Diferentes planos de realidad

Sobre el proceso que siguen las almas después de la muerte física, mi querida amiga Ana nos da una idea de lo que es. Desde luego, con las limitaciones que tenemos mientras nos encontramos encarnados, no podemos entender en todas sus implicaciones lo que corresponde al mundo espiritual. Sin embargo, continuaré  compartiendo lo que ella me describe.

Pasé por el primer plano, que como te dije, es para despresurizarse del ambiente denso del mundo material. En ese mundo todavía las almas se manifiestan como eran en su última vida y crean entornos ideales como los que hubieran deseado vivir sobre la Tierra. Ese mundo es bellísimo pero todavía cercano a la vida en la materia. Se llega allí con los defectos que se tenían en vida pero el entorno amoroso que se vive en ese plano va disolviendo esos defectos aunque sin erradicarlos por completo. Se van comprendiendo paulatinamente las verdades del mundo espiritual que ayudan a disminuir esos  defectos y van poco a poco deseando elevarse a otro nivel. Esto no se puede medir en términos de tiempo porque el tiempo lineal no existe aquí, pero en intensidad de pensamiento.

Después de ese primer plano, alcanzas la frecuencia a la que estás preparado según la vida que has llevado en el mundo material. Hay quienes se estacionan en ese primer plano largo tiempo por estar todavía atados a los deseos terrenales, pero otros sólo pasan muy poco tiempo por allí porque su deseo es seguir el proceso de elevación de frecuencia para alcanzar planos superiores. Este fue mi caso, no me estacioné casi nada en ese plano pues mi deseo era seguir elevándome.

Al llegar al primer plano del mundo espiritual, se comienza con el repaso de la vida que se acaba de dejar observando los errores y aciertos que se tuvieron durante esa experiencia. Si el cuerpo astral se encuentra muy deteriorado debido a drogas, alcohol, adicción sexual, enfermedad, falta de amor, entre otros, entra el alma en un período de sueño en el que se le cura con energía amorosa enviada por los guías y los seres que se dedican a la curación de los recién llegados. El orgullo es algo que entorpece la elevación al siguiente plano, ya que en todos los niveles se está expuesto a ese gran defecto. Hay a quienes se les dificulta cambiar las creencias que tenían, otros no pueden deshacerse del deseo de sobresalir pero poco a poco los defectos que se tenían durante esa vida se van diluyendo sin desaparecer por completo. Cuando todos los deseos terrenales se ven satisfechos, surge el anhelo por algo superior y se elevan al siguiente plano.

Cuando se agota el deseo de permanecer en ese plano, se eleva el alma al segundo plano donde ya se reúne con el grupo al que pertenece y se comienza a estudiar las verdades cómicas y cómo se maneja el Cosmos. Esta palabra engloba a todos los universos que existen con todo lo que en ellos habita. Es verdaderamente apasionante volver a descubrir la maravilla de la Creación y conocer el amor y la compasión de esa Fuente de Toda Vida a la que llamamos Dios.

Al llegar al segundo plano, que es un decir que sea segundo porque hay muchas capas vibratorias que hay que atravesar, me encontré con que nos reunimos con el grupo al que pertenecemos por frecuencia vibratoria. Es cuando te das cuenta de con quién aceptaste encarnar en esta última ocasión, si lo hiciste bien en lo que te propusiste aprender o tendrías que volver a repetirlo. El grupo al que perteneces son almas que nos conocemos desde hace millones de años y con quien hemos trabajados en múltiples vidas. Este en especial es al que tú perteneces y por eso se nos dio la oportunidad de trabajar juntas.

Lo que sigue es estudiar las leyes cósmicas, que cuando encarnamos se nos olvidan por completo. Comenzamos a entender el significado de la vida en la materia, del olvido total en el que nos sumimos para experimentar esas vidas en las que hay que descubrir lo que en realidad somos, que es AMOR. Sí… son vidas difíciles la mayoría de ellas, pero hemos aceptado ese reto para crear nuestras diferentes experiencias y así expandirnos con el Creador, quien nos acompaña siempre en esta aventura.

En este plano es sumamente interesante volver a entender cómo funciona la creación y se trabaja duro. Siempre estamos listos para ayudar a los recién llegados a adaptarse y dirigirlos hacia donde les corresponde. Según el avance que hayas tenido en tus diferentes experiencias, puedes volver a encarnar o seguir elevándote en el mundo espiritual. Creo, en mi caso, que ya no volveré a la Tierra, mi deseo es seguir elevándome a planos más sutiles.

El alma puede decidir volver a encarnar o puede seguir su evolución en el mundo espiritual. Es más efectivo volver al mundo terrenal debido a los obstáculos que hay que superar, lo que hace que el aprendizaje sea más rápido. Es desde este segundo plano donde la mayoría de los seres humanos deciden volver a encarnar.

Te preguntas cómo nos reconocemos, puesto que ya no tenemos cuerpo con el que nos conocimos en el mundo material. De todos modos hemos tenido multitud de esos que podríamos comparar con disfraces. Aunque si lo deseamos podemos adoptar uno de ellos vistiéndonos con el pensamiento, nos reconocemos por frecuencia vibratoria, porque cada uno es único e irrepetible.

No entiendes cómo si en esta vida que acaba de terminar era una de tantas personalidades de mi Yo Total o Ser Superior, esté pasando por todo este proceso. Y ¿qué pasa con las otras personalidades que están experimentando otras vidas en un eterno presente? Ya te dije que la simultaneidad no se puede entender mientras estás encarnado, pero trataré de explicarte cómo funciona. Cada una de estas personalidades de mi Yo Total, después de terminar su experiencia pasa por este mismo proceso y va cada vez más sintiendo y sabiendo todo lo que sucede a las diferentes personalidades, puesto que son la misma entidad. Es como si los diferentes tentáculos del pulpo (personalidades), al ir recogiéndose en la cabeza del mismo, van entendiendo y experimentando lo que todas las diferentes personalidades han hecho. En realidad a los que vemos y nos comunicamos es con los Seres Totales, que gracias a las diferentes experiencias de sus personalidades, van subiendo de plano vibratorio, y cuando ya no encarnan en la Tierra, es la “cabeza del pulpo” la que se manifiesta en este plano celestial.

Los maestros nos dicen lo siguiente: “Al desprendernos del mundo físico seguimos nuestro camino ascendente hacia planos más elevados de conciencia. Cada etapa va dándonos más elementos para llegar a la Verdad Absoluta. Cuando nos unimos finalmente al Padre, nuestra conciencia individual no desaparece, sino que se une a las demás conciencias aunando así nuestras diversas experiencias y compartiendo con el Absoluto todas las vivencias de cada uno. Esto es difícil de entender para nuestra limitada mente humana, sin embargo así se nos dice que es”.   

La muerte no existe (Death does not exist)

English version of this article can be found below.

Cómo es que no existe la muerte si es la única certeza que tenemos, que algún día, todos sin excepción,  dejaremos este mundo. Sin embargo,  no moriremos porque la llamada muerte es  sólo un paso a otra dimensión, a la verdadera vida que se encuentra en el Mundo Espiritual. Somos seres espirituales tomando una experiencia en el mundo físico y para podernos manifestar en él,   necesitamos de un cuerpo físico. Cuando acabamos con lo que nos propusimos experimentar al bajar a la densidad del mundo material, dejamos el  “vestido” que nos sirvió para manifestarnos y nos regresamos a nuestra auténtica morada.

La muerte no existe ya que somos eternos. Nos originamos en la Fuente de Toda Vida a la que se le llama Dios, Creador, Conciencia Universal , que siempre ha sido y siempre será.  Lo que se entiende por muerte en el mundo físico no es más que un cambio de estado; salir del mundo dual y regresar adonde pertenecemos realmente, a nuestro verdadero hogar.  Al acabar con la experiencia que nos propusimos tener en la Tierra, desechamos el cuerpo que nos sirvió para manifestarnos en ella. La muerte, como final del ser humano, no es. Se trata de cerrar un capítulo de la vida que es eterna, de una experiencia en el plano físico que se puede comparar con una pieza de teatro. Acabado  el guión, se sale del  teatro.

Venimos a esta dimensión del mundo material para vivir una experiencia que nosotros mismos diseñamos de antemano con el objeto de corregir nuestros errores y abrirnos al reconocimiento de nuestro verdadero Ser. Cuando decidimos bajar a la densidad de este plano aceptamos olvidarnos de quienes somos en realidad, es decir, una partícula integrante del Creador, de dónde venimos, a dónde hemos de regresar y cubrirnos de ignorancia de lo que se trata la vida aquí.

El Creador de todo lo que existe, Fuente de Energía Universal que conforma  todo, desea  manifestarse porque Él es vida y movimiento continuo.  Al manifestar su poder creativo lo hace proyectando su energía en multitud de chispas de luz que llevan partículas de su conciencia. Esas chispas de luz son todos los seres conscientes que abarcan desde los ángeles y arcángeles hasta los seres evolutivos que se sitúan en el mundo físico.

Estos últimos, que somos los seres humanos, hemos deseado experimentar la aventura de entrar en el olvido de lo que somos, sentirnos separados y solos, enfrentar el sufrimiento y la alegría y redescubrir poco a poco la maravilla de nuestro verdadero ser infinito. Nos limitamos voluntariamente para experimentar el sacrificio de estar separados en conciencia, ya que formamos, con la creación y el Creador, una unidad indivisible.

¿Cuál  ha sido el objetivo de esta experiencia? Somos voluntarios ejecutantes del deseo del Creador de que experimentemos lo que NO-ES ,  lo contrario de nuestra  realidad para descubrirla después de muchas experiencias. Esto parecería a primera vista un absurdo: ¿Por qué siendo parte del Absoluto y siendo inmensamente felices deseamos probar lo opuesto? La necesidad de experimentar diferentes situaciones, de expandirnos desarrollando nuestro poder creativo, nos llevó a aceptar ese reto.

El estar en el mundo del olvido provoca miedo y el miedo es el responsable de lo que llamamos maldad. Es el miedo el que nos lleva a agredir a nuestros semejantes, el que nos empuja a desear poseer efectos materiales, a tratar de controlar a todos y a todo, lo que se traduce en poder. El ser humano está abrumado por deseos  y al haber perdido de vista que es parte del Todo, entra en un estado de insatisfacción continuo, lo que lo lleva a desear  lo que cree le llenará su vacío existencial, cuando en realidad nunca está solo ni separado y por lo tanto no necesita nada.

El sufrimiento nace de los deseos incumplidos y estos son la trampa del mundo físico. No se necesita desear lo positivo porque en realidad es lo único que existe. Nuestra esencia es armonía, felicidad, unidad, y lo que se vive en el mundo dual difícilmente es verdad porque se vive en un sueño irreal. Es por eso que se tienen deseos de todo tipo, para tapar la infelicidad que produce la separación. Basta con despertar a nuestro ser real para Ser y en ese estado no se necesita desear nada porque se tiene todo, los deseos desaparecen, sólo se experimenta la plenitud que no admite ninguna carencia: se es todo con el Todo. Despertar a la única realidad que es la unión con todo lo que es, se logra únicamente a través del amor.

Death does not exist

How is it that death does not exist when it is the only certainty we have, that one day, all of us, without exception, will leave this world. However, we will not die because the so called death is just a step into another dimension, to the real life found within the Spiritual World. We are spiritual beings living an experience in the physical world and to be able to manifest ourselves in it, we need a physical body. When we are finished with what we set out to experience in the material world’s density, we leave the “gown” in which we manifested and return to our real home.

Death does not exist because we are eternal. We originated from All Life’s Source, also known as God, Creator, Universal Consciousness, who has always been and will always be. What is understood as death in the physical world is no other thing than a change of state; an exit from the dual world, a return to where we truly belong: our real home. When we finish the experience we posed to have on Earth, we cast aside the body we used to express ourselves there. Death as an end to the human being is not real. It’s more about closing one more of eternal life’s chapters, an experience within the physical realm which can be compared to a theatrical play. If the script ends, the exit follows.

We come to this material dimension to live an experience designed by ourselves beforehand with the purpose of mending our errors and opening ourselves to the acknowledgement of our true Self. When we decide to descend into this plane’s density we accept to forget who we really are, that is, an integral particle of the Creator, which is where we come from, where we are to return and we cover ourselves with ignorance of what life here is about.

The Creator of all that exists, a Source of Universal Energy that makes up everything, wishes to manifest because He is life and continuous movement. When manifesting his creative power he does so projecting energy through a multitude of sparks of light which carry particles of his own consciousness. These sparks of light are all the conscious beings that include from angels to archangels, all the way down to the evolutionary beings located in the physical world.

The latter, which are the human beings, have desired to experience the adventure of forgetting who they truly are, to feel separate and alone, to face suffering and joy and slowly rediscover the wonders of our real infinite Self. We voluntarily limit ourselves to experience the sacrifice of being separated in consciousness, since we form, with the entire creation and the Creator, an indivisible unit.

What is the purpose of this experience? We are voluntary performers of the Creator’s wish to experience ourselves in what IS-NOT, in what is contrary to our reality in order to discover it after many experiences. At first, this might appear to be absurd: Why, if we are a part of the Absolute and are immensely happy living within it, shall we desire to try living its opposite? The need to experience different situations, to expand ourselves by developing our creative power, led us to accept this challenge.

To be in the world of forgetfulness causes fear and fear is responsible for what we call evil. It is fear which leads us to hurt our equals, it pushes us to wish the possession of material effects, to try and control everyone and everything, which results in power. The human being is overwhelmed by wishes and due to having lost sight of its sense of belonging to the Whole, it enters into a state of continuous dissatisfaction, which leads it to desire what it believes will fill its existential emptiness, when in reality it is never alone nor separate, and is thus in need of nothing.

Suffering stems from unfulfilled desires and these are the trap of the physical world. To wish the positive is unnecessary because it is the only thing that actually exists. Our essence is harmony, happiness, joy, unity, and what is experienced in the dual world is hardly true because we live in an unreal dream. That is why we have all kinds of wishes, to cover up the unhappiness produced by separation. To awaken our real self is enough to Be, and in that state one needs not to desire anything because one has everything already, so wishes disappear, only the completeness that does not accept any scarcity: one is everything with the Whole. To awaken to the only reality which is the union with everything that is, can only be achieved through love.