Humildad

Generalmente no se tiene claro lo que significa la humildad. Humildad, no es sentirse menos que los demás ni estar por debajo de nadie. Es todo lo contrario, es sentirse uno con el Todo cuando ya no existe la creencia de estar separado.

Cuando se está consciente de que no hay separación, de que formamos parte indisoluble de ese Todo que es el Creador y su creación, ya no hay lugar a ser ni menos ni más que nadie, se es la parte indispensable en el dibujo de la Creación. Cada uno tiene un lugar y una misión propia e imprescindible en la armonía de lo que se origina en la mente de Dios. Cuando esto se comprende, desaparece la necesidad de sobresalir, de ser aceptado y reconocido y de controlar a los demás.

El verdadero trabajo para erradicar el ego es la humildad bien entendida. Ésta consiste en comprender que cada uno tiene una misión específica para el buen funcionamiento de la comunidad. Entender que las facultades y las limitaciones que se tienen en la vida nos han sido otorgadas para trabajar con ellas y las hemos aceptado antes de encarnar. Que si se obtiene éxito en lo que se emprende no es porque se es sobresaliente, sino porque se han aprovechado correctamente las cualidades recibidas. Se necesita agradecer al Creador por habérnoslas dado y sentir en todo momento que es Él mismo quien se manifiesta a través nuestro, en lugar de sentirse especial y superior a los demás.

Hemos sido creados en un acto de amor puro del Creador, démosle gracias continuamente por todo lo que tenemos y aun por lo que no tenemos, porque seguramente son condiciones diseñadas para algún aprendizaje. Dar gracias por existir y así tener la oportunidad de crear todo un proceso evolutivo que nos llevará de regreso a nuestro origen con la felicidad y plenitud que esto confiere.

Si entendiéramos que lo que estamos haciendo en esta vida es: primero, olvidarnos de todo, de quiénes somos, de dónde venimos y a dónde hemos de regresar, para recordarlo mediante múltiples experiencias y así tener la oportunidad de crear todas éstas, daríamos infinitas gracias por esa maravillosa posibilidad.

Todo está organizado con tal sabiduría que lo que sale del Creador regresa a Él mediante las leyes cósmicas instauradas para que, sean cuales fueran las decisiones que los seres tomen, siempre habrá un medio para volver al camino de evolución que nos regresará a la Fuente de la que nos originamos.

La verdadera humildad consiste en estar conscientes de que, si nos sentimos separados del Creador y su creación, no somos nada. Más si comprendemos que somos una manifestación de su infinita grandeza y sabiduría, somos todo con Él. Al estar en el Todo y conscientes de ello, desaparece el ego separatista y se es en verdad humilde.

La Humildad se contrapone al ego, debemos aceptar nuestras limitaciones y errores sin las falsas esperanzas de querer ser diferentes de lo que somos. El deseo de ser perfectos más allá de la posibilidad actual es ego, pues no se pueden saltar escalones, se tienen que vivir plenamente las etapas sucesivas.  Podemos sí tratar de disminuir nuestros defectos, pero debemos aceptar con humildad nuestras imperfecciones y paulatinamente progresar, transmutando el odio en amor, el temor en fe, el resentimiento en perdón, la envidia en generosidad, la ansiedad en paz y armonía.

La humildad se necesita para no envanecerse, tomando consciencia de que cualquier éxito que se obtenga no es personal, sino la expresión del Altísimo que se manifiesta a través de nosotros. Ser humilde es aceptar y reconocer tanto las cualidades como los defectos que se tienen. Cuando ya no nos afecte emocionalmente ni la crítica ni el halago, estaremos practicando la humildad.

humildad

El suicidio

La interrupción voluntaria de la vida es provocada por diversas razones, cada una con sus consiguientes efectos.

Antes de encarnar escogemos las condiciones de vida así como los retos y obstáculos que habremos de pasar con el objetivo de desarrollar nuestro potencial divino de crear y con ello superarlos para devenir más fuertes espiritualmente y así elevarnos en la escala evolutiva. Esos obstáculos están diseñados para desapegarnos de la materia física, ya que lo que sentimos que nos da seguridad como el dinero, la pareja, el estatus social, la belleza, la aceptación del mundo no es más que ilusión. Cada situación que se presenta trae el aprendizaje de alguna virtud que nos propusimos adquirir antes de sumergirnos en el mundo físico.

En el transcurso de la vida vamos sorteando las dificultades con más o menos éxito, pero hay quienes rechazan absolutamente lo que se propusieron por encontrarlo demasiado difícil. Es entonces cuando deciden terminar con su vida de manera abrupta y voluntaria.

En la mayoría de los casos el suicidio provoca mucha culpa y remordimientos, aunque no castigo, éste no existe en ningún caso. Los remordimientos surgen en el individuo al comprender que fue un acto de cobardía por no haber tenido el valor de enfrentar y sobrellevar las circunstancias adversas que se le presentaron, además por el dolor y a veces la vergüenza que infligieron a sus familiares debido a su acción insensata.

A continuación el caso de un alma a la que ayudé a encontrar la Luz que ilustra esta situación.

  • Me tenía hasta el colmo la situación en la que vivía. Necesitaba dinero y no lograba ganarlo, me enfurecía de cualquier cosa porque me sentía humillado ante mi fracaso como esposo, como padre y como proveedor. Esto me provocaba depresiones, hasta que ya no pude más y tomé la decisión estúpida de quitarme la vida. Esta última idiotez no me la perdono porque puedo ver desde aquí el dolor de los que dejé, aunado a la vergüenza que provoqué con mi insensatez.
  • No sé qué hacer porque esperaba acabar con la vida y no lo logré. Sigo vivo y lleno de remordimientos por no haber tenido las agallas de continuar luchando, ya que desde aquí, hubiera podido salir adelante si hubiera trabajado de otra manera sin esperar que las cosas se solucionaran solas en lugar de buscar soluciones alternativas.

Le pedí que buscara la luz y que se perdonara, que le esperaba una vida llena de amor y armonía.

-Me dices que busque la Luz y creo que no la merezco por lo que hice. Me pides que me perdone pero eso me parece imposible. Ayúdame a salir de este tormento en el que me encuentro.

Después de convencerlo de que no hay ningún castigo por lo que hizo, se liberó al fin diciéndome:

  • Veo ya la Luz y me dirijo hacia ella, me cubre con mucho amor y perdón, empiezo a entender muchas cosas que no comprendía cuando estaba allá. Gracias por ayudarme, es cierto que no existe castigo alguno, sólo el amor inconmensurable de quien nos creó.

Cuando el suicidio es provocado con el objetivo de salvar otras vidas no crea remordimientos, ya que se trata de un acto valeroso de generosidad. Éste es un acto loable y el alma se ve recompensada por su valor.

Quien se quita la vida en el curso de una enfermedad terminal para acabar con el insoportable sufrimiento que le provoca, generalmente no tiene arrepentimiento pues se siente liberado del dolor. No obstante, a veces se encuentra desorientado porque creyendo acabar con la vida, se encuentra vivo pero sin cuerpo, lo que le causa angustia al no saber a dónde dirigirse. Sin embargo, siempre se les ayuda a encontrar su camino.

El caso del que se suicida para evitar la deshonra de la familia, es provocado por una idea de generosidad, pero también causa remordimientos por los hechos deshonestos que motivaron ese desenlace.

Cuando se tiene la creencia de que no se debe aceptar ninguna derrota (en la guerra, por ejemplo) porque se pierde el honor, para recuperarlo sólo existe como solución el suicidio, ya que no se puede seguir viviendo con deshonra. Cuando estos sujetos llegan al astral se dan cuenta de que han cometido un error al quitarse el don de la vida y comprenden, después de un tiempo, que lo que se entiende por honor en ese caso, no es más que orgullo.

Hay ocasiones en que el objetivo de suicidarse es por huir de alguna circunstancia que los pone en peligro de perder la vida o la libertad. He aquí un ejemplo en el que el individuo mató a su mujer y después se suicidó ahogándose en su piscina.

  • Siempre me dijeron que habría un castigo para el asesino y el suicida y esto no es precisamente un castigo. Convengo en que no es de lo más agradable, pero puedo ir a donde me plazca y veo a quien se me da la gana. ¿Quién eres tú que pareces poder comunicarte con este mundo de los llamados muertos, porque muertos no estamos, sabes?
  • Lo que hice fue porque ya no soportaba más la insolencia de mi mujer que me amenazaba con dejarme y al mismo tiempo no hubiera soportado estar encarcelado, así que opté por morir yo también. ¿Quieres saber cómo me fue en mi muerte? No tan mal, al principio había un espacio cuando no puedes respirar se siente angustia, pero pasa rápido porque pronto se pierde la conciencia.
  • Me encontré en un lugar donde no se ve nada, sólo bruma y mis pensamientos fueron de mucha tristeza, porque creía acabar con mi vida pero sólo la terminé en el mundo físico y sigo aún vivo sin saber qué hacer ni a dónde ir. ¿Tú sabes algo de eso?

Después de insistirle en que buscara la Luz, se liberó así:

  • Esa luz se agranda y se vuelve más brillante, me cubre y siento la gloria, el amor que nunca conocí, la sabiduría y el perdón de ese Dios que nunca creí que existiera. Veo mi vida llena de soberbia y egoísmo y el amor y el perdón de lo Alto. Ya llegué al mundo que me describiste y he descubierto que Dios sí existe.

Aquí, otro caso similar de quienes quisieron evitar la cárcel. Un sujeto engañaba a su esposa con la secretaria y además le robaban dinero. Ella los descubrió y los denunció a la justicia, por lo que decidieron suicidarse esperando vivir para siempre juntos. Estaban en esa casa creyendo que les pertenecía y se dedicaban a provocar miedo y molestias a los que vivían allí.

  • Desde cuando me vas a dar órdenes, tú que ni siquiera me conoces y que no sabes lo que nosotros vivimos. Es cierto, fuimos amantes desde que teníamos cuerpo, pero como las cosas se pusieron difíciles con mi esposa, decidimos suicidarnos juntos para estar siempre juntos y lo hemos logrado pues vimos morir a todos los que conocíamos y ahora estamos solos si no fuera por los intrusos que se creen dueños de mi casa, diles que se vayan.

Le contesté que ya no debían estar en ese plano donde no hay más que oscuridad y frío, que en su actual estado les correspondía un mundo de paz y armonía, con sólo desear ver la luz de Dios.

  • Si Dios existe nos mereceríamos un castigo por lo que hicimos y si ese mundo existiera ya estaríamos allí. No te creo porque Dios no existe.

Tuve que insistir y enviarles energía amorosa para que fueran a la Luz.

  • Ya se abrió una luz incandescente y creo que vamos a ella porque emana paz, amor, perdón, sí, es algo sumamente agradable, vamos de la mano, nos esperan nuestras gentes que nos llaman con mucho amor, no hay ningún reproche de su parte. Es algo maravilloso, esta luz nos llena de felicidad es cierto que Dios existe, esto no puede venir más que de un Ser Superiorísimo, vamos a Él. Dejamos el lugar en donde no fuimos felices, es lo que yo creo que llaman el Infierno.

 

El que se quita la vida para provocar la muerte de otros, con la creencia de que ese acto lo llevará al Paraíso por haber matado a los que llama “enemigos”, cuando sale del cuerpo ve el daño que causó. Como ya sin cuerpo el alma entiende mejor las verdades espirituales, no ve la Luz porque se hunde en la oscuridad que provoca su acción tan contraria al amor. Sus remordimientos lo acompañan porque se da cuenta del dolor que causó y le causan mucho sufrimiento. No hay ningún castigo por esta acción y poco a poco, con la ayuda de seres de luz, el alma va cambiando sus pensamientos de culpa por el deseo de ir a Dios y finalmente ven la Luz.

Generalmente, el suicidio es un acto de rebeldía hacia lo que nos tocó vivir y que nosotros mismos escogimos. Es la interrupción de la experiencia que nos propusimos vivir con anterioridad. Una vez que se llega al Astral el alma se da cuenta de que desperdició la oportunidad que se le había dado al otorgársele la posibilidad de tener una vida en la materia para superarse y avanzar en su evolución. Entonces buscará otra vida para acabar lo que quedó inconcluso en la que se le presentará un obstáculo muchas veces más difícil de superar.

SUICIDE

Cambio de dimensión

Actualmente estamos presenciando alrededor del mundo numerosos fenómenos naturales que están provocando muchos desastres como terremotos, volcanes en erupción, inundaciones, huracanes, tormentas, tsunamis, incendios. Esta energía que libera la Tierra es una limpieza que anuncia el cambio de dimensión para el planeta y sus habitantes. Cuando se llega al final de un ciclo cósmico, como es el caso de la Tierra en estos momentos, se necesita de una limpia que erradique la negatividad existente para dar paso a la luz de la conciencia cósmica que hará posible este cambio. El sentido de lo que está pasando es para abrir la conciencia de la humanidad hacia la generosidad, la unión y el amor.

En el peligro, el ser humano clama por una fuerza superior y el dolor que la tragedia le provoca sirve para darse cuenta que la vida es efímera y que la muerte puede presentarse en cualquier momento. Esto facilita al individuo el preguntarse cuál es el sentido de la vida que es tan frágil y, de la misma manera, lo incita a buscar otras respuestas.

El dolor eleva la frecuencia vibratoria al oponerse al bienestar material, promueve el deseo de ayuda a quien sufre y lo necesita. Al ser nuestra esencia Amor, éste se estimula en la desgracia, de donde surge la generosidad, la solidaridad, la compasión y los actos heroicos de quienes, olvidándose de ellos mismos, se vuelcan en el salvamento de quienes están en peligro.

Así, en los momentos trágicos que están presentándose, los seres humanos se transforman y actúan en concordancia con lo que son en realidad, es decir, Amor. Estas situaciones generan una energía amorosa de unión entre la humanidad, ya que cuando se presenta un grave problema en un lugar, llega la ayuda de otros países.

Para obtener dicha limpieza es necesario que haya ajustes en la superficie terrestre a la cual se le han provocado innumerables daños, resultado de la inconsciencia humana. Todos los desastres que azotan al mundo actualmente se deben a la reacción del planeta a estas agresiones. Aquellos que sufren sus consecuencias lo han aceptado con anterioridad para purificar su propia alma y al mismo tiempo, éstas sirven como estímulo para abrir las conciencias de los que no mueren en las catástrofes.

No debemos temer porque nadie vive lo que no le toca vivir. Al encarnar se escogen de antemano las experiencias por las que el alma se propone pasar para aprender las diferentes virtudes que necesita, así como los obstáculos que deberá superar para devenir más fuerte espiritualmente y avanzar en su evolución.

Estos eventos generan energía de Amor, la cual promueve un cambio de conciencia  en la humanidad que la sacará de la densidad y el materialismo en el que vibra.

Por lo tanto, todo lo que pasa ESTÁ BIEN y es por algo. La nueva conciencia de la humanidad se está gestando y los que no logren la frecuencia vibratoria requerida para pasar a la siguiente dimensión, ya no podrán encarnar más en la Tierra y se irán a otra escuela más primitiva donde seguirán su evolución. Es así como se limpiará el planeta y se llegará a una nueva era de paz, amor y armonía en donde el ser humano recordará su verdadera esencia divina.

Dios y la Verdad

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La Verdad está en las leyes que rigen la creación y en la verdadera naturaleza de esa Fuente Infinita de amor y energía de la que se compone cuanto existe, a la que llamamos Dios. El ser humano, en su actual estado de evolución, no tiene la capacidad de entenderla en su totalidad, únicamente puede vislumbrar algunas facetas de esa Verdad. Cada uno percibe un aspecto diferente de ésta y la comprende a su manera,  lo que da lugar a las distintas interpretaciones que se tienen en las diversas religiones. No quiere esto decir que unos estén en lo cierto y otros en el error, sino que cada uno capta diversos aspectos de la misma verdad que no alcanza a entender en su totalidad.

La Verdad Total se encuentra en Dios, cuya grandeza y atributos infinitos no se pueden conocer antes de llegar a la fusión con Él. Nadie tiene la verdad absoluta y quien cree poseerla cae en la soberbia espiritual. Quien no se abre a nuevas interpretaciones más profundas y con mayor sentido, se cierra al curso de la evolución de la conciencia humana.

Nuestro Creador al desear manifestarse, lo hace en multitud de formas, ya que todo lo que existe es Él manifestado. Su materia prima, que es la Energía Universal, se transforma de mil maneras, que al irse densificando va conformando los diferentes planos de realidad y surgiendo los distintos universos. La creación siempre fue y siempre será; todo lo que sale de Él regresa al origen, no hay nada que no esté contenido en Él: mientras un universo se expande, otro se contrae en ese eterno movimiento.

Cuando el Altísimo decide manifestarse, se proyecta en infinidad de chispas de su misma esencia, otorgándoles la libre decisión de actuar como lo decidan con la intención de experimentarse Él mismo a través de ellas. Esas chispas somos todos los seres conscientes, desde los ángeles y su jerarquía hasta los seres evolutivos que somos los seres humanos, quienes nos creemos separados unos de otros, aunque en realidad somos todos UNO con nuestro Creador.

Vivir en el mundo material es vivir en la ignorancia de nuestra esencia, pero ha sido voluntad nuestra entrar en el olvido y la inconsciencia para redescubrir la Verdad con nuestro propio esfuerzo a través de diferentes experiencias. Entrar en la oscuridad para redescubrir después la maravilla que es la Luz.

El entendimiento de las verdades cósmicas, de cómo funciona la creación, de la verdadera naturaleza de Dios y de la suya propia está lejos de la comprensión humana. Cada uno tiene un concepto distinto de Dios al que muchos le prestan cualidades humanas en las que reflejan sus propias carencias. El verdadero volcán de amor que es nuestro Creador, no requiere de nada, Él es Todo, lo tiene todo y si permite que los humanos se equivoquen en su actuación contraria al amor es para que al experimentar la desolación que esto provoca, vuelvan poco a poco a reencontrar lo que son en realidad, que es amor, alegría, felicidad y así puedan apreciarlo.

La chispa divina que desea manifestarse en el mundo dual necesita de un alma  que la contenga. Ésta se proyecta en diferentes personalidades para experimentar, a través de cada una de ellas, lo que le es necesario para abrir su conciencia. Esa alma cubre a todas sus personalidades y es la que escoge las diferentes vidas que desea experimentar hasta sutilizarse de tal forma que vuelve a ser Luz, la cual se reintegrará a la Fuente de la que se originó, para manifestarse después en una nueva forma. Las chispas que se han convertido en seres evolutivos han experimentado muchas otras formas de vida; por formas se entiende experiencias de manifestación. El flujo de creación es continuo, la Energía Universal sale de la Fuente, se transforma, experimenta de todo y vuelve a reintegrarse. Nos es incomprensible por qué volvemos a salir, pero el deseo de manifestación primero y de absorción en el origen después, es tan fuerte que nada lo puede contrariar. Es Dios en su infinita sabiduría el que tiene el deseo de primero manifestarse para recoger después, con infinito amor, su manifestación porque en ese retorno se experimenta la dicha y la plenitud total.

Vivir en el mundo material es vivir en la ignorancia de nuestra esencia y de la naturaleza de Dios, pero ha sido nuestra voluntad entrar en el olvido y la inconsciencia para redescubrir la Verdad con nuestro propio esfuerzo. Para encontrar la Verdad hay que desear conocerla. Cuando las verdades que se tienen no satisfacen ni al intelecto ni al corazón, el ser humano debe buscarla dentro de sí mismo, ampliando los conceptos que ya se tienen y asumiendo la responsabilidad de sus actos. Quien por miedo o comodidad no lo hace, avanza más lentamente en la apertura de conciencia, ya que el conocimiento eleva la frecuencia vibratoria del ser humano, sobre todo si va acompañado de amor. Sin embargo, todos los caminos, si se basan en el amor, llegarán finalmente a Dios.

El poder del pensamiento

Nuestro pensamiento tiene el poder de crear porque somos parte del Creador de cuanto existe; si somos chispas de su esencia y Él está en nosotros, tenemos  sus mismas facultades en forma latente. Al estar envueltos en materia física y habernos olvidado de quiénes somos, ese poder disminuye pero no desaparece y es el responsable de las circunstancias por las que atravesamos en nuestras vidas.

El ser humano es el dueño del pensamiento que moldea el carácter, produce las condiciones, el entorno y el destino de su vida. De ahí que él es lo que piensa, su carácter y sus circunstancias son la suma de todos sus pensamientos. Aunque él no escoja directamente sus circunstancias, sí puede escoger sus pensamientos que  les darán forma a éstas de manera indirecta pero segura por la ley causa-efecto.

La ley causa-efecto funciona absolutamente en el resultado de lo que pensamos. Cuando nuestro pensamiento es positivo, eso mismo aparece en lo que nos toca vivir; esto no quiere decir que tiene que tratarse de dinero o poder, sino de la paz interna que es la que produce la verdadera felicidad. Pero si nuestros pensamientos se fundan en el descontento por las condiciones de nuestra vida o están envueltos en envidia, rebeldía, odio, ambición y toda clase de negatividad, eso estaremos creando. Los pensamientos de malicia y pesimismo, se reflejan a la larga en el cuerpo físico, en enfermedades  y en una cara amarga. Mientras que los pensamientos amorosos, puros y alegres, desprovistos de egoísmo construyen una vida serena.

El pensamiento crea formas que tienden a hacer su efecto, no hay ningún pensamiento que no tenga consecuencia, de ahí la importancia de estar siempre conscientes de lo que pensamos, pues a la larga recogeremos los resultados en el transcurso de nuestra experiencia vital.  Al constituir todos una unidad, estamos indefectiblemente conectados entre sí, por lo que cualquier pensamiento, ya sea positivo o negativo, está unido al de toda la humanidad y, si elegimos los pensamientos de amor en lugar de los que provienen del temor, ayudaremos a limpiar la conciencia colectiva.

Nosotros creamos continuamente las condiciones de nuestra vida, muchas veces sin estar conscientes de ello. Cuando deseamos algo profundamente y ponemos todo nuestro esfuerzo en ello, procurándolo con la fuerza del pensamiento, finalmente se logra. Si nuestro empeño va en el sentido de lo que es conveniente para nuestro desarrollo espiritual, se realizará, pero si éste no ayudaría  en nuestra evolución, se verá obstaculizado para que nos demos cuenta de que no es conveniente en nuestro proyecto de vida. No obstante, en ocasiones el ser humano se obstina en la obtención de algún deseo que logra mediante el poder de su mente; pero si no ayuda a su evolución, finalmente no le será provechoso.   A continuación un mensaje de los maestros espirituales sobre este tema:           

Nuestra mente es creadora y cuando visualiza algo como ya hecho, ve el resultado de su pensamiento creador que se materializa. ¿Por qué no siempre se materializan nuestros pensamientos? Por dos razones, una es porque la mente no tiene suficiente fuerza de concentración, lo que significa que las formas que emite son demasiado débiles para concretarse y otra es porque el Yo Superior de la persona no cree conveniente que ese pensamiento se realice por ser contrario a su plan de encarnación, donde se propone el aprendizaje de alguna virtud que ese deseo cumplido obstaculizaría. Sin embargo, vemos a algunas personas que logran obtener lo que se propusieron en la vida como poder y riqueza. Necesitamos experimentar todas las posibilidades que el mundo físico ofrece y cuando esto sucede, es porque el Yo Superior de la persona así lo decidió. Bien que cuando se tiene todo lo que se puede desear en el mundo, esto conlleva una responsabilidad que consiste en compartir con generosidad lo que se ha recibido trabajando por el bien de la comunidad. No obstante, si el individuo se dedica únicamente a la satisfacción de sus deseos egoístas, estará provocando el karma correspondiente que tiende a recuperar el equilibrio universal.

La mente causa y cura enfermedades, emite calma o desasosiego, aun ante situaciones difíciles. Si controlamos nuestra manera de pensar, dejaremos de reaccionar irreflexivamente ante los obstáculos y seremos dueños de actuar de manera acertada ante ellos. Podemos atraer situaciones nocivas a fuerza de temerlas. Si vivimos con el miedo de ser despojados de nuestros bienes o ser asaltados, acabaremos por atraerlo. Si continuamente tememos enfermarnos, estamos programándonos para que eso suceda. Quien se pelea con el mundo todo el tiempo y todo lo que encuentra a su paso le parece mal, recibirá en respuesta agresión y desarmonía.

Por el contrario, si nuestros pensamientos están en la fe de que nada malo puede ocurrirnos, estos crean una especie de coraza que nos protege. El que vive en la aceptación de lo que le acontece, buscando el aprendizaje de lo que esas circunstancias le ofrecen y procurando practicar el amor en todo lo que realiza, obtendrá paz y armonía en su vida con todo y las aparentes carencias que pueda tener.

También tenemos que tomar en cuenta lo que nos propusimos antes de encarnar,  puede tratarse de algún obstáculo doloroso el cual  ha sido programado para nuestro crecimiento espiritual y fortaleza. Cada uno vive lo que se propuso en su programa de vida, lo importante es cómo se reacciona ante esa circunstancia. Se puede superarla y crecer o rechazarla y perder lo que el alma se había propuesto de antemano. El resultado, nuevamente, está regido por nuestra mente.

Dios es el Todo

En una ocasión durante un viaje en avión, tuve una conversación con un niño de once años que me sorprendió. Nunca había oído los conceptos tan profundos que esta criatura me comunicó, sobre todo viniendo de alguien tan joven.

Nos encontrábamos atravesando las nubes y en ese entorno empezó a hablarme.

-¿Tú crees en los extraterrestres? – me preguntó

– Bueno, no creo que seamos los únicos habitantes de este universo infinito.  Seguramente hay muchos otros seres conscientes que se encuentran en otros planetas que pueden estar mucho más avanzados tecnológicamente que la humanidad de la Tierra y que quizá puedan visitarnos –  le respondí

– Pues yo sí creo que existen y que vienen a vernos. Lo que pienso es que quizá dentro de dos mil años nosotros estaremos como ellos. ¿Tú crees que Jesús es Dios? – continuó

– Eso es lo que se dice – dije para no entrar en consideraciones difíciles.

– Pues yo no lo creo, Dios no puede ser un hombre. ¿Ves este enorme universo? Como éste existen muchos otros de los que no tenemos conocimiento y Dios es todo eso con nosotros incluidos. Somos como sus células, todo está contenido en Él.

Sin embargo algunas veces pienso que puede ser que no haya nada después de la muerte.

– Tú me acabas de decir que Dios es Todo, entonces la nada no puede existir – le repliqué

– Es cierto, lo que creo es que yo no soy éste – dijo pellizcándose su pequeño brazo – después de que muera esto se irá a la tierra de donde salió y yo seguiré avanzando.

A continuación me hizo la siguiente pregunta:

-¿Tú crees en el Diablo?

-Sé que el mal existe pero no sé si se deba a la influencia de una entidad específica.

– ¿Sabes qué es el Diablo?- me dijo – Es una célula enferma.

En ese entonces todavía yo no manejaba bien el concepto del Todo, de que somos Uno con el Creador y su creación. Mi asombro fue grande al oírlo de la boca de un niño que, en sus escasos años así lo había comprendido. Entonces llegué a la conclusión de que en la nueva generación hay algunas almas que ya traen más sabiduría y apertura de conciencia y que realmente estamos viviendo el cambio de conciencia de la humanidad que la llevará a una dimensión superior. Es lo que se anuncia por todas partes y de diferentes maneras.

Desde entonces, he recibido mucha información de los maestros espirituales sobre muy diferentes temas que he compartido en mis libros. Lo que a continuación transcribo son mensajes textuales como se recibieron.

Al desear manifestarse, La fuente de Toda Vida o Dios Padre crea, extendiendo su misma esencia, a Dios Hijo o lo que se entiende por Conciencia Crística que conforma toda la creación.  Se fue densificando esa esencia y al ser cada vez más densa, las entidades iban estando más alejadas de la Fuente; se necesitaba de este proceso para tejer el maravilloso tapiz de la Creación. Según la densidad de cada entidad se iban dando las jerarquías, las cuales no consisten en tener más poder el que pertenece a la más alta jerarquía, sino en el diferente trabajo a efectuar y eso cada uno lo aceptó y escogió.

Al organizarse el cosmos de esta manera, los que están más arriba en la jerarquía son menos densos y por lo tanto están más cerca del Paraíso donde se encuentra la Fuente de Toda Vida, pero a su vez no han experimentado las vivencias eternamente gratificantes de los seres más densos que se dedican, unos a la creación de universos y seres vivos, otros a la organización de estas creaciones y otros más, que son los seres evolutivos, a experimentar la oscuridad, lo que NO-ES, mereciendo la maravilla sin parangón del descubrimiento de la Luz al final de su recorrido por el mundo de la ilusión.

¿Quién es Jesús? Es una emanación directa del Altísimo quien ha estado a cargo de muchos mundos, entre otros, la Tierra. Es un ser de la más alta frecuencia que existe y que al ver que los habitantes de ésta no lograban salir de las tinieblas, se decidió que encarnara en un cuerpo humano. Esto no fue fácil pues densificar a ese grado su vibración fue en verdad doloroso y a la vez maravilloso, porque pudo experimentar lo que los seres en evolución sentían y vivían, lo cual le hizo comprender el dolor inaudito de alejarse de la Luz. Vivió todas la angustias por las que pasa el ser humano y alcanzó tal grado de densificación que experimentó aun las tentaciones del “mal”, lo que no le fue fácil.

Si se decidió que muriera de una manera pública y deshonrosa, fue para dejar la enseñanza de que nuestro cuerpo no vale lo que creemos, es sólo un vestido que viene de la tierra y en tierra se ha de convertir. No así nuestro verdadero ser que es eterno y que regresará a la Fuente de donde se originó, cargado con todas las experiencias obtenidas durante su recorrido y que el resto de la creación compartirá. La resurrección tiene como enseñanza que nuestro cuerpo es también energía y si logramos sutilizar la nuestra, ese cuerpo se convertirá en luz también. Hay varios casos en que esto se ha producido, el caso de su madre por ejemplo.

Se dice que es Dios y en verdad lo es porque en Él se originó, pero lo somos también todos los seres conscientes, ya que formamos lo que se llama Dios Hijo. El Espíritu Santo es el amor y la humildad que nos une con nuestro Creador. Se comprende que esa energía emana también del Altísimo pero es otro aspecto de Él mismo, siendo todo una unidad.

Volvamos a su experiencia como humano. Vivió como cualquier hombre y sintió los mismos dolores y deseos que se tienen, aunque siempre había la elevadísima vibración de su Ser que le ayudaba a entender perfectamente de dónde venían esos deseos y dolores. Se le preparó como hombre a la sabiduría que se tenía entonces en Egipto y en otros lugares místicos con el objetivo de apoyar en términos humanos la enseñanza que venía a dar. En el bautizo de Juan se abrió por completo la Conciencia Crística que es la que todo ser evolutivo tendrá que alcanzar antes de reintegrarse al Paraíso Central. A partir de allí pudo dar su mensaje que no todos entendieron y que a través de los siglos se ha modificado en algunos puntos, pero que ha quedado lo principal, y es que la única manera de salir del mundo dual de la ignorancia y de la inconciencia es a través del AMOR.

Su enseñanza primordial consistía en otorgar la verdad de que Dios está en cada uno de nosotros y que venimos a descubrirlo. Lo siguiente que contenía su predicación es que sólo a través del Amor se puede lograr salir de este encierro que es la tercera dimensión, ya que el amor es unión y lo que se ha olvidado al entrar al mundo dual es que todos somos uno y lo mismo. No todo lo que vino a decir Jesús ha sido siempre bien comprendido. Por ejemplo nos dice: “El Reino de Dios está dentro de vosotros”  (Lc17-.21) y en otro pasaje “…para que todos sean uno. Como tú Padre en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros” (Jn. 17-21)…”Yo y el Padre somos uno” (Jn. 10-30) “…¿No está escrito en vuestra Ley: Dioses sois e hijos del Altísimo todos?” (Jn. 10-34). Todo esto parece hablarnos de  unidad, de que somos todos Uno con Él y el Padre.

Nos dice también que si seguimos sus enseñanzas podremos hacer lo mismo que él y obras aún mayores “… el que crea en mí, hará él también las obras que yo hago y hará mayores aún” (Jn 14-12). Aquí se puede entender que si podemos llegar a hacer lo mismo que Jesús después de seguir sus enseñanzas, es porque  tenemos su misma esencia y por lo tanto podemos concluir que es nuestro hermano mayor.

Nuestra meta es llegar al punto en el que tomemos conciencia de que todos somos Uno y que formamos parte del Todo. Una vez allí, ya no hay lugar a sentirse ni superior ni inferior a los demás. Somos la puntada indispensable para el dibujo del tejido de la Creación, cada uno tiene un sitio y un propósito específicos para la armonía del Cosmos. Cuando se comprende esto, desaparece la necesidad de sobresalir, de ser aceptado y reconocido y de controlar a los demás.

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Amor Universal

El amor es una energía poderosísima sin la cual nada puede existir, es la energía que cohesiona el átomo y que une cuanto existe, por lo tanto nuestra esencia es amor. El famoso físico Albert Einstein le escribe en una carta a su hija Lieserl lo siguiente: “Cuando propuse la teoría de la relatividad, muy pocos entendieron, y lo que te revelaré ahora para que lo transmitas a la humanidad también chocará con la incomprensión y los prejuicios del mundo. Te pido aun así, que la custodies todo el tiempo que sea necesario, años, décadas, hasta que la sociedad haya avanzado lo suficiente para acoger lo que te explico a continuación. Hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha encontrado explicación formal. Es una fuerza que incluye y gobierna a todas las otras, y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el universo y aún no haya sido identificado por nosotros. Esta fuerza universal es el AMOR”.

Se entiende por amor universal la fuerza que une a toda la creación entre sí y toda ella con la Fuente que le dio la existencia a la que se le denomina Dios. Ese amor o energía unificadora nos une al Universo y a nuestro Creador, pero al entrar al mundo físico nos olvidamos de quienes somos y nos sentimos solos y abandonados, lo que nos provoca el miedo que está a la base de todas las actitudes oscuras de la humanidad. El miedo es el que da lugar al ego, y el que impide que el amor fluya sin obstáculos en nuestra vida. Hemos voluntariamente bajado a la densidad del mundo físico con el objetivo de experimentar la separación, así como el olvido de nuestro origen y destino y  recuperar, después de múltiples y variadas experiencias, la conciencia de nuestro verdadero ser y unidad con el Todo.

Cuando el ser humano se resiste a la unión con sus hermanos porque los ve diferentes y separados de él, se crea un bloqueo de esa energía unificadora y aparece el odio en todos sus grados. El ego separatista causado por el miedo, es el que empuja al ser humano a actuar en contra del amor y promueve las actitudes de codicia, avaricia, envidia, mentira, engaño, ira, crueldad y maldad en todas sus formas. Si se lucha por obtener ventajas personales es para contrarrestar el miedo a la soledad que el ser humano experimenta al creerse separado; si su deseo más intenso es el control, es porque de esa manera cree no estar expuesto a la agresión de los demás, la cual a su vez, está provocada por el miedo. Pero si comprendemos que todos los seres humanos hemos decidido libremente pasar por la oscuridad, y que todos la hemos experimentado en algún momento de nuestra evolución, nos será más fácil perdonar las conductas oscuras en los otros y la propia también. ¿Cómo podemos censurar la oscuridad cuando ella forma parte del Plan Divino?

Por lo tanto, para erradicar el miedo y salir de la oscuridad se necesita ejercer el amor incondicional que nace cuando se comprende que todos somos UNO, que lo que le acontece a otro nos sucede a nosotros mismos. El amor incondicional no juzga, acepta todo de los demás dándoles comprensión o compasión, que es lo mismo. Aceptar no quiere decir estar de acuerdo con todas las actitudes de nuestros hermanos sino comprender que éstas provienen de los diferentes estados de conciencia. Nuestro deber es entonces, ayudarlos a cambiar su actitud, no con reproches sino con amor.

El verdadero amor no exige nada, da libertad absoluta al otro, pues si Dios nos dio el libre albedrío, nadie puede forzarnos a no hacer lo que hemos decidido. Al ser libres por naturaleza, el control y la limitación nos producen infelicidad. Aceptar a quien amamos es aceptarlo como es, sin tratar de cambiar nada de su personalidad, sólo ver en él su esencia divina que es perfecta;  cuando nos dirigimos a ella, se produce una elevación de vibración en la persona que hace que algo de su conducta oscura se aclare.

Nuestra meta es volver a la conciencia de unidad, ya que mientras estemos estancados en nuestro ego no podremos practicar el amor incondicional. Ahora bien, no sólo es necesario deshacerse del ego separatista, pero también obtener la suficiente energía amorosa que nos impida volver a tener miedo, lo que se transformará en amor puro al Todo.

El amor incondicional erradica el miedo, ya que es su contrario. Se vive en el miedo mientras no se recobre el concepto de unión con el Todo, aunque en realidad nunca hemos estado separados, eso es imposible, no ha sido más que una experiencia en la que entramos en la oscuridad para después apreciar en toda su infinitud la Luz del Creador. En el momento en que se llega a la conciencia de unidad no hay ya por qué temer, se es UNO con todo lo que ES.

 

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