Adicciones

Se nos ha otorgado la existencia que se considera como individual, aunque en realidad no lo es, ya que estamos todos unidos siendo uno y lo mismo con nuestro Creador. Nos preguntamos por qué nos hemos alejado en conciencia del Todo y la contestación aproximada es porque se nos ha dado la oportunidad de crear con voluntad propia y así experimentar la vida en la materia física con sus retos, alegrías y sufrimientos, todo para expresarnos como deseamos. Sin embargo, siempre estamos contenidos en Él, no puede ser de otra manera porque Dios no se divide, sólo da libertad a esas partículas de su conciencia para que actúen como lo decidan, pero recogiéndolas después en su Ser Infinito. Todo este proceso se puede resumir en amor, porque por amor da libertad a las partículas de su Esencia para que experimenten toda clase de vivencias y acogerlas de nuevo en su Ser con infinito amor.

Cuando estamos encarnados en la tercera dimensión, decidimos experimentar todo lo que el mundo físico ofrece para desarrollar nuestra creatividad y así contribuir a la creación que es movimiento y expansión continuos. Somos seres divinos que voluntariamente nos hemos limitado en nuestro entendimiento para poder actuar en el mundo material y así experimentar lo contrario de lo que somos para que poco a poco vayamos descubriendo nuestra verdadera naturaleza, que es amor, con el placer infinito que eso confiere.

Al olvidarnos de quiénes somos, de dónde venimos y adonde habremos de volver, nos sentimos solos y abandonados. En ocasiones el ser humano no encuentra el verdadero sentido de la vida y experimenta en el alma una soledad inmensa. Sobreviene un rechazo a los obstáculos que se le presentan en la vida como la falta de amor, dinero o cualquier carencia, que lo empujan a compensarlos con alguna adicción. Estos obstáculos los elegimos antes de encarnar con el objeto de aceptarlos y trascenderlos y la adicción es una forma de evadir esa realidad.

El alcohol y las drogas producen un estado de alteración de la percepción de la realidad que el adicto se rehúsa a vivir. Una vez bajo el efecto de éstas, el individuo no quiere volver a sentir la sensación de infinita soledad y vacío existencial y le crea una dependencia. Por ejemplo, el cigarro produce ciertas reacciones químicas que aparentemente calman la ansiedad y producen una tranquilidad temporal. Así se produce la adicción: el organismo se habitúa tanto a la nicotina, al alcohol o a cualquier tipo de substancia, que necesita que se le proporcione para sentirse bien.

También puede darse la adicción a las personas. Cuando el individuo se apega de tal manera a una persona que sin ella no puede vivir, aunque la relación sea perfectamente negativa porque lo hace sufrir, es porque el sentido de abandono que todos tenemos al creernos separados, él lo tiene en forma exagerada y trata de compensarlo con esa dependencia.

La adicción es una forma de evasión de la realidad. Existen muchas maneras de evadirla. Una de ellas es la obsesión con al trabajo. Trabajar es una actividad que, cuando se vive únicamente para eso, sirve para evitar enfrentar ciertas emociones y problemas de la vida diaria. Otra es la obsesión con la comida, que tiende a compensar ciertas emociones como el miedo, el abandono, la falta de amor, etcétera.

La culpa es un sentimiento nacido del ego, porque una cosa es tomar conciencia de que se actúa erróneamente y tratar de compensar ese error, teniendo al mismo tiempo la intención de no repetirlo y otra muy distinta es instalarse en la culpa por no aceptar haberse equivocado a causa de la propia imperfección. Esto último es soberbia, pues el individuo rechaza el hecho de no ser perfecto, lo que en ocasiones lo lleva a actuar cada vez más en situaciones que le provoquen culpa y así justificar una adicción que la pretende tapar.

El adicto pertenece a un grupo de almas que traen ese gen en su ADN con el objeto de superarlo y buscar la plenitud espiritual en la apertura de conciencia. Este es el caso de una mujer adicta al alcohol y a las drogas que su propia culpa le produjo una terrible enfermedad que le provocó la muerte. Así me habló desde el mundo espiritual:

La adicción es la defensa del alma ante los avatares de la vida en la materia, es la evasión de la realidad, ya que el placer transitorio que ofrece cualquier adicción, cubre por un lapso de tiempo el miedo y el desamparo que se experimenta al no encontrarle sentido a la vida. En mi caso fue para cubrir el sentido de culpa absurdo que ya estaba en mi cuerpo astral como resultado de otras vidas de victimario. En lugar de compensar con servicio y amor, que hice a medias, me sumí en conductas que me proporcionaran culpa para justificar mi adicción, que no era otra cosa que la evasión de la realidad que me tocó vivir. Antes de ir me propuse compensar con servicio y superación de este comportamiento que ya traía de otras vidas.

La religión para mí era un escudo detrás del cual me protegía pensando que si la seguía, eso me salvaría. Ni la seguía realmente ni creía todo lo que decía y por eso vivía culpabilizándome, aunque pensaba que Dios me perdonaría a pesar de mis errores. Ni siquiera solicité la presencia de un sacerdote para que me confesara porque -otra vez la soberbia- me sentía superior a ellos y que mi comunicación con Dios era suficiente. En esto último tenía razón, pero hubiera debido ser con humildad, que fue lo que siempre me faltó. Mi soberbia me ganó y nunca quise admitir que alguien supiera algo que yo no. Aun aquí tengo que quitarme el atavismo de creer que todo lo sé y que lo que me dicen no es cierto.

La depresión es otra forma de evasión. La tendencia, que se trae también en el ADN, es algo que se escoge con la intención de superarla. Lo que la detona es la no aceptación de las circunstancias que se presentan en la vida, lo que produce una serie de desajustes químicos que provocan la enfermedad. Cuando no se atiende puede llegarse al suicidio, que es la máxima expresión del rechazo a la vida como se presenta. He aquí el caso de un suicida que ayudé a encontrar la Luz del mundo espiritual que desde allí me habló.

Carmen, se me permite hablarte para darte las gracias por la ayuda increíble, inconmensurable que me diste al indicarme el camino de la liberación. Como sabes, me suicidé porque no encontraba el sentido de la vida. Me entretenía con festejos para tapar una depresión que no podía controlar. Esa depresión venía de esa falta de sentido de la vida, empezó cuando tuve problemas financieros y  no podía darle todo lo que quería a mi mujer, lo que me frustraba bastante. Cuando la situación económica mejoró, creí que la depresión se acabaría, pero no fue así, me empecé a dar cuenta de la vaciedad de mi vida, de que nada material me satisfacía, pero tampoco busqué la salida, como entrar en conceptos profundos de la vida, todo era reír y pasear. Ahora me doy cuenta de que si hubiera buscado algo de espiritualidad quizá hubiera salido de esa horrible depresión, la cual trataba de esconder en lugar de curar. Aquí he comprendido que es la paz interna que se obtiene a través de dar amor incondicional a todos y generosidad con quien lo necesita. La fiesta está bien como complemento pero no como meta. Ante todo entrar en contacto con tu alma siendo siempre justo y dando amor verdadero a quienes te rodean, sean quienes sean.

La meditación profunda es una útil herramienta que nos pone en contacto con el Todo, por eso es que se experimenta una sensación de plenitud, paz y armonía. Al meditar profundamente nos estamos comunicando con nuestro ser real, que no es separado de la creación, sino parte integral de ella y de Quien es el origen y núcleo de cuanto existe, al que se  le llama Dios, Creador, el Todo, Conciencia Universal. Es en los momentos en los que nos alejamos mentalmente de la tercera dimensión, cuando entramos en relación con la magnificencia de lo que somos en realidad. Somos como gotas de agua del Océano que cuando se unen a Él son el Océano, no hay separación. Esta herramienta nos ayuda a volver a la conciencia de unidad, a entender que no estamos solos ni separados y puede ser útil para el control de la depresión y de las adicciones.

Pero el mejor antídoto de todas estas conductas es la aceptación de lo que nos acontece y de quienes somos, porque todo lo que nos toca vivir lo hemos planeado antes de encarnar para aprender y practicar las diferentes virtudes como la humildad, la paciencia, la generosidad, en suma, el amor en todas sus expresiones, lo que nos llevará a evolucionar y así regresar a nuestro origen.

Karma grupal

Hemos bajado al mundo denso de la materia para vivir ciertas experiencias en las que, después de sumirnos en el olvido de nuestro verdadero ser, a la larga nos regresarán a la conciencia de lo que en realidad somos, chispas de luz divina, parte integral de la Conciencia de Dios.

El Karma, que consiste en los efectos provocados por las causas de nuestro actuar, va llevándonos poco a poco al descubrimiento de nuestra esencia divina y así regresar a donde nos originamos, en el Creador de todo lo que existe. El Karma es una ley de compensación y responsabilidad dirigida a restaurar el equilibrio del Universo que es amor, cuando se rompe con nuestras acciones negativas en contra de él.

Cuando el ser humano muere, su alma, mientras no se quede estancada por alguna causa en el Bajo Astral, se dirige a la Luz que emana del Mundo Espiritual, que es la verdadera vida. Al llegar se encuentra con sus guías y con seres espirituales de muy alta vibración, llamados los Señores del Karma. Estos seres le ayudan, con infinito amor, sin ninguna clase de juicios, a hacer una revisión de la vida que acaba de terminar analizando sus aciertos y errores. Se le conduce entonces a donde le corresponde por su estado vibratorio y allí se encuentra con las almas que pertenecen a su grupo. Después se analiza la posibilidad de volver a encarnar según lo que el alma desea experimentar o seguir su evolución en el Mundo Espiritual.

Las almas se reúnen por grupos que generalmente encarnan juntas en varias vidas para trabajar conjuntamente en la apertura de la conciencia y resolver vínculos que se tienen, ya sea de apego, rencor o inclusive de odio. Este trabajo se determina antes de venir al mundo físico con la ayuda amorosa de los guías y los señores del Karma. Se decide con quienes vamos a vivir, el país, el medio socioeconómico, la religión, los parientes y amigos que nos rodearán y el trabajo que vamos a efectuar, todo con el objetivo de evolucionar espiritualmente.

Una vez en esta vida se nos olvida muchas veces lo que nos propusimos experimentar y no siempre logramos el éxito que se esperaba. Por ejemplo, si en una vida fuimos enemigos acérrimos de alguien, esa alma se presentará en la vida actual como un pariente cercano, madre, hijo, hermano, cónyuge, con el objeto de diluir ese sentimiento adverso y transmutarlo en amor. Es el caso de muchos malentendidos y sentimientos negativos inexplicables entre miembros de una misma familia.

Cuando en la vida actual se vive con un terrible rencor hacia alguien y el perdón no se efectúa antes de la muerte, es posible que se tenga que regresar con la misma alma y con una dificultad aún mayor para tenerla que superar. Es por eso que nunca hay que vivir y morir con un rencor o con un odio profundo hacia alguien porque tendremos que volver con esa alma una y otra vez hasta limpiar ese sentimiento y practicar el PERDÓN.
Esta vida es como una pieza de teatro organizada por una compañía de actores en la que, antes de venir, se acuerda con las otras almas los temas que se van a desarrollar, con quienes conviviremos y los personajes que cada uno deberá actuar. Pertenecemos al grupo de almas con las que vivimos en diferentes ocasiones y que interactuamos con ellas para aprender diferentes virtudes, cerrar círculos kármicos, es decir, eliminar antiguas rencillas que algunas veces pasan de una vida a otra hasta entender el perdón; también trabajar conjuntamente en la evolución espiritual, mediante el amor y el servicio.

Cuando escogemos venir con un alma determinada para limpiar un vínculo, como puede ser una aversión o un apego excesivo en otra experiencia, se tratará de vivir el verdadero amor que incluye dar libertad al ser amado, procurando su felicidad sin estar atado a su vida.

He aquí un ejemplo de cómo un alma que vivió durante varias experiencias con quien en esta última fue su esposo, tuvo a lo largo de sus diferentes vidas muchas desavenencias, pero en esta logró finalmente el equilibrio. La situación con su hija fue diferente. Cuando dos almas que han vivido un lazo afectivo en el que una no puede vivir sin la otra, vienen como madre e hija para aprender a amarse sin apego. Después de una vida de mucho amor y dependencia, la madre muere en un momento difícil por el que atraviesa su hija. Desde el mundo espiritual nos habló así:

Cuando decidí esta última vida, los escogí a Mariano mi marido y a Nadia mi hija para cerrar círculos. El perdón con Mariano se concretó bastante bien; la separación de Nadia, que durante varias vidas estuvimos juntas, lo que provocó una dependencia feroz que en esta ocasión se trató de romper, nos ha costado mucho trabajo a las dos. Esto le va a servir mucho para su crecimiento como alma porque el apego con otra persona es, como ya sabemos, tratar de colmar el vacío existencial al sentirnos solos y separados del Todo.

El creerse solo y separado del Todo es parte de lo que venimos a experimentar en el mundo físico para que poco a poco entendamos que no estamos solos, que formamos un Todo con el Creador y sus creaturas, es decir, volver a la conciencia de unidad. Entonces estas pruebas de desapego son para que entendamos eso, que nuestra seguridad y felicidad no dependen de nadie ni de nada fuera de nosotros, ellas están dentro de nuestro ser y es allí donde encontraremos la plenitud.

Una joven mujer casada con un hombre perteneciente a una cultura y religión completamente distintas a las de ella, después de varias dificultades para embarazarse, logró al fin tener su bebé que murió al nacer. Por la enorme tristeza que esto le causó, vino a verme y través de mi escritura recibió el siguiente mensaje:

Se presenta su guía que le ayudará a comprender por qué sucedió la muerte de su hijo que con tanto amor y entusiasmo esperaba.-Vas a entender amadísima Sofía que el alma que se ofreció a venir a tu vientre es alguien con quien viviste en otras vidas. La razón de su cortísima estancia, fue para procurar que tú y tu esposo se unieran de una manera muy profunda en el amor divino a pesar de las diferencias que tienen culturalmente. Este sacrificio enorme de pasar por este dolor tan intenso, también fue programado por ustedes para que su amor trascendiera todas las barreras. Ha sido misión cumplida porque ahora están más cerca que nunca. Ten fe en que la vida se arreglará de tal manera que será magnífica.

Muchos casos de personas que tienen el dolor de perder un hijo, los ha llevado a buscar el sentido de la vida que los conduce a la espiritualidad. Esto nos demuestra cómo las almas escogen antes de venir los obstáculos que tendrán que superar para su desarrollo espiritual.

Porqué algunas almas no van al Mundo Espiritual

Al morir el ser humano, el alma deja el cuerpo que le sirvió de vestido para manifestarse en el mundo físico y debe dirigirse al Mundo Espiritual, que es a donde le corresponde estar. Todos sin distinción tienen que regresar a él, pues es allí la verdadera vida, ya que la que vivimos en la Tierra no es más que una de tantas experiencias en el largo camino de la evolución. No obstante, algunas almas no se dirigen de inmediato a la Luz por estar aferradas a los intereses y pensamientos que tenían en el momento de la muerte.
Cuando decidimos incursionar en el mundo dual, del olvido de nuestro verdadero Ser, nos cubrimos de miedo al creernos separados de nuestros semejantes y de Dios, lo que da lugar al Ego. Es el Ego el responsable de lo que se entiende por maldad, porque al tratar de cubrir ese miedo desarrollamos una serie de comportamientos dirigidos a sentirnos más seguros, como son: la necesidad de sobresalir, de ser aceptados y reconocidos, de posesiones materiales y sobre todo de controlar. En un principio cualquier método es bueno para obtener esto, lo que provoca todo tipo de acciones negativas, pero poco a poco, mediante las diferentes vivencias en las que no obtenemos la plenitud deseada con ninguno de esos comportamientos, vamos eliminando el Ego separatista para regresar a la conciencia de unidad y terminar así con las diferentes vidas en el mundo físico. Pero mientras esto sucede, cada vez que venimos a él nos involucramos con lo que este mundo ofrece.
En el momento de la muerte física, generalmente, si el individuo no se apega a lo que dejó, ve la luz que emana del Mundo Espiritual que lo atrae y lo lleva al plano que le pertenece según su estado de conciencia. Sin embargo hay varias razones por las que los espíritus se quedan en ese limbo denominado el Bajo Astral, que no es ni el mundo material ni el espiritual. Son sus pensamientos los que los atan a ese plano y les impiden ver la luz que brilla para todos, “buenos” y “malos”.
El apego a lo que dejaron sobre la Tierra, a los seres queridos, a los bienes materiales, al poder, es una de las razones que les impiden elevarse a esferas superiores. Algunos que ni siquiera se han percatado de que están muertos, se desesperan porque nadie los ve ni los oye y no saben a dónde ir. Otros, a pesar de darse cuenta de que han fallecido, se niegan a moverse de donde están, ya sea por culpa, por miedo al castigo que creen merecer o por rebeldía ante el suceso de su muerte. También se encuentran en la oscuridad los que estando envueltos en soberbia, niegan la existencia de un Ser Supremo y un poder superior a ellos.

Entre las múltiples experiencias que he tenido ayudando a aquellos que están atorados en el Bajo Astral, el siguiente ejemplo nos muestra el caso de un alma que estaba fuertemente apegada al control y a las posesiones materiales, lo que le impedía ver la Luz. Me llamaron en una casa donde había todo tipo de manifestaciones paranormales. Se trataba del alma del antiguo dueño de la casa que se encontraba atrapado por sus pensamientos de apego y control, que me dijo lo siguiente:
– Necesito que les digas a mis familiares que hicieron un error garrafal al vender esta casa. Yo se los dije mil veces pero no me hicieron caso. Su patrimonio se convirtió en cero y ahora no saben qué hacer. Sí, soy su padre y quisiera que esta casa volviera a ellos y por eso no me voy de aquí hasta que los nuevos dueños se aburran y la dejen. Entonces mi familia volverá a comprarla porque yo los estoy ayudando a obtener el dinero.
Después de convencerlo de que ya no le tocaba estar allí, encontró al fin la Luz.

– Me voy al Paraíso, no puede tratarse de otra cosa, aunque no lo merezco, pero hay un tal amor que emana de esa luz que todo lo limpia y perdona.

En una ocasión, una familia me pidió ayuda porque su bebé lloraba constantemente durante la noche. Mis guías me dijeron: ”Allí se encuentra una mujer que murió sin descendencia y con la obsesión de ser madre; al ver al bebé, lo siente como si fuera suyo y por eso está con él, sobre todo en la noche, en la que suele cargarlo cuando su cuerpo astral se separa del físico. Por esa razón el niño llora”. A continuación, la traté de convencer de que dejará ese lugar y al niño que no le pertenecía, porque ella se encontraba en un plano diferente al material y ahora le correspondía ir a una vida llena de amor y armonía.

– ¿Quién eres tú para decirme lo que tengo que hacer? Aquí encontré a mi hijo y no pienso dejarlo. El verdadero problema que siempre he tenido es mi rebeldía. Nunca quise hacer lo que me decían para poderme embarazar y el tiempo se acabó. Me dices cosas que no creo. No hay más vida que le que dejé. Es cierto que no soy feliz, pero dónde puedo serlo si nunca fui capaz de tener un hijo, que era toda mi ilusión.

Finalmente, desapegándose de su obsesión, logró acceder al Mundo Espiritual.

Cuando la muerte es súbita, muchas veces los individuos no se dan cuenta de que murieron y se encuentran completamente desorientados. Este es el caso de una mujer que fue secuestrada y después asesinada.

– No sé quién eres pero oí voces que me trajeron hasta aquí y veo que me escuchas. No sé qué me pasó, después de que me secuestraron me tuvieron en una casa de seguridad en unas condiciones infrahumanas. Me pidieron todas las indicaciones para comunicarse con mi familia y solicitar el rescate. Parece ser que lo obtuvieron pero no se atrevieron a entregarme porque yo los había visto bien y oído sus voces. Decidieron que más valía hacerme desaparecer y de pronto entraron al cuarto donde me tenían, me hicieron levantarme y estando de pie me desmayé y ahora no sé dónde estoy. Me pregunto si estoy muerta o me llevaron a un calabozo para desaparecerme.

La convencí de que estaba muerta y que ahora debía ir al mundo espiritual, lo que la liberó.
La culpa es otro obstáculo que les impide a los espíritus ir a donde les pertenece. Esta situación se encuentra muy a menudo entre los suicidas, como el caso que sigue a continuación.

– Lo que hice fue una soberana idiotez, estaba en un estado de depresión que trataba de esconder, pero que me ahogaba. No encontraba el sentido de la vida, me atarantaba con amistades y jolgorios, pero en el fondo sentía una soledad aterradora. Me culpo de haber hecho esa acción que provocó tanto dolor a mi familia pues creyendo que acababa con mi horrible vida, me doy cuenta de que no acabé con nada y que ahora me siento peor todavía y sin remedio. Pido perdón por lo que hice y porque no busqué de manera eficiente solución a mi problema de depresión. ¿Por qué estaba deprimido? No lo sé a ciencia cierta, sólo encontraba que nada me satisfacía, teniendo todo lo que normalmente se necesita para ser feliz. Ahora me doy cuenta de que no había una verdadera razón para ello, pero había algo en el fondo de mí que me producía una insatisfacción profunda.
Pido perdón a todos a los que hice sufrir con mi acción insensata. Por favor diles que me arrepiento hasta lo más profundo.

Le contesté que el castigo no existe, sólo el amor y la misericordia infinitos de Dios. Lo único que tenía que hacer es pedir ir a la Luz.

– ¿Qué me dices? ¿Cuál luz? Sólo hay oscuridad en este lugar, además no merezco ir a la Luz después de lo que hice. No puedo pedir una luz que no es para mí, mientras esté vivo seguiré aquí en castigo por lo que hice. Muchas gracias por tus buenas intenciones pero sigo sin creer en esa luz maravillosa de la que me hablas, y si existe, no es para mí.

Le insistí en la inexistencia del castigo, en que solicitara la luz que lo liberaría y lo llevaría a donde debía estar.

– Pido ver la luz que no merezco y salir de la oscuridad…es cierto, ya se abrió una puerta de donde emana una luz incandescente que no quema ni deslumbra. Me atrae con fuerza irresistible y es, como dices, llena de amor y de perdón, se siente tal felicidad que no hay palabras para describirlo… Me voy al Cielo porque no creo que se trate de otra cosa. Ahora comienzo a comprender muchas cosas, aún el motivo de mi depresión que era por la falta total de espiritualidad; creía encontrar la plenitud de la vida en cosas materiales, pero en el fondo lo que buscaba era a Dios. Aquí se siente su amor y su existencia de una manera indiscutible.

Cuando las personas se rebelan ante su muerte les es difícil cambiar sus pensamientos de inconformidad ante el destino. Una mujer joven que murió después de una enfermedad larga y dolorosa, no podía resignarse ante lo inevitable y llena de enojo me habló así:

– Nunca creí en tus ideas tontas y ahora menos que nunca pues me encuentro con que perdí mi cuerpo pero sigo viva. No entiendo por qué me quitaron una vida que me encantaba, por qué hay tantas injusticias, porque lo que me pasó es injusto y no quiero oír idioteces como que Dios da las penas para después premiarte ¿A dónde está el premio? Esto es horrible, ya no tengo dolor físico pero estoy en la nada, lejos de mi familia y de mi marido, no entiendo qué es esto, sólo una enorme injusticia.

– La única manera de salir de esa oscuridad helada en la que te encuentras es cambiar tus pensamientos de rebeldía y solicitar ir a la Luz, que es donde te corresponde estar, en un mundo lleno de paz y felicidad – le contesté

– No creo que sea más feliz de lo que fui, pero haré lo que dices a ver qué pasa. Veo ya una puerta de donde sale una luz muy intensa, me acerco y me cubre con un bienestar inmenso, se experimenta amor, compresión, felicidad, es cierto. Sé que fui muy soberbia al no aceptar que ya me tocaba irme y me arrepiento porque esto es maravilloso. Negué a Dios y a su gloria y ahora veo que sí existen, me enterqué en seguir con vida cuando ya no me tocaba…me doy cuenta de tantas cosas, de mis errores al no aceptar mi destino, pero si supiéramos la existencia de esta maravilla no nos agarraríamos a la vida física como lo hacemos.

– Negué todo, desde la existencia de Dios hasta la vida después de la muerte y por eso tenía tanto miedo de ya no existir ¡Qué necia fui! Me doy cuenta ahora de cuánto perdí al no acercarme a la espiritualidad pues no hubiera sufrido como sufrí.

Estos ejemplos nos muestran cómo nuestra mente no sólo rige nuestra vida pero también la muerte. Ésta puede ser tan feliz o dolorosa según la dirección de nuestros pensamientos. Si ellos son de aceptación, desapego a lo que se queda y deseo de ir a Dios, la transición será muy fácil y liberadora, pero si hay apego, deseo de venganza, rebeldía, culpa, soberbia, nos quedaremos atrapados en un plano en el que ya no nos toca estar.

Amor y apego

El verdadero sentido de la vida es elevar la frecuencia del alma para acceder al contacto con nuestro ser esencial. Esto se logra a través de la meditación, de la oración, de los actos de amor, de generosidad y del desapego de lo material, aún de los afectos familiares.

Una cosa es el amor y otra muy distinta es el apego. Al sentirnos separados de todo lo que existe, nos cubrimos de miedo y esto hace que nos apeguemos a lo que el mundo físico ofrece, ya sea a afectos humanos o a bienes materiales, lo que nos hace sentir más seguros.

Es muy común el apego a los seres amados, ya sea a los hijos, al compañero, al amigo, pero esto tiene mucho de control. Deseamos controlarlos con el pretexto de ayudarlos y protegerlos, pero en el fondo es soberbia de creer que somos indispensables en su vida. El apego es necesitar de su presencia, de recibir lo que nosotros entendemos por amor, es decir, satisfacción de todos nuestros deseos y esperar que el ser amado reaccione como nosotros deseamos. También hay quien se apega a su posición social, al dinero, a efectos materiales que colecciona, al país donde vive o del que es originario. Los apegos de todo tipo nos hacen creer que el objeto de nuestro apego es imprescindible para nuestra felicidad, pero ésta no depende de nada externo a nosotros, está en nuestro interior, en la plenitud que provoca la unión con el Todo.

Los apegos como las adicciones, que son una forma de apego, son medios para cubrir el vacío existencial que tenemos al haber perdido la conciencia de unidad y sentirnos separados. La adicción al alcohol, al tabaco, a las drogas, al trabajo es una manera de escapar a la realidad que nos tocó vivir y a enfrentar la vida como se nos presenta, tratando de tapar el miedo que nos provoca el sentimiento de soledad y abandono.

El amor es dar libertad al ser querido, promover su bienestar como él lo entiende, no tratar de cambiar nada de su personalidad y darle amor desinteresado. El amor acepta, es tolerante, no enjuicia, da siempre lo que se necesita sin esperar nada a cambio. Si se ama así, se logra la plenitud y la paz interna pues estamos actuando en armonía con lo que somos en realidad y eso ayuda a que se manifieste cada vez mejor nuestra luz interna.

El amor es unión, es la energía más poderosa, la que une al Creador con sus creaturas y sus creaturas entre sí. Nuestra esencia es amor, ya que en realidad somos todos UNO pero estamos viviendo la ilusión de la separación.

Un ejemplo de cómo un apego disfrazado de amor puede pasar de una vida a otra, es el siguiente caso.

A una señora a la que llamaremos Margarita, se le presentó la oportunidad de ir a la India. Aunque a ella le encanta viajar a todos lados, cuando aceptó y antes de empezar el viaje, comenzó a sentirse mal, con desasosiego, intranquila, con una especie de ansiedad. No entendía qué le pasaba pero no hizo caso y  se decidió a ir. Durante toda la estancia en ese país no encontró la calma, había algo que la atormentaba sin comprender la causa.

Al regresar a México, estuvo sumamente fatigada, no lograba salir de su casa pues sentía una opresión que le impedía cualquier actividad. Después de buscar ayuda con diferentes personas y de distintas maneras sin obtener ningún resultado, vino a verme.

Encontré que Margarita traía pegada a su aura una entidad que había sido su marido durante una vida que tuvo en la India. Él habló así:

–          Me encuentro muy bien junto a ti, por fin te encontré, me hacías mucha falta y desde que perdí mi cuerpo te he buscado en todo el país, hasta que de repente apareciste venida no sé de dónde.

 

–          ¿Por qué te fuiste de nuestro país? Yo no concibo la vida fuera de aquí. Cuando fuiste mi mujer te amaba con pasión, aunque es cierto que a veces fui muy duro contigo, pero yo quería que hicieras lo que yo esperaba. Tu no siempre me obedecías, por lo que te tenía que castigar para lograr el orden que era necesario tener en nuestra casa.

 

–          Es verdad que a veces los golpes eran algo duros, es cierto que una vez fueron de tal manera duros que no los soportaste y te moriste. El dolor que eso me causó ha sido enorme y sólo quería encontrarte para pedirte perdón y decirte lo mucho que te amo. Ahora ya no te dejaré y sólo quiero que me digas que me perdonas.

 

Ya no te corresponde estar en este plano – le dije – como te consta, ya no tienes cuerpo, por lo tanto nadie te puede ver ni oír. Lo que tienes que hacer es buscar la luz para salir de la oscuridad y el frío que te rodea. Sólo pídela y una luz maravillosa te llevará a donde debes estar en tu estado actual.

-¿Quién eres tú que me indica lo que tengo que hacer? Además de todo eres una mujer y las mujeres no saben nada. ¿Quién te da el derecho de darme una orden? Aquí me quedo y no voy a ninguna parte.

Sonreí ante los conceptos machistas que eran propios de la cultura a la que pertenecía y le aconsejé que solicitara ver la Luz donde se encuentra un mundo lleno de paz, amor, armonía y felicidad.

-Veo que ya no me das ordenes pero, ¿Cómo puedo creerle a una mujer que se ha reído de lo que le dije a mi amada Leila y que me dice que hay otra vida que ahora es para mí?

Margarita le habló diciéndole que lo perdonaba, que debía hacerme caso porque lo que le tocaba en su actual situación era ir a esa vida donde sería inmensamente feliz.

            -Qué bonito me hablas, mi amor, creo que lo dices de todo corazón y te lo agradezco, pero no estoy seguro de quererme ir ahora que ya te encontré.

Nos concentramos en enviarle luz rosada de amor para despegarlo de la atracción del plano físico y finalmente le dijo:

-Abre tu corazón para recibir mi amor y si lo que te hace feliz es que vaya a esa luz iré y allí te esperaré…Ya vi un resplandor que se agranda cuando me acerco, es verdaderamente brillante y me acoge con mucho amor, hay perdón, se siente un enorme bienestar. Gracias, me has dado la felicidad absoluta. Empiezo a comprender muchas cosas.

Cuando el individuo es exageradamente egocéntrico, al estar tan separado de sus congéneres, le es imposible amar. Esto le produce una gran infelicidad. He aquí un ejemplo.

Una joven vino a verme porque su padre había muerto y a pesar de no haberse ocupado de ella correctamente, sentía su presencia continuamente.

-Quisiera decirte que fui muy infeliz en mi vida por la imposibilidad que tenía     de amar. No te puedo explicar lo que eso significa pero es una gran soledad del alma. –Comenzó diciéndole- Se tiene una incapacidad de acercarse a otras almas y sólo te importa lo que acontece a tu propia persona, pero eso es tan estéril que te convierte en un ser amargado, seco y agresivo.

-Así fui yo y en cuanto perdí mi cuerpo pude ver lo que fue mi vida, lo mal que me porté con todos los que me rodearon, entre los que te encontrabas tú. Perdóname por haber sido tan mediocre, como bien me describiste, pero no me daba para más mi estado de conciencia. Aquí llegué gracias a la ayuda de unos seres maravillosos y encontré lo que significa el amor. Aquí se experimenta a raudales y se ve la vida que finalizó de una manera muy real, no hay lugar a justificaciones y créeme que se sienten unos remordimientos tales que el verdadero castigo son estos.

-Sólo te pido que me perdones por haber sido tan mal padre y que desde aquí trataré de ayudarte lo mejor que pueda. Con el amor que he aprendido en este sublime lugar, te cubro y te bendigo.

Esto nos demuestra que sin amor no se puede ser feliz porque nuestro verdadero ser no es más que AMOR.

Libros electrónicos

Queridos lectores: En la barra de la derecha podrán encontrar los enlaces a dos libros electrónicos que recientemente publiqué por medio de amazon.com. Uno de ellos fue escrito en coautoría con Ana Coudurier y se titula Descubrir el pasado para sanar el presente: Terapia de regresión a vidas pasadas para sanar el alma. El otro es la traducción al inglés de Una puerta hacia la luz y se llama A Doorway to the Light. Éste lo escribí con Jocelyn Arellano y trata sobre cómo ayudar a los que al morir no alcanzan la Luz. 

 

Diferentes planos de realidad

Sobre el proceso que siguen las almas después de la muerte física, mi querida amiga Ana nos da una idea de lo que es. Desde luego, con las limitaciones que tenemos mientras nos encontramos encarnados, no podemos entender en todas sus implicaciones lo que corresponde al mundo espiritual. Sin embargo, continuaré  compartiendo lo que ella me describe.

Pasé por el primer plano, que como te dije, es para despresurizarse del ambiente denso del mundo material. En ese mundo todavía las almas se manifiestan como eran en su última vida y crean entornos ideales como los que hubieran deseado vivir sobre la Tierra. Ese mundo es bellísimo pero todavía cercano a la vida en la materia. Se llega allí con los defectos que se tenían en vida pero el entorno amoroso que se vive en ese plano va disolviendo esos defectos aunque sin erradicarlos por completo. Se van comprendiendo paulatinamente las verdades del mundo espiritual que ayudan a disminuir esos  defectos y van poco a poco deseando elevarse a otro nivel. Esto no se puede medir en términos de tiempo porque el tiempo lineal no existe aquí, pero en intensidad de pensamiento.

Después de ese primer plano, alcanzas la frecuencia a la que estás preparado según la vida que has llevado en el mundo material. Hay quienes se estacionan en ese primer plano largo tiempo por estar todavía atados a los deseos terrenales, pero otros sólo pasan muy poco tiempo por allí porque su deseo es seguir el proceso de elevación de frecuencia para alcanzar planos superiores. Este fue mi caso, no me estacioné casi nada en ese plano pues mi deseo era seguir elevándome.

Al llegar al primer plano del mundo espiritual, se comienza con el repaso de la vida que se acaba de dejar observando los errores y aciertos que se tuvieron durante esa experiencia. Si el cuerpo astral se encuentra muy deteriorado debido a drogas, alcohol, adicción sexual, enfermedad, falta de amor, entre otros, entra el alma en un período de sueño en el que se le cura con energía amorosa enviada por los guías y los seres que se dedican a la curación de los recién llegados. El orgullo es algo que entorpece la elevación al siguiente plano, ya que en todos los niveles se está expuesto a ese gran defecto. Hay a quienes se les dificulta cambiar las creencias que tenían, otros no pueden deshacerse del deseo de sobresalir pero poco a poco los defectos que se tenían durante esa vida se van diluyendo sin desaparecer por completo. Cuando todos los deseos terrenales se ven satisfechos, surge el anhelo por algo superior y se elevan al siguiente plano.

Cuando se agota el deseo de permanecer en ese plano, se eleva el alma al segundo plano donde ya se reúne con el grupo al que pertenece y se comienza a estudiar las verdades cómicas y cómo se maneja el Cosmos. Esta palabra engloba a todos los universos que existen con todo lo que en ellos habita. Es verdaderamente apasionante volver a descubrir la maravilla de la Creación y conocer el amor y la compasión de esa Fuente de Toda Vida a la que llamamos Dios.

Al llegar al segundo plano, que es un decir que sea segundo porque hay muchas capas vibratorias que hay que atravesar, me encontré con que nos reunimos con el grupo al que pertenecemos por frecuencia vibratoria. Es cuando te das cuenta de con quién aceptaste encarnar en esta última ocasión, si lo hiciste bien en lo que te propusiste aprender o tendrías que volver a repetirlo. El grupo al que perteneces son almas que nos conocemos desde hace millones de años y con quien hemos trabajados en múltiples vidas. Este en especial es al que tú perteneces y por eso se nos dio la oportunidad de trabajar juntas.

Lo que sigue es estudiar las leyes cósmicas, que cuando encarnamos se nos olvidan por completo. Comenzamos a entender el significado de la vida en la materia, del olvido total en el que nos sumimos para experimentar esas vidas en las que hay que descubrir lo que en realidad somos, que es AMOR. Sí… son vidas difíciles la mayoría de ellas, pero hemos aceptado ese reto para crear nuestras diferentes experiencias y así expandirnos con el Creador, quien nos acompaña siempre en esta aventura.

En este plano es sumamente interesante volver a entender cómo funciona la creación y se trabaja duro. Siempre estamos listos para ayudar a los recién llegados a adaptarse y dirigirlos hacia donde les corresponde. Según el avance que hayas tenido en tus diferentes experiencias, puedes volver a encarnar o seguir elevándote en el mundo espiritual. Creo, en mi caso, que ya no volveré a la Tierra, mi deseo es seguir elevándome a planos más sutiles.

El alma puede decidir volver a encarnar o puede seguir su evolución en el mundo espiritual. Es más efectivo volver al mundo terrenal debido a los obstáculos que hay que superar, lo que hace que el aprendizaje sea más rápido. Es desde este segundo plano donde la mayoría de los seres humanos deciden volver a encarnar.

Te preguntas cómo nos reconocemos, puesto que ya no tenemos cuerpo con el que nos conocimos en el mundo material. De todos modos hemos tenido multitud de esos que podríamos comparar con disfraces. Aunque si lo deseamos podemos adoptar uno de ellos vistiéndonos con el pensamiento, nos reconocemos por frecuencia vibratoria, porque cada uno es único e irrepetible.

No entiendes cómo si en esta vida que acaba de terminar era una de tantas personalidades de mi Yo Total o Ser Superior, esté pasando por todo este proceso. Y ¿qué pasa con las otras personalidades que están experimentando otras vidas en un eterno presente? Ya te dije que la simultaneidad no se puede entender mientras estás encarnado, pero trataré de explicarte cómo funciona. Cada una de estas personalidades de mi Yo Total, después de terminar su experiencia pasa por este mismo proceso y va cada vez más sintiendo y sabiendo todo lo que sucede a las diferentes personalidades, puesto que son la misma entidad. Es como si los diferentes tentáculos del pulpo (personalidades), al ir recogiéndose en la cabeza del mismo, van entendiendo y experimentando lo que todas las diferentes personalidades han hecho. En realidad a los que vemos y nos comunicamos es con los Seres Totales, que gracias a las diferentes experiencias de sus personalidades, van subiendo de plano vibratorio, y cuando ya no encarnan en la Tierra, es la “cabeza del pulpo” la que se manifiesta en este plano celestial.

Los maestros nos dicen lo siguiente: “Al desprendernos del mundo físico seguimos nuestro camino ascendente hacia planos más elevados de conciencia. Cada etapa va dándonos más elementos para llegar a la Verdad Absoluta. Cuando nos unimos finalmente al Padre, nuestra conciencia individual no desaparece, sino que se une a las demás conciencias aunando así nuestras diversas experiencias y compartiendo con el Absoluto todas las vivencias de cada uno. Esto es difícil de entender para nuestra limitada mente humana, sin embargo así se nos dice que es”.   

¿Qué pasa después de la muerte? – What Happens After Death?

“What Happens After Death” can be found below.

Es una pregunta que todos nos hacemos sin encontrar respuestas contundentes. Hay quienes dicen que nunca nadie ha regresado para decírnoslo, para otros, no hay nada después de la muerte física, todo se acaba con ella; pero hay algunos que han tenido una experiencia cercana a la muerte, que después de haber sido declarados clínicamente muertos, regresan a la vida. Los relatos de quienes han tenido estas vivencias coinciden de manera asombrosa. Reportan haber llegado a una luz maravillosa en donde se experimenta una paz y una felicidad absolutas, en un entorno parecido a la Tierra, con flores de colores extraordinarios que no se conocen aquí y paisajes de una belleza indescriptible. Relatan que no sienten deseos de regresar pero que, de alguna manera, se les informa que todavía no es su hora y que tienen que reintegrarse a la vida que dejaron. Los que han pasado por una experiencia similar, sufren una transformación radical en sus vidas.

También se tienen informes de lo que se experimenta después de la llamada muerte -que no existe en realidad ya que nuestro verdadero ser es eterno- mediante quienes poseen facultad extrasensorial y logran comunicarse con los que ya no pertenecen a este mundo. Este es mi caso y gracias a esta facultad he recibido información interesante de los guías sobre este proceso. No obstante, mientras estamos limitados con el cuerpo físico, no nos es posible entender en su totalidad lo que pertenece a otro plano de realidad, pero sí podemos tener un atisbo de ello.

En el momento en que el cuerpo deja de funcionar, es decir, cuando las funciones cerebrales se detienen -el verdadero momento de la muerte física- el ser real o alma, sale del cascarón que es el cuerpo que le dio cabida y empieza su trayectoria hacia el mundo espiritual. El desprendimiento se efectúa sin dolor alguno, si lo había en el cuerpo físico, desaparece y el ser se encuentra de pronto con que está vivo y consciente sin saber muchas veces a dónde ir.

Cuando el individuo ha tenido una vida espiritual no tiene trabajo en encontrar la luz, pero los que por algún motivo se encuentran apegados a la vida material, les cuesta despegarse de su atractivo y tardan en encontrar la ruta que lleva al mundo espiritual. Este plano se conoce como Bajo Astral en el que hay diferentes esferas vibratorias, desde los que están allí por la soberbia de no reconocer ningún poder que se les oponga o que sea superior, hasta los que no saben adónde ir porque están desorientados, ya sea porque no encuentran lo que esperaban o porque sus pensamientos de apego, venganza, rebeldía ante la muerte los tienen atados al mundo material.

A continuación relataré el proceso de mi querida amiga Ana Coudurier, que me ha compartido desde el plano en el que se encuentra. Al día siguiente de su muerte me habló así:

Me encuentro en el Paraíso, no hay otra manera de describir este estado, es la felicidad absoluta. ¿Me preguntas cómo fue mi desprendimiento? Al salir de mi cuerpo vi de inmediato esa luz maravillosa de la que todos hablan que me acogió dándome una sensación de inmensa paz y amor. No te imaginas lo que es, decir que es maravillosa es quedarse pálido; después pude ver a mis padres y a muchos que me precedieron en este paso. Aquí sigo elevándome y entendiendo lo que significa todo lo que aprendimos. Desgraciadamente mientras estamos encarnados no nos es posible entender esto, estamos muy limitados, pero sólo se puede tener una ínfima probadita en una meditación muy profunda.

Te extraña que te esté hablando tan pronto, pero acuérdate que el tiempo de la Tierra no es.  Lo que cuenta aquí es el pensamiento y mi deseo era ver la Luz lo antes posible, una vez que pudiera separarme de quienes me tenían atada a la Tierra.

En espera de que nos veamos de nuevo aquí, en este mundo infinito, me despido mandándoles a todos los que me quisieron en vida, todo mi amor.

Unos días más tarde, siguió describiéndome el plano donde se encontraba..

Me encuentro en un plano en el que puedo crear a voluntad lo que deseo y al mismo tiempo veo lo que quiero ver. Es como un lugar para irse despresurizando del mundo material donde la frecuencia energética es sumamente densa. Es un mundo parecido a la Tierra con paisajes maravillosos y colores que no existen allá. En este plano no es necesario quedarse largo tiempo, es sólo un paso en donde practicamos nuestro poder creativo y nos ayuda a despresurizarnos del pesado ambiente terrenal; sé que saldré pronto de aquí para seguir elevándome a planos más sutiles. En el momento en que ingresé a este mundo, no tuve necesidad del  “sueño reparador” porque aunque mi cuerpo astral estaba lastimado por la enfermedad, la meditación que hacía diariamente me limpiaba de negatividad, por lo que llegué bastante limpia.

Me gustaría poderte describir con detalle mi proceso pero lo que es difícil es dar una descripción de lo que no existe en la Tierra y las emociones que esto provoca.

Lo que te parece imposible de entender es la simultaneidad de las diferentes vidas. No es posible entender muchas verdades de este plano cuando se está limitado con el cuerpo. Aquí estoy comprendiendo muchas cosas que no entendía mientras estaba allá. No te preocupes, no podrás entenderlo pero conténtate con intuirlo. Me propongo describirte cada paso que dé aquí, si me lo permiten. Es cada día más necesario que la humanidad entienda de lo que se trata la muerte.

(Continuará)

What Happens After Death?

This is a question we all ask ourselves without finding definitive answers. There are those who say no one has ever returned to tell us, and others who believe there is nothing after physical death; everything comes to an end. But there are some that have had near-death experiences, who after being pronounced clinically dead, come back to life. Their stories are astonishingly similar. They report arriving to a marvelous Light where they experience absolute peace and happiness amidst surroundings that are similar to Earth, with flowers in extraordinary colors that are unknown here and indescribably beautiful landscapes. They say that they don’t want to return, but somehow, they are informed that their time has not come and they must return to the life they left behind. Those who have undergone such an experience endure a radical transformation in their lives.

There are also reports regarding what is experienced after so-called death –which doesn’t really exist because our true being is eternal– obtained from people who have extrasensory perception and can communicate with those who no longer belong to this world. That is my case, and thanks to that faculty, I have received interesting information from my guides regarding this process. However, as long as the physical body limits us, we are unable to thoroughly understand that which belongs to another plane of reality, but we can obtain a glimpse of it.

When the body stops functioning, that is to say, when brain functions cease –the actual moment of physical death– the real being or soul exits the shell, which is the body that it dwelled, and initiates its journey towards the spiritual world. This detachment occurs painlessly, and if there was pain in the physical body, it vanishes. The being suddenly realizes that it is alive and conscious but oftentimes, does not know where to go.

Finding the Light is not difficult when an individual has led a spiritual life, but those who –for some reason– remain attached to material life won’t want to release themselves from its allure and take longer to find the path to the spiritual world. That plane is known as the Lower Astral and is comprised of various frequencies, from those that are there due to their pride, not acknowledging any opposing or higher power, to those who are disoriented and do not know where to go, whether they don’t find what they expected or because of their thoughts of attachment, vengeance or rebellion in the face of death, tie them down to the material world.

Following, I relate my dear friend Ana Coudurier’s process, which she shared with me from the plane that she is now in. This is how she spoke to me the day after her death:

I’m in Paradise, there’s no other way to describe this state, pure bliss. You ask what my detachment was like? When I exited my body, I immediately saw that remarkable light that everyone talks about and it surrounded me with an all-encompassing sensation of peace and love. You can’t imagine what it’s like. Describing it as amazing pales in comparison. I was then able to see my parents and many others who took this step before I did. I’m here, still elevating and understanding the meaning of everything we learned. Unfortunately, it’s impossible to understand what this is like while we are in the flesh; we are too limited and can only get a minimal taste of it in very profound meditation.

You’re surprised that I’m speaking to you so soon, but remember, time on Earth is not. It is thought that counts here and I wished to see the Light as soon as I possibly could once I was able to separate from those who tied me down to Earth.

I bid my farewell sending my love to all of those who loved me while I was alive as I await to see you again, here, in this infinite realm.

A few days later, she continued to describe the plane she was in.

I’m in a plane where I can create what I wish for at will and I can see what I want to see at the same time. It is like a place to decompress from the material world where the vibrational frequency is extremely low. It’s a world similar to Earth with wonderful landscapes and colors that don’t exist over there. It isn’t necessary to stay in this plane for a long time, it’s just a step where we practice our creative power and it helps us to depressurize from the heavy earthly environment; I know I’ll exit soon to continue elevating to subtler planes. I didn’t need “restful sleep” any longer when I entered this world because although my astral body was hurt due to illness, daily meditation had cleansed me of negativity; therefore, I was fairly clean when I arrived.

I’d like to give you a detailed description of my process but it’s difficult to describe something that doesn’t exist on Earth and the emotions that it elicits.

What seems impossible to understand is the simultaneousness of different lives. It isn’t possible to understand many truths of this plane when the body limits us. I comprehend many things here that I couldn’t understand while I was there. Don’t worry, you won’t be able to understand, but be gladdened by your intuition. I intend to describe to you every step I take, if I’m allowed. Day by day, it becomes increasingly necessary that humanity understand what death is about.

(To be continued)