa, soberbia, nos quedaremos atrapados en un plano en el que ya no nos toca estar.

El Ego

Cuando nos separamos en conciencia del Todo -aunque no en realidad, ya que esto es imposible- nos cubrimos de miedo al sentirnos solos y aislados de lo que nos rodea. El miedo es el que mueve al mundo, es el que empuja al ser humano a actuar en contra del amor, al ser su contrario, por lo que aparecen las actitudes de codicia, avaricia, envidia, mentira, engaño, ira, apego, vicio, crueldad y maldad en todas sus formas.

Para contrarrestar el temor que nos produce vivir en la dualidad desarrollamos  una serie de comportamientos para cubrirlo, como la necesidad de sobresalir sobre los demás para sentirnos más seguros, de  ser aceptados, lo que nos da la sensación de pertenencia y de ser amados, de ser reconocidos por nuestros logros para elevar nuestra autoestima; necesitamos también de posesiones materiales que satisfacen temporalmente nuestro vacío existencial y lo más fuerte de todo que es el control sobre nuestra vida y la de los demás, lo que se traduce en poder. Esto es lo que conforma el EGO, es nuestro falso Yo que se cree separado y limitado.

El Ego nos es necesario para vivir la ilusión del mundo físico, pero en el curso de la evolución éste va poco a poco desapareciendo. El Ego es el responsable de nuestros sufrimientos porque sufre al verse contrariado en sus deseos profundos, ya sea de sobresalir, poseer, controlar, reconocimiento, aceptación. Según el botón que nos toquen y según cuan vulnerables somos a ese determinado botón, nuestra furia crece. Si entendiéramos que lo que está pasando es algo que necesitamos para crecer en tolerancia, paciencia, amor, compasión, generosidad, seríamos capaces de apagar nuestra ira. Si la situación tiene remedio para qué nos enojamos, utilicemos esa energía en remediarla y si no tiene remedio el enojo sale sobrando.

Hay diferentes maneras en que el ego se manifiesta: en la crítica a los demás está implícita la necesidad de sobresalir, así como cuando se pretende tener constantemente la razón y  los otros estar en el error; el ego está  presente en el que se siente víctima, que trata de provocar compasión y simpatía cuando no logra admiración por algo positivo, o en el que se siente indispensable para que la vida fluya correctamente a su alrededor y aún en el tímido, porque al no sentirse suficientemente inteligente, bello, simpático, rico, prefiere retraerse antes de no recibir la aceptación deseada.

Para detectar al Ego hay que practicar la auto-observación. Sentir nuestras emociones, saber de dónde se originan y así conocernos mejor. Vigilar nuestros pensamientos que pueden estar llenos de ambición, rencor, envidia, celos, avaricia y aceptar las emociones que nos provocan. Al observarlos sin juicio ni culpabilidad se irán poco a poco disolviendo. Para cambiar una actitud no es necesario hacerse violencia, ya que esta negatividad le da fuerza, sino aceptar que tenemos ese defecto porque todavía no somos perfectos y al descubrir cómo funcionamos, el defecto va paulatinamente desapareciendo. Por ejemplo, si nos falta generosidad, al darnos cuenta de esa actitud trataremos de imaginar la virtud contraria a nuestro defecto y ésta se irá inscribiendo poco a poco en nuestra alma. Si reaccionamos únicamente en forma automática ante los estímulos, seguiremos teniendo las actitudes erróneas creyendo que son las correctas, ya que siempre encontraremos justificaciones para ellas.

Si peleamos por la posesión de un bien a costa de cualquier cosa, siempre encontraremos que se nos debía en justicia y no repararemos en métodos para obtener nuestro deseo. Esto no quiere decir que no debamos luchar por obtener lo que es justo, pero siempre y cuando la intención sea honesta y no llevada por la venganza o la ambición. Nunca debemos de pisotear a nadie para obtener algo, si ese algo es para nosotros se dará tarde o temprano.

En algunos casos el Ego es el que aún después de la muerte le impide al individuo ver la Luz y elevarse al mundo espiritual. Quien en vida cree saber y controlar todo, cuando se encuentra en un plano que desconoce está completamente desorientado. El siguiente caso es el de un suicida que tomó esa decisión al estar en una situación de enfermedad terminal; no quería continuar viviendo en esas condiciones que salían del control al que estaba acostumbrado. Me habló así:

–       Necesito que me digas qué me pasa. Me trajeron contigo voces que oigo pero que no sé de donde salen, sólo sé que me morí como yo quería y que me encuentro que sigo vivo sin saber adonde dirigirme. Me dicen esas voces que busque la Luz ¿Cuál? Aquí no hay ninguna y comienzo a desesperarme por no saber qué hacer.

–       ¿Cómo llegué contigo? Esas voces me dirigieron hasta aquí diciéndome que tú puedes explicarme qué hacer. Yo creía que con la muerte física todo se acababa y por eso tomé la decisión de terminar con mi vida que se deterioraba día a día. No estaba dispuesto a convertirme en un ser inútil que significara una carga para los demás, pero mi sorpresa ha sido grande al constatar que la vida sigue pero en un plano desconocido para mí. Aquí es algo sumamente desagradable, puedo ver lo que quiero pero nadie me ve ni me oye y el entorno es frío y oscuro. No sé quién eres ni cómo haces para escucharme, pero si es cierto que sabes qué hay que hacer para salir de esta penumbra, por favor dímelo.

Le contesté que ahora lo que le correspondía era ir al mundo espiritual, ya que una vez desprovisto del cuerpo físico no debía estar en ese plano. Lo único que tenía que hacer era solicitar ver la luz desde el fondo de su corazón y entonces se abriría para él una luz brillantísima que lo llevaría a un mundo de paz, amor y  armonía   

–       Me dices cosas increíbles en las que nunca creí, aunque también me equivoqué al creer que con la muerte del cuerpo todo acabaría. Me sorprende también que podamos entablar una conversación, cosa que nunca hubiera creído, pero que es real. ¿Cómo sabes que esa vida existe si nunca has estado aquí? Voy a seguir mi camino, ya encontraré la salida por mí mismo. Gracias por tus buenas intenciones.

Su ego le impedía seguir un consejo que estaba fuera de su control. Después de algunos días regresó diciéndome:

–       Si es cierto que has ayudado a otros me atengo a tu experiencia ¿Qué tengo que hacer para salir de aquí? Quizás tengas razón en lo de la luz pero no me consta. Sé que he estado acostumbrado a controlar todo en mi vida y es la primera vez que se me sale de las manos esta situación. ¡Cómo voy a confiar en una mujer que no sabe nada de lo que pasa aquí! Sin embargo es cierto que las voces me dijeron que tú sabías qué hacer y cómo hablas pareces estar segura. Creo que voy a hacer caso.

–       Me voy, ya vi la luz, es maravillosa… me acerco y me envuelve llena de calor, de amor, se siente una felicidad infinita y me doy cuenta de muchas cosas erróneas de mi vida, mi enorme orgullo que dirigió mi vida en la Tierra. Sólo el amor y la generosidad son válidas y nunca lo comprendí. Ya me voy a esa vida de la que me hablaste, es increíblemente verdadera, es en realidad la verdadera vida, aquí se comprende todo mucho mejor.

Se advierte cómo después de la muerte se ven con claridad los errores que se tuvieron durante la vida en el plano físico provocados por el Ego y cómo éste impide al alma lograr la plenitud. En el siguiente caso un padre habla con su hija desde el mundo espiritual, a través de mi escritura.

–       Me dan la oportunidad de hablarte, querida hijita desde este lugar infinitamente bello y lleno de amor. Eso es lo que me faltó en mi vida en la Tierra y ahora me arrepiento muchísimo. Toda mi vida el egoísmo es el que la gobernó y como bien dices, no dejé más que problemas a mis hijos. Sólo pido que me perdonen porque ahora entiendo que estuvo muy mal lo que hice. Mi vanidad me entorpeció siempre y no supe amar a nadie, todo lo que halagaba mi ego era lo que aceptaba. No te imaginas los remordimientos que ahora tengo; es verdad que el castigo no existe pero el dolor que te provoca darte cuenta de todo el mal que provocaste es peor.

–       Veo que estás entendiendo el perdón y te lo agradezco muchísimo, espero que algún día tus hermanos lo comprendan, pero creo entender que es algo que no debe importarme pues yo lo provoqué con mi egoísmo y mi ceguera.

–       Ahora estoy en este mundo maravilloso, no sé cómo llegué porque al principio estuve muy enojado por dejar la vida, pero poco a poco empecé a comprender que no valía la pena quedarme allí y seguí las voces que me trajeron a la Luz. Te agradezco tu perdón y la comprensión de que mi actuar fue por falta de conciencia. Te envío todo el amor que no supe darte.

En cuanto se toma conciencia del ego, va paulatinamente desapareciendo y surgiendo la luz de nuestro verdadero Yo.

Amor y apego

El verdadero sentido de la vida es elevar la frecuencia del alma para acceder al contacto con nuestro ser esencial. Esto se logra a través de la meditación, de la oración, de los actos de amor, de generosidad y del desapego de lo material, aún de los afectos familiares.

Una cosa es el amor y otra muy distinta es el apego. Al sentirnos separados de todo lo que existe, nos cubrimos de miedo y esto hace que nos apeguemos a lo que el mundo físico ofrece, ya sea a afectos humanos o a bienes materiales, lo que nos hace sentir más seguros.

Es muy común el apego a los seres amados, ya sea a los hijos, al compañero, al amigo, pero esto tiene mucho de control. Deseamos controlarlos con el pretexto de ayudarlos y protegerlos, pero en el fondo es soberbia de creer que somos indispensables en su vida. El apego es necesitar de su presencia, de recibir lo que nosotros entendemos por amor, es decir, satisfacción de todos nuestros deseos y esperar que el ser amado reaccione como nosotros deseamos. También hay quien se apega a su posición social, al dinero, a efectos materiales que colecciona, al país donde vive o del que es originario. Los apegos de todo tipo nos hacen creer que el objeto de nuestro apego es imprescindible para nuestra felicidad, pero ésta no depende de nada externo a nosotros, está en nuestro interior, en la plenitud que provoca la unión con el Todo.

Los apegos como las adicciones, que son una forma de apego, son medios para cubrir el vacío existencial que tenemos al haber perdido la conciencia de unidad y sentirnos separados. La adicción al alcohol, al tabaco, a las drogas, al trabajo es una manera de escapar a la realidad que nos tocó vivir y a enfrentar la vida como se nos presenta, tratando de tapar el miedo que nos provoca el sentimiento de soledad y abandono.

El amor es dar libertad al ser querido, promover su bienestar como él lo entiende, no tratar de cambiar nada de su personalidad y darle amor desinteresado. El amor acepta, es tolerante, no enjuicia, da siempre lo que se necesita sin esperar nada a cambio. Si se ama así, se logra la plenitud y la paz interna pues estamos actuando en armonía con lo que somos en realidad y eso ayuda a que se manifieste cada vez mejor nuestra luz interna.

El amor es unión, es la energía más poderosa, la que une al Creador con sus creaturas y sus creaturas entre sí. Nuestra esencia es amor, ya que en realidad somos todos UNO pero estamos viviendo la ilusión de la separación.

Un ejemplo de cómo un apego disfrazado de amor puede pasar de una vida a otra, es el siguiente caso.

A una señora a la que llamaremos Margarita, se le presentó la oportunidad de ir a la India. Aunque a ella le encanta viajar a todos lados, cuando aceptó y antes de empezar el viaje, comenzó a sentirse mal, con desasosiego, intranquila, con una especie de ansiedad. No entendía qué le pasaba pero no hizo caso y  se decidió a ir. Durante toda la estancia en ese país no encontró la calma, había algo que la atormentaba sin comprender la causa.

Al regresar a México, estuvo sumamente fatigada, no lograba salir de su casa pues sentía una opresión que le impedía cualquier actividad. Después de buscar ayuda con diferentes personas y de distintas maneras sin obtener ningún resultado, vino a verme.

Encontré que Margarita traía pegada a su aura una entidad que había sido su marido durante una vida que tuvo en la India. Él habló así:

–          Me encuentro muy bien junto a ti, por fin te encontré, me hacías mucha falta y desde que perdí mi cuerpo te he buscado en todo el país, hasta que de repente apareciste venida no sé de dónde.

 

–          ¿Por qué te fuiste de nuestro país? Yo no concibo la vida fuera de aquí. Cuando fuiste mi mujer te amaba con pasión, aunque es cierto que a veces fui muy duro contigo, pero yo quería que hicieras lo que yo esperaba. Tu no siempre me obedecías, por lo que te tenía que castigar para lograr el orden que era necesario tener en nuestra casa.

 

–          Es verdad que a veces los golpes eran algo duros, es cierto que una vez fueron de tal manera duros que no los soportaste y te moriste. El dolor que eso me causó ha sido enorme y sólo quería encontrarte para pedirte perdón y decirte lo mucho que te amo. Ahora ya no te dejaré y sólo quiero que me digas que me perdonas.

 

Ya no te corresponde estar en este plano – le dije – como te consta, ya no tienes cuerpo, por lo tanto nadie te puede ver ni oír. Lo que tienes que hacer es buscar la luz para salir de la oscuridad y el frío que te rodea. Sólo pídela y una luz maravillosa te llevará a donde debes estar en tu estado actual.

-¿Quién eres tú que me indica lo que tengo que hacer? Además de todo eres una mujer y las mujeres no saben nada. ¿Quién te da el derecho de darme una orden? Aquí me quedo y no voy a ninguna parte.

Sonreí ante los conceptos machistas que eran propios de la cultura a la que pertenecía y le aconsejé que solicitara ver la Luz donde se encuentra un mundo lleno de paz, amor, armonía y felicidad.

-Veo que ya no me das ordenes pero, ¿Cómo puedo creerle a una mujer que se ha reído de lo que le dije a mi amada Leila y que me dice que hay otra vida que ahora es para mí?

Margarita le habló diciéndole que lo perdonaba, que debía hacerme caso porque lo que le tocaba en su actual situación era ir a esa vida donde sería inmensamente feliz.

            -Qué bonito me hablas, mi amor, creo que lo dices de todo corazón y te lo agradezco, pero no estoy seguro de quererme ir ahora que ya te encontré.

Nos concentramos en enviarle luz rosada de amor para despegarlo de la atracción del plano físico y finalmente le dijo:

-Abre tu corazón para recibir mi amor y si lo que te hace feliz es que vaya a esa luz iré y allí te esperaré…Ya vi un resplandor que se agranda cuando me acerco, es verdaderamente brillante y me acoge con mucho amor, hay perdón, se siente un enorme bienestar. Gracias, me has dado la felicidad absoluta. Empiezo a comprender muchas cosas.

Cuando el individuo es exageradamente egocéntrico, al estar tan separado de sus congéneres, le es imposible amar. Esto le produce una gran infelicidad. He aquí un ejemplo.

Una joven vino a verme porque su padre había muerto y a pesar de no haberse ocupado de ella correctamente, sentía su presencia continuamente.

-Quisiera decirte que fui muy infeliz en mi vida por la imposibilidad que tenía     de amar. No te puedo explicar lo que eso significa pero es una gran soledad del alma. –Comenzó diciéndole- Se tiene una incapacidad de acercarse a otras almas y sólo te importa lo que acontece a tu propia persona, pero eso es tan estéril que te convierte en un ser amargado, seco y agresivo.

-Así fui yo y en cuanto perdí mi cuerpo pude ver lo que fue mi vida, lo mal que me porté con todos los que me rodearon, entre los que te encontrabas tú. Perdóname por haber sido tan mediocre, como bien me describiste, pero no me daba para más mi estado de conciencia. Aquí llegué gracias a la ayuda de unos seres maravillosos y encontré lo que significa el amor. Aquí se experimenta a raudales y se ve la vida que finalizó de una manera muy real, no hay lugar a justificaciones y créeme que se sienten unos remordimientos tales que el verdadero castigo son estos.

-Sólo te pido que me perdones por haber sido tan mal padre y que desde aquí trataré de ayudarte lo mejor que pueda. Con el amor que he aprendido en este sublime lugar, te cubro y te bendigo.

Esto nos demuestra que sin amor no se puede ser feliz porque nuestro verdadero ser no es más que AMOR.

Libros electrónicos

Queridos lectores: En la barra de la derecha podrán encontrar los enlaces a dos libros electrónicos que recientemente publiqué por medio de amazon.com. Uno de ellos fue escrito en coautoría con Ana Coudurier y se titula Descubrir el pasado para sanar el presente: Terapia de regresión a vidas pasadas para sanar el alma. El otro es la traducción al inglés de Una puerta hacia la luz y se llama A Doorway to the Light. Éste lo escribí con Jocelyn Arellano y trata sobre cómo ayudar a los que al morir no alcanzan la Luz. 

 

El alto astral

Según las lecciones recibidas de los maestros espirituales, después del segundo plano del mundo espiritual, donde se efectúan diferentes trabajos en gran armonía y amor, se ayuda a los recién llegados a habituarse a su nueva vida. Asimismo, con gran amor se baja a planos inferiores para tratar de convencer a las almas estancadas de seguir adelante, se estudian las verdades cósmicas y se trabaja también en ser más humildes y amorosos. Entonces el alma decide  seguir su evolución en el mundo espiritual o regresar al plano físico. Si es este su deseo tendrá que prepararse durante algún tiempo para escoger y estudiar lo que más le conviene experimentar para su desarrollo de conciencia. Si su deseo es continuar en el mundo espiritual, avanza también aunque más lentamente.

Para acceder al siguiente plano o Alto Astral se necesita seguir un proceso de purificación en extremo profundo. Veamos lo que nos dice Ana sobre su actual experiencia.

El siguiente plano después de estudiar las leyes cósmicas, es de aprendizaje para ayudar a los que están encarnados, es decir, aprender a ser un guía de las almas que se encuentran limitadas en la materia física. Este tercer plano en el que me encuentro actualmente se conoce como la graduación del proceso de ascensión después de la vida en el plano físico.

No quiere esto decir que sea el último plano al que hay que acceder, de ninguna manera. Sigue el camino hasta el Creador por innumerables pasos y niveles hasta la fusión con Él, pero es al llegar a este tercer plano cuando se decide regresar a la Tierra o seguir la evolución en el mundo espiritual. Esto es decisión de cada entidad, volver a la ardua escuela del mundo físico o continuar trabajando en el mundo del espíritu. Aunque el verdadero avance se obtiene en la Tierra por tener que superar todas las adversidades que comporta la vida material.

Si el deseo del alma es seguir su evolución en el mundo espiritual, tiene que aprender a ser guía de los encarnados y después aún de las almas que se encuentran en el mundo espiritual. Una vez que está preparada el alma para ser guía, se le asigna alguna entidad para guiar y posteriormente un grupo de almas, que aunque no estén encarnadas, se necesita que sean guiadas y apoyadas para la toma de decisiones, ya sea para una estancia productiva en el mundo del espíritu o una nueva vida en la materia. Si es esto último, se les ayuda a programar la siguiente experiencia, según lo que requieran aprender, como la humildad, la paciencia, la aceptación, la generosidad, etc., y se idean las circunstancias que ayudarán a su práctica. Es necesario comprender que a nadie se le obliga a encarnar en la materia y que siempre ha sido la decisión de cada uno tener los obstáculos que se le presentan en cada vida.

El trabajo de ser guía de los encarnados es sumamente difícil porque aunque se les inspira desde aquí lo que sería útil para su evolución, muy pocos hacen caso de lo que se les aconseja, siempre está presente el ego y sus exigencias, lo cual va en sentido inverso al desarrollo del alma hacia la espiritualidad.

Es un trabajo arduo pero muy gratificante porque cuando se tiene éxito en un proyecto de ayudar a un alma a encontrar el camino que la acerca a su verdadero ser, se obtiene una enorme satisfacción. Es como sentir que una parte de nuestro cuerpo que estaba enferma, se cura. Claro, porque todos somos UNO, entonces cualquier ser que se desvía afecta al resto del Todo. Me siento dichosa de haber llegado aquí.

La información recibida de los guías sobre este tercer plano nos dice así:

“En este maravilloso mundo también se avanza y es lo que tratamos de hacer cuando ya el mundo tridimensional no nos atrae. Se abre todo un abanico de posibilidades cuando ascendemos a estos planos superiores. Puedes, si así lo deseas, volver al mundo tridimensional para ayudar a los rezagados, pero necesitas mucho amor y valentía para hacerlo. También puedes ayudar a sacar del “Infierno” a quienes están envueltos en soberbia; este trabajo tampoco es fácil, ya que se encuentran en una frecuencia vibratoria muy baja y su densidad es difícil de soportar. Acercarse a esos seres es sumamente desagradable  pues están llenos de energía negativa que se puede considerar involutiva. Otra opción es vivir en esta beatitud por algún tiempo y enviar mensajes a los encarnados. Se da mucha ayuda desde aquí a los que se encuentran en dificultades.

“Se decide desde aquí nuestra participación en el plan de ayuda a los que se encuentran todavía en la densidad del mundo físico; se hacen planes de trabajo arreglando las circunstancias necesarias para que se den las condiciones óptimas para el despertar de la conciencia. Nuestra labor consiste en organizar lo mejor posible el funcionamiento del plano material para corregir las desviaciones de las actitudes humanas, proporcionando estímulos y circunstancias que lleven a los seres humanos a su despertar.

“Es un trabajo minucioso y no siempre fácil, no se logra fácilmente que los individuos respondan en el sentido que se espera y cuando esto no es así, se necesita organizar otro suceso que los haga reaccionar. Es por eso que a veces les parece que son coincidencias lo que les sucede y lo toman como simple golpe de suerte o crueldad del destino. Hay que entender que no es ni una cosa ni la otra, sólo efectos de nuestras propias causas.

“Antes de ascender a planos superiores se necesita entender el significado de nuestra vida, de dónde venimos y a dónde vamos. Te preguntas cómo después de comprenderlo olvidamos todo al reencarnar. Así es este proceso, se necesita empezar en ceros, aunque no es totalmente cierto esto, dentro de nosotros van quedando ciertos conocimientos adquiridos en otras vidas que se manifiestan en nuestro estado de conciencia”.

Entre la vida y la muerte no existe ninguna barrera, la una es continuación de la otra en una misma línea energética. Todo es energía que vibra a diferentes frecuencias y lo que se entiende por “vida” en el mundo físico no es más que una etapa en el largo camino de la evolución. Cuando nos encontramos en esa etapa creemos que es la única y la más importante, no porque no lo sea, pero solamente se trata de una de tantas experiencias de nuestro poder creativo.

Por lo que podemos entender, en el mundo espiritual nunca se está ocioso, siempre se trabaja en nuestra evolución hacia el Creador, aunque en esos altos niveles es en un ambiente de paz y armonía maravillosas.