El poder del pensamiento

Nuestro pensamiento tiene el poder de crear porque somos parte del Creador de cuanto existe; si somos chispas de su esencia y Él está en nosotros, tenemos  sus mismas facultades en forma latente. Al estar envueltos en materia física y habernos olvidado de quiénes somos, ese poder disminuye pero no desaparece y es el responsable de las circunstancias por las que atravesamos en nuestras vidas.

El ser humano es el dueño del pensamiento que moldea el carácter, produce las condiciones, el entorno y el destino de su vida. De ahí que él es lo que piensa, su carácter y sus circunstancias son la suma de todos sus pensamientos. Aunque él no escoja directamente sus circunstancias, sí puede escoger sus pensamientos que  les darán forma a éstas de manera indirecta pero segura por la ley causa-efecto.

La ley causa-efecto funciona absolutamente en el resultado de lo que pensamos. Cuando nuestro pensamiento es positivo, eso mismo aparece en lo que nos toca vivir; esto no quiere decir que tiene que tratarse de dinero o poder, sino de la paz interna que es la que produce la verdadera felicidad. Pero si nuestros pensamientos se fundan en el descontento por las condiciones de nuestra vida o están envueltos en envidia, rebeldía, odio, ambición y toda clase de negatividad, eso estaremos creando. Los pensamientos de malicia y pesimismo, se reflejan a la larga en el cuerpo físico, en enfermedades  y en una cara amarga. Mientras que los pensamientos amorosos, puros y alegres, desprovistos de egoísmo construyen una vida serena.

El pensamiento crea formas que tienden a hacer su efecto, no hay ningún pensamiento que no tenga consecuencia, de ahí la importancia de estar siempre conscientes de lo que pensamos, pues a la larga recogeremos los resultados en el transcurso de nuestra experiencia vital.  Al constituir todos una unidad, estamos indefectiblemente conectados entre sí, por lo que cualquier pensamiento, ya sea positivo o negativo, está unido al de toda la humanidad y, si elegimos los pensamientos de amor en lugar de los que provienen del temor, ayudaremos a limpiar la conciencia colectiva.

Nosotros creamos continuamente las condiciones de nuestra vida, muchas veces sin estar conscientes de ello. Cuando deseamos algo profundamente y ponemos todo nuestro esfuerzo en ello, procurándolo con la fuerza del pensamiento, finalmente se logra. Si nuestro empeño va en el sentido de lo que es conveniente para nuestro desarrollo espiritual, se realizará, pero si éste no ayudaría  en nuestra evolución, se verá obstaculizado para que nos demos cuenta de que no es conveniente en nuestro proyecto de vida. No obstante, en ocasiones el ser humano se obstina en la obtención de algún deseo que logra mediante el poder de su mente; pero si no ayuda a su evolución, finalmente no le será provechoso.   A continuación un mensaje de los maestros espirituales sobre este tema:           

Nuestra mente es creadora y cuando visualiza algo como ya hecho, ve el resultado de su pensamiento creador que se materializa. ¿Por qué no siempre se materializan nuestros pensamientos? Por dos razones, una es porque la mente no tiene suficiente fuerza de concentración, lo que significa que las formas que emite son demasiado débiles para concretarse y otra es porque el Yo Superior de la persona no cree conveniente que ese pensamiento se realice por ser contrario a su plan de encarnación, donde se propone el aprendizaje de alguna virtud que ese deseo cumplido obstaculizaría. Sin embargo, vemos a algunas personas que logran obtener lo que se propusieron en la vida como poder y riqueza. Necesitamos experimentar todas las posibilidades que el mundo físico ofrece y cuando esto sucede, es porque el Yo Superior de la persona así lo decidió. Bien que cuando se tiene todo lo que se puede desear en el mundo, esto conlleva una responsabilidad que consiste en compartir con generosidad lo que se ha recibido trabajando por el bien de la comunidad. No obstante, si el individuo se dedica únicamente a la satisfacción de sus deseos egoístas, estará provocando el karma correspondiente que tiende a recuperar el equilibrio universal.

La mente causa y cura enfermedades, emite calma o desasosiego, aun ante situaciones difíciles. Si controlamos nuestra manera de pensar, dejaremos de reaccionar irreflexivamente ante los obstáculos y seremos dueños de actuar de manera acertada ante ellos. Podemos atraer situaciones nocivas a fuerza de temerlas. Si vivimos con el miedo de ser despojados de nuestros bienes o ser asaltados, acabaremos por atraerlo. Si continuamente tememos enfermarnos, estamos programándonos para que eso suceda. Quien se pelea con el mundo todo el tiempo y todo lo que encuentra a su paso le parece mal, recibirá en respuesta agresión y desarmonía.

Por el contrario, si nuestros pensamientos están en la fe de que nada malo puede ocurrirnos, estos crean una especie de coraza que nos protege. El que vive en la aceptación de lo que le acontece, buscando el aprendizaje de lo que esas circunstancias le ofrecen y procurando practicar el amor en todo lo que realiza, obtendrá paz y armonía en su vida con todo y las aparentes carencias que pueda tener.

También tenemos que tomar en cuenta lo que nos propusimos antes de encarnar,  puede tratarse de algún obstáculo doloroso el cual  ha sido programado para nuestro crecimiento espiritual y fortaleza. Cada uno vive lo que se propuso en su programa de vida, lo importante es cómo se reacciona ante esa circunstancia. Se puede superarla y crecer o rechazarla y perder lo que el alma se había propuesto de antemano. El resultado, nuevamente, está regido por nuestra mente.

Diferentes experiencias del Ser Superior

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La  evolución se lleva a cabo mediante diferentes vivencias en el mundo físico. Al bajar a él olvidamos expresamente todo lo que hemos vivido en otras ocasiones y nos involucramos con su ilusión. Al principio buscamos regresar una y otra vez hasta que, al comprender su futilidad y darnos cuenta de que de esa manera no se encontrará la plenitud, poco a poco nos acercamos al Amor que es nuestra esencia. Esto es lo que decidimos experimentar para ejercer nuestra creatividad, diseñando las circunstancias que nos sacarán del sueño en el que voluntariamente nos sumimos.

El proceso evolutivo lo decidimos de antemano, quisimos  vivir todo lo que ello comporta, experimentar toda clase de vivencias como la pobreza y la riqueza, el poder y la sujeción, la salud y la enfermedad, la alegría y el sufrimiento y toda la serie de experiencias que el mundo físico ofrece. Sin embargo el objetivo de la vida en la materia física es descubrir nuestro verdadero ser que es amor y unión con el Todo. Es algo que  olvidamos al encarnar para vivir la aventura del mundo dual  y salir de él después de múltiples vidas que nos harán redescubrir lo que somos en realidad, una chispa de la Conciencia Universal a la que llamamos Dios.

Nuestro verdadero  Ser, que es esa chispa divina, desea  bajar a la densidad del mundo físico por lo que necesita de un vehículo  para poderse manifestar en él. Se proyecta entonces en diferentes personalidades, cada una viviendo una experiencia distinta de manera simultánea. Mientras  una  entra en la profunda oscuridad, otra trata de compensar esa actitud para llegar  al equilibrio. Se puede comparar al Ser Superior o Chispa Divina con la cabeza de un pulpo, siendo cada tentáculo una de sus personalidades. Cuando hablamos de equilibrio nos referimos a la Ley Universal del Amor, que es la que une todo con el Todo, que es Dios y su Creación. A ese equilibrio tendremos que llegar al finalizar todas las experiencias en este plano.

No entendemos mientras estamos cubiertos con un cuerpo lo que venimos a experimentar, que es la práctica del Amor Universal para acceder a la Conciencia de Unidad que hemos olvidado. Cuando vivimos en la Tierra nos involucramos con una serie de comportamientos dirigidos a contrarrestar el sentimiento de separación, al creernos separados del Todo. Esto nos provoca miedo y nos produce todas las necesidades de ser superior a los demás, de ser aceptado y reconocido, de poseer dinero y efectos materiales y de controlar nuestras vidas y la de los demás, lo que se traduce en búsqueda de poder. Nada de esto nos satisface profundamente porque lo que en realidad buscamos, sin ser conscientes de ello, es la unión con el Todo.  Si entendiéramos esto mientras estamos encarnados, nuestras vidas serían más fáciles.

Antes de encarnar, en cada vida se programan las circunstancias necesarias para lo que necesitamos aprender. Elegimos los obstáculos que habrá que superar para el éxito de esa experiencia, así como las almas con las que habremos de interactuar.

Como ejemplo de lo anterior, damos a continuación  el relato de una regresión a “vidas pasadas” en la que el sujeto ve dos vidas compensatorias: una en la que demuestra cobardía y otra en la que es valeroso. En la primera elige como obstáculo perder un oído, que le traería muchos problemas en su vida diaria y que no pudo superar.

“Lo primero que veo es que estoy afuera de mi casa, muy enojado. Estoy así debido a que acabo de golpear a mi esposa frente a mi hijo pequeño. De pronto, comienzo a sentir mucho dolor en mi oído izquierdo.

“Se aparece ante mí la escena que origina este dolor. Estoy sentado en un salón de clases, el profesor me ordena ponerme de pie y me castiga golpeándome con una vara en la oreja izquierda. A partir de ahí mi vida se vuelve difícil debido a esa parcial sordera. Al no poder oír bien lo que se me dice, los demás me consideran como si fuera tonto, lo que me lastima profundamente. No obstante, no me rindo e intento llevar una vida normal. Me caso, instalo mi propia granja con la ayuda económica de mis padres y tengo un hijo. Pero mi vida no fluye como debiera porque sufro de fuertes depresiones.  Debido a esta situación, la granja no produce lo necesario y la relación con mi esposa se deteriora.

“Vuelvo a la escena en donde acabo de golpear a mi esposa y camino hacia un cobertizo en donde guardo herramientas. Al entrar veo mi escopeta y siento paz al pensar que todo se acabará si me quito la vida y eso hago.”

El suicidio, generalmente, se considera como un acto de cobardía al no haber sido capaz el sujeto de superar los obstáculos que él mismo se puso. Una vez que ha dejado su cuerpo, esto provoca una gran culpa en quien lo realiza.

En la segunda ocasión, el paciente relata ver una vida en donde es un hombre que vive en Austria y que pertenece a la nobleza. Como no tiene necesidad de trabajar, pasa buena parte de su tiempo escalando  montañas.

“Veo que escalar es mi pasión. Me da miedo hacerlo pero me sobrepongo a ello por la necesidad de superarlo y obtener le recompensa de alcanzar la cima. Sin embargo, las montañas de mi país no las encuentro suficientemente retadoras. Viajo entonces al Himalaya, donde el reto es mucho mayor y que gracias a los peligros que se presentan, tengo que ejercitar mi valor.

“Hago ese viaje cada año aunque mi esposa se opone a ello. En uno de mis viajes decido llevar a mi hijo de doce años, pero pierde una mano en un accidente durante la excursión. Siento mucha culpa, pero le transmito que con valor se puede superar cualquier obstáculo.”

Este caso compensa la cobardía que mostró en la anterior experiencia. Se propuso ejercer la valentía para erradicar el miedo, que es una vibración negativa. El Ser Superior de este paciente, le permitió ver estas dos vidas para entender la importancia de enfrentar la vida actual con valor bajo cualquier circunstancia.

Todo en el Universo tiene dos aspectos, el pasivo como femenino y el activo como masculino.  La Chispa Divina o Ser Superior no tiene sexo pero tiene en sí los dos aspectos que experimenta alternativamente en cada personalidad. El aspecto femenino va más dirigido al amor y el masculino a la creatividad,  en el primero está más desarrollada la intuición y en el segundo el raciocinio. Así, se viven los dos sexos según lo que se desea experimentar y aprender cada vez.

Different Experiences of the Higher Self

Evolution occurs through various experiences in the physical world. We expressly forget everything we previously underwent and become involved in the illusion when we descend into it. Initially, we try to return again and again until we understand its futility, realizing that we will not achieve fulfillment through this path, and we slowly approach Love that is our essence. This is what we have decided to experience in order to exercise our creativity, designing the circumstances that will release us from the dream in which we have voluntarily submerged ourselves.

We decided our evolutionary process beforehand. We wanted to live everything it entails, to undergo a variety of experiences such as poverty and richness, power and subjection, happiness and suffering, and the series of experiences that the physical world has to offer. However, the objective of life in the physical world is to discover our true being that is love and unity with the Whole. This is something we forget once we embody to experience the adventure of the dual world and gain exit after multiple lives that will lead to rediscovering what we are in reality: a spark of Universal Consciousness that we call God.

Our true Self, which is that Divine Spark, wishes to descend into the denseness of the physical world so it needs a vehicle to manifest itself while there. It then projects itself in different personalities, each one living a different experience simultaneously. While one enters profound darkness, the other attempts to compensate for that attitude to achieve balance. The Higher Self or Divine Spark can be compared with the head of an octopus, with each tentacle representing one of its personalities. When speaking about balance, we are referring to the Universal Law of Love, which is the one that unites everything with the Whole that are God and His Creation. We will have to reach that balance when finalizing all of the experiences in this plane.

We do not understand that what we have come to experience while we are sheathed in a physical body is to the practice Universal Love and access the Unity Consciousness that we have forgotten. When we live on Earth, we become involved with a series of behaviors to counteract the feeling of separation, in the belief that we are separated from the Whole. This causes fear and the need to feel above the rest, be accepted and acknowledged, to possess money and material things, and to control our lives and that of others, all of which translates into seeking power. None of this deeply satisfies us because although we are unaware of it, what we are actually looking for is unity with the Whole. Our lives would be much easier if we understood this while we are embodied.

The necessary circumstances for what we need to learn are programed in each lifetime before we are embodied. We choose the obstacles that we will need to surmount in order to succeed in this experience, as well as the souls we will interact with.

As an example of the above, following is a narration of a “past” life regression where the subject sees one of his lives compensating for another: the first where he is a coward and the second where he is brave. In the first, he choses to lose his hearing, bringing insurmountable day-to-day challenges upon himself.

“The first thing I see is me outside of my house; I’m very angry. I feel that way because I’ve just given my wife a beating in front of our young son. Suddenly, I feel intense pain in my left ear.

“The scene that causes the pain appears before me. I’m sitting in a classroom; the teacher orders me to stand up and he punishes me taking a stick to my left ear. From then on, my life becomes difficult due to partial hearing loss. Since I can’t hear what they’re saying to me clearly, they think I’m stupid, and that really hurts me. But I don’t give up and I try to have a normal life. I get married; I set up a farm with financial help from my parents, and I have a son. But my life doesn’t flow as expected, and I’m terribly depressed. Because of that, the farm isn’t productive enough, and my relationship with my wife deteriorates.

“I return to the scene when I’ve just hit my wife and I head towards a shed where I keep my tools. Once inside, I see my rifle and feel peaceful thinking that it would all be over if I took my life, and that’s what I do.”

Suicide is generally considered an act of cowardice since the individual is unable to overcome the barriers that he set for himself. Once abandoning the body, this generates great guilt in who does so.

In the second instance, the same consultant narrates seeing a life where he is a nobleman from Austria. He spends most of his time mountain climbing since he doesn’t need to work.

“I can see climbing is my passion. I’m afraid of doing it, but I overcome my fear because of the need I feel to surmount it and the reward reaching the summit represents. But I don’t find the mountains in my country challenging enough. I then travel to the Himalayas where the challenge is much greater because of the dangers it entails and I have the opportunity to exercise my courage.

“I make this trip every year although my wife is in disagreement. I decide to take my twelve-year old son with me on one of the trips, and he loses one of his hands in an accident during the excursion. I feel very guilty, but I transmit to him that any obstacle can be overcome when one is courageous.”

This case compensates for the cowardice that prevailed in the other experience. He decided to exercise courage to eradicate fear, which is a negative vibration. His Higher Self allowed him to see both of these lives to understand the importance of facing one’s current life with courage, no matter the circumstances.

Everything in the Universe has two aspects: the passive as feminine, and the active as masculine. The Divine Spark or Higher Self is genderless but does contain both aspects and can experience them alternatively in each personality. The feminine aspect is more geared towards love, and the masculine, to creativity. Intuition is more intensively developed in the former, and rationality in the latter. This is how both genders are experienced depending on what it wishes to live and learn on each occasion.

La muerte no existe (Death does not exist)

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Cómo es que no existe la muerte si es la única certeza que tenemos, que algún día, todos sin excepción,  dejaremos este mundo. Sin embargo,  no moriremos porque la llamada muerte es  sólo un paso a otra dimensión, a la verdadera vida que se encuentra en el Mundo Espiritual. Somos seres espirituales tomando una experiencia en el mundo físico y para podernos manifestar en él,   necesitamos de un cuerpo físico. Cuando acabamos con lo que nos propusimos experimentar al bajar a la densidad del mundo material, dejamos el  “vestido” que nos sirvió para manifestarnos y nos regresamos a nuestra auténtica morada.

La muerte no existe ya que somos eternos. Nos originamos en la Fuente de Toda Vida a la que se le llama Dios, Creador, Conciencia Universal , que siempre ha sido y siempre será.  Lo que se entiende por muerte en el mundo físico no es más que un cambio de estado; salir del mundo dual y regresar adonde pertenecemos realmente, a nuestro verdadero hogar.  Al acabar con la experiencia que nos propusimos tener en la Tierra, desechamos el cuerpo que nos sirvió para manifestarnos en ella. La muerte, como final del ser humano, no es. Se trata de cerrar un capítulo de la vida que es eterna, de una experiencia en el plano físico que se puede comparar con una pieza de teatro. Acabado  el guión, se sale del  teatro.

Venimos a esta dimensión del mundo material para vivir una experiencia que nosotros mismos diseñamos de antemano con el objeto de corregir nuestros errores y abrirnos al reconocimiento de nuestro verdadero Ser. Cuando decidimos bajar a la densidad de este plano aceptamos olvidarnos de quienes somos en realidad, es decir, una partícula integrante del Creador, de dónde venimos, a dónde hemos de regresar y cubrirnos de ignorancia de lo que se trata la vida aquí.

El Creador de todo lo que existe, Fuente de Energía Universal que conforma  todo, desea  manifestarse porque Él es vida y movimiento continuo.  Al manifestar su poder creativo lo hace proyectando su energía en multitud de chispas de luz que llevan partículas de su conciencia. Esas chispas de luz son todos los seres conscientes que abarcan desde los ángeles y arcángeles hasta los seres evolutivos que se sitúan en el mundo físico.

Estos últimos, que somos los seres humanos, hemos deseado experimentar la aventura de entrar en el olvido de lo que somos, sentirnos separados y solos, enfrentar el sufrimiento y la alegría y redescubrir poco a poco la maravilla de nuestro verdadero ser infinito. Nos limitamos voluntariamente para experimentar el sacrificio de estar separados en conciencia, ya que formamos, con la creación y el Creador, una unidad indivisible.

¿Cuál  ha sido el objetivo de esta experiencia? Somos voluntarios ejecutantes del deseo del Creador de que experimentemos lo que NO-ES ,  lo contrario de nuestra  realidad para descubrirla después de muchas experiencias. Esto parecería a primera vista un absurdo: ¿Por qué siendo parte del Absoluto y siendo inmensamente felices deseamos probar lo opuesto? La necesidad de experimentar diferentes situaciones, de expandirnos desarrollando nuestro poder creativo, nos llevó a aceptar ese reto.

El estar en el mundo del olvido provoca miedo y el miedo es el responsable de lo que llamamos maldad. Es el miedo el que nos lleva a agredir a nuestros semejantes, el que nos empuja a desear poseer efectos materiales, a tratar de controlar a todos y a todo, lo que se traduce en poder. El ser humano está abrumado por deseos  y al haber perdido de vista que es parte del Todo, entra en un estado de insatisfacción continuo, lo que lo lleva a desear  lo que cree le llenará su vacío existencial, cuando en realidad nunca está solo ni separado y por lo tanto no necesita nada.

El sufrimiento nace de los deseos incumplidos y estos son la trampa del mundo físico. No se necesita desear lo positivo porque en realidad es lo único que existe. Nuestra esencia es armonía, felicidad, unidad, y lo que se vive en el mundo dual difícilmente es verdad porque se vive en un sueño irreal. Es por eso que se tienen deseos de todo tipo, para tapar la infelicidad que produce la separación. Basta con despertar a nuestro ser real para Ser y en ese estado no se necesita desear nada porque se tiene todo, los deseos desaparecen, sólo se experimenta la plenitud que no admite ninguna carencia: se es todo con el Todo. Despertar a la única realidad que es la unión con todo lo que es, se logra únicamente a través del amor.

Death does not exist

How is it that death does not exist when it is the only certainty we have, that one day, all of us, without exception, will leave this world. However, we will not die because the so called death is just a step into another dimension, to the real life found within the Spiritual World. We are spiritual beings living an experience in the physical world and to be able to manifest ourselves in it, we need a physical body. When we are finished with what we set out to experience in the material world’s density, we leave the “gown” in which we manifested and return to our real home.

Death does not exist because we are eternal. We originated from All Life’s Source, also known as God, Creator, Universal Consciousness, who has always been and will always be. What is understood as death in the physical world is no other thing than a change of state; an exit from the dual world, a return to where we truly belong: our real home. When we finish the experience we posed to have on Earth, we cast aside the body we used to express ourselves there. Death as an end to the human being is not real. It’s more about closing one more of eternal life’s chapters, an experience within the physical realm which can be compared to a theatrical play. If the script ends, the exit follows.

We come to this material dimension to live an experience designed by ourselves beforehand with the purpose of mending our errors and opening ourselves to the acknowledgement of our true Self. When we decide to descend into this plane’s density we accept to forget who we really are, that is, an integral particle of the Creator, which is where we come from, where we are to return and we cover ourselves with ignorance of what life here is about.

The Creator of all that exists, a Source of Universal Energy that makes up everything, wishes to manifest because He is life and continuous movement. When manifesting his creative power he does so projecting energy through a multitude of sparks of light which carry particles of his own consciousness. These sparks of light are all the conscious beings that include from angels to archangels, all the way down to the evolutionary beings located in the physical world.

The latter, which are the human beings, have desired to experience the adventure of forgetting who they truly are, to feel separate and alone, to face suffering and joy and slowly rediscover the wonders of our real infinite Self. We voluntarily limit ourselves to experience the sacrifice of being separated in consciousness, since we form, with the entire creation and the Creator, an indivisible unit.

What is the purpose of this experience? We are voluntary performers of the Creator’s wish to experience ourselves in what IS-NOT, in what is contrary to our reality in order to discover it after many experiences. At first, this might appear to be absurd: Why, if we are a part of the Absolute and are immensely happy living within it, shall we desire to try living its opposite? The need to experience different situations, to expand ourselves by developing our creative power, led us to accept this challenge.

To be in the world of forgetfulness causes fear and fear is responsible for what we call evil. It is fear which leads us to hurt our equals, it pushes us to wish the possession of material effects, to try and control everyone and everything, which results in power. The human being is overwhelmed by wishes and due to having lost sight of its sense of belonging to the Whole, it enters into a state of continuous dissatisfaction, which leads it to desire what it believes will fill its existential emptiness, when in reality it is never alone nor separate, and is thus in need of nothing.

Suffering stems from unfulfilled desires and these are the trap of the physical world. To wish the positive is unnecessary because it is the only thing that actually exists. Our essence is harmony, happiness, joy, unity, and what is experienced in the dual world is hardly true because we live in an unreal dream. That is why we have all kinds of wishes, to cover up the unhappiness produced by separation. To awaken our real self is enough to Be, and in that state one needs not to desire anything because one has everything already, so wishes disappear, only the completeness that does not accept any scarcity: one is everything with the Whole. To awaken to the only reality which is the union with everything that is, can only be achieved through love.