La soberbia espiritual – Spiritual Pride

“Spiritual Pride” can be found below.

El ego espiritual es uno de los más peligrosos porque el individuo cree merecer los más altos reconocimientos en el “más allá”, al sentirse mejor y más bueno que los demás. Quien en el camino espiritual sobresale por su entrega, ésta tiene que estar siempre fundada en la humildad bien entendida.

La humildad consiste en saberse parte integral del Todo, entendiendo que cada uno tiene un sitio y un propósito específico para la armonía de la Creación; aceptar, reconocer y entender que las facultades o las limitaciones que se tienen en la vida han sido programadas para trabajar con ellas. Si se obtiene éxito en lo que se emprende, no es porque se es superior a los demás, sino porque se han aprovechado correctamente las cualidades recibidas y es el Creador quien se manifiesta a través del individuo. Si por el contrario se tienen grandes limitaciones, éstas han sido escogidas desde antes de encarnar para desarrollar las diferentes virtudes, como por ejemplo la humildad.

Hay quienes se sienten superiores por haberse dedicado en cuerpo y alma a un camino espiritual, acompañado este sentimiento de desprecio y juicio hacia los que no piensan como ellos. Esto es lo que se entiende por soberbia espiritual. La verdadera espiritualidad no enjuicia a nadie y respeta el camino de cada uno, porque no se puede saber el estado de conciencia ni las circunstancias de vida de los demás.

Algunas veces estos individuos, al morir, están convencidos de que se merecen el Cielo, pero cuando el deseo de ir a él surge desde el ego, el alma no se está abriendo a la Luz sino que se cierra a ella por la soberbia de creerse superior y merecedor de algo que no es para todos.

Presento como ejemplo el caso de una persona que murió repentinamente en un accidente automovilístico y que esperaba llegar al Cielo inmediatamente por haber dado siempre mucho dinero a la Iglesia.

Salí de mi cuerpo cuando todavía era joven y con mucho futuro sin ni siquiera darme cuenta, cuando creía que todo lo podía. Nada se me oponía, ya que tenía los medios para hacerlo y ahora no puedo hacer nada, nada, me desespero. No entiendo qué pasa, siempre fui muy creyente y apegado a los preceptos de la Iglesia. Si tuve algunos pecadillos son los que todos los hombres tienen y siempre me arrepentí y confesé, no sé si lo que pasa es porque precisamente morí sin confesión. Quisiera que me aclares dónde estoy y qué me pasa pues aquí no hay ni Cielo ni Infierno ni nadie que me juzgue.

Todo lo que tienes que hacer es pedir la Luz – le contesté – El castigo no existe, sólo la inmensa misericordia de Dios que nos espera con infinito amor.

No es cierto que se diga que Dios castiga sin razón, pero no tengo ninguna razón para ser castigado, siempre fui religioso y cumplido con la Iglesia, el Papa vino a México porque yo ayudé a que así fuera, entonces no hay ningún motivo para que se me castigue, pero tampoco creo que el Cielo se abre cuando lo pides, tienes que ganártelo. Sin embargo, ¿cómo es posible que el Cielo no se abriera para mí de inmediato con todo lo que hice por la Iglesia?

Seguí mandándole luz de amor para ayudarlo a elevarse y pidiéndole que solicitará la Luz de Dios. Entonces empezó a ver claramente lo que fue su vida, ya sin auto justificaciones.

Voy a pedir la Luz de Dios aunque no me lo merezca. En realidad no es cierto que haya sido tan bueno, he elegido siempre mi conveniencia, aun en contra de la de los demás, he sido egoísta y no me he portado siempre bien con mi esposa, lo estoy comprendiendo cada vez mejor, soy muy soberbio. Sale una luz que me atrae con fuerza irresistible, es cierto, esa luz es sólo amor. Me doy cuenta de cuán soberbio y equivocado estaba, nos hacen creer cosas que al llegar aquí no checan, si no se sabe cómo es, se dificulta mucho el pasaje. Esto tiene que saberse y enmendar las enseñanzas que provocan miedo al castigo.  

Cuando un individuo, en nombre de Dios, mata y ha sido cruel con otros seres humanos con la creencia de merecer un premio por ello, sus acciones, al infringir la ley Universal del Amor, quedan plasmadas en su alma que, al dejar el cuerpo, sabe lo negativas que fueron y eso lo sume en las tinieblas de la falta de luz. Esto no significa ningún castigo porque en cuanto él toma conciencia de lo que hizo y se arrepiente, la luz entra en su alma y puede acceder al Mundo Espiritual.

A través de la historia de la humanidad, han sido frecuentes dichos comportamientos, en los que en nombre de Dios se han hecho toda clase de atrocidades. Estos individuos al ser crueles con sus semejantes, en realidad lo usan como pretexto para sacar sus frustraciones y buscar el dominio y el poder sobre ellos. Aún hoy en día prevalecen estas prácticas tan contrarias al amor.

En resumen, la soberbia oscurece el alma y la luz no puede penetrar, por lo que se dificulta su ascensión.

Spiritual Pride

Spiritual ego is one of the most dangerous because the individual believes he is deserving of the highest honors from the “beyond” since he feels better and above the rest. Dedication to the spiritual path, that can make someone excel, must always be based on rightly understood humility.

Humility means knowing that one is an integral part of the Whole, with the wisdom that each and every one has his place and specific purpose within Creation’s harmony; accepting, recognizing and comprehending that one’s capabilities or limitations have been programed in order to work with them. If someone is successful in his enterprises, it is not because that person is superior to the rest but because he has duly taken advantage of the capabilities he received, and that it is the Creator manifesting through that individual. On the other hand, if one has great limitations, those were chosen before embodying to develop a variety of virtues such as humility.

There are those who feel superior because they have devoted their lives to a spiritual path but are contemptuous and judgmental towards others who do not share their beliefs. This is spiritual pride. True spirituality judges no one and respects each person’s path because one cannot know someone else’s state of consciousness or life circumstances.

Occasionally, when dying, those individuals are convinced that they deserve to go to Heaven but when that wish comes from their ego, their soul is not opening to the Light. Rather, the soul is closing off to it because of the pride that goes along with feeling superior and deserving of something that isn’t available to all.

Following is an example of someone who died suddenly, in an automobile accident, and expected to immediately go to Heaven because he had always contributed great sums of money to the Church.

I exited my body without even realizing it when I was still young and had my future ahead of me, when I believed that I could do anything. Nothing stood in my way because I had the means to do everything, but now, I can’t do a thing, nothing, and I’m desperate.

I don’t understand what is happening, I was always a believer and lived by the precepts of the Church. I committed a few sins, like any other man, but I always repented and confessed. I don’t know if this is happening because I didn’t confess before dying. I’d like you to explain where I am and what is going on because there isn’t Heaven or Hell here, nor anyone to judge me.

“All you need to do is ask for the Light,” I replied, “punishment does not exist; God’s immense mercy awaits us with infinite love.”

It isn’t so that they say that God punishes you for no reason but there isn’t any reason why I should be punished. I was always religious and committed to the Church; when the Pope came to Mexico I helped that happen, so there is no motive for my punishment. I don’t think that Heaven opens its doors upon request either; you have to earn it. But how can it be that Heaven isn’t awaiting me after all I did for the Church?

I kept sending him the light of love to help him elevate himself and asking him to call for God’s Light. He then started to see his life more clearly, without self-justifications.

I’m going to ask for God’s Light although I don’t deserve it. In reality, I wasn’t such a good person, I chose out of my own convenience, even against others. I was selfish and wasn’t always good to my wife. I have a better understanding now, I’ve been very proud. I see a light that draws me in with irresistible strength. It’s true; that light is nothing but love. I realize that I was so proud and very wrong. They make us believe things that don’t match with what one experiences here. The passage very difficult if you don’t know what it’s like. This should be known and the teachings regarding the fear of punishment need to be redressed.

When an individual kills and has been cruel to his fellow men in God’s name, believing that he should be rewarded, his actions, that counter the Universal Law of Love, remain imprinted in his soul. When it leaves the body it knows how negative those actions have been and it submerges into darkness, lacking any light. This does not imply a punishment because light enters the soul that can then access the Spiritual World once it becomes aware and repents for its actions.

Such behaviors, whereby all sorts of atrocities have been committed in the name of God, have been frequent throughout the history of mankind. When individuals have been cruel to their peers, it has actually been an excuse to take out their own frustrations and exert power over them. Practices that are so contrary to love are still commonplace even nowadays.

In short, pride obscures the soul and light cannot penetrate it, impairing its ascent.

Porqué algunas almas no van al Mundo Espiritual

Al morir el ser humano, el alma deja el cuerpo que le sirvió de vestido para manifestarse en el mundo físico y debe dirigirse al Mundo Espiritual, que es a donde le corresponde estar. Todos sin distinción tienen que regresar a él, pues es allí la verdadera vida, ya que la que vivimos en la Tierra no es más que una de tantas experiencias en el largo camino de la evolución. No obstante, algunas almas no se dirigen de inmediato a la Luz por estar aferradas a los intereses y pensamientos que tenían en el momento de la muerte.
Cuando decidimos incursionar en el mundo dual, del olvido de nuestro verdadero Ser, nos cubrimos de miedo al creernos separados de nuestros semejantes y de Dios, lo que da lugar al Ego. Es el Ego el responsable de lo que se entiende por maldad, porque al tratar de cubrir ese miedo desarrollamos una serie de comportamientos dirigidos a sentirnos más seguros, como son: la necesidad de sobresalir, de ser aceptados y reconocidos, de posesiones materiales y sobre todo de controlar. En un principio cualquier método es bueno para obtener esto, lo que provoca todo tipo de acciones negativas, pero poco a poco, mediante las diferentes vivencias en las que no obtenemos la plenitud deseada con ninguno de esos comportamientos, vamos eliminando el Ego separatista para regresar a la conciencia de unidad y terminar así con las diferentes vidas en el mundo físico. Pero mientras esto sucede, cada vez que venimos a él nos involucramos con lo que este mundo ofrece.
En el momento de la muerte física, generalmente, si el individuo no se apega a lo que dejó, ve la luz que emana del Mundo Espiritual que lo atrae y lo lleva al plano que le pertenece según su estado de conciencia. Sin embargo hay varias razones por las que los espíritus se quedan en ese limbo denominado el Bajo Astral, que no es ni el mundo material ni el espiritual. Son sus pensamientos los que los atan a ese plano y les impiden ver la luz que brilla para todos, “buenos” y “malos”.
El apego a lo que dejaron sobre la Tierra, a los seres queridos, a los bienes materiales, al poder, es una de las razones que les impiden elevarse a esferas superiores. Algunos que ni siquiera se han percatado de que están muertos, se desesperan porque nadie los ve ni los oye y no saben a dónde ir. Otros, a pesar de darse cuenta de que han fallecido, se niegan a moverse de donde están, ya sea por culpa, por miedo al castigo que creen merecer o por rebeldía ante el suceso de su muerte. También se encuentran en la oscuridad los que estando envueltos en soberbia, niegan la existencia de un Ser Supremo y un poder superior a ellos.

Entre las múltiples experiencias que he tenido ayudando a aquellos que están atorados en el Bajo Astral, el siguiente ejemplo nos muestra el caso de un alma que estaba fuertemente apegada al control y a las posesiones materiales, lo que le impedía ver la Luz. Me llamaron en una casa donde había todo tipo de manifestaciones paranormales. Se trataba del alma del antiguo dueño de la casa que se encontraba atrapado por sus pensamientos de apego y control, que me dijo lo siguiente:
– Necesito que les digas a mis familiares que hicieron un error garrafal al vender esta casa. Yo se los dije mil veces pero no me hicieron caso. Su patrimonio se convirtió en cero y ahora no saben qué hacer. Sí, soy su padre y quisiera que esta casa volviera a ellos y por eso no me voy de aquí hasta que los nuevos dueños se aburran y la dejen. Entonces mi familia volverá a comprarla porque yo los estoy ayudando a obtener el dinero.
Después de convencerlo de que ya no le tocaba estar allí, encontró al fin la Luz.

– Me voy al Paraíso, no puede tratarse de otra cosa, aunque no lo merezco, pero hay un tal amor que emana de esa luz que todo lo limpia y perdona.

En una ocasión, una familia me pidió ayuda porque su bebé lloraba constantemente durante la noche. Mis guías me dijeron: ”Allí se encuentra una mujer que murió sin descendencia y con la obsesión de ser madre; al ver al bebé, lo siente como si fuera suyo y por eso está con él, sobre todo en la noche, en la que suele cargarlo cuando su cuerpo astral se separa del físico. Por esa razón el niño llora”. A continuación, la traté de convencer de que dejará ese lugar y al niño que no le pertenecía, porque ella se encontraba en un plano diferente al material y ahora le correspondía ir a una vida llena de amor y armonía.

– ¿Quién eres tú para decirme lo que tengo que hacer? Aquí encontré a mi hijo y no pienso dejarlo. El verdadero problema que siempre he tenido es mi rebeldía. Nunca quise hacer lo que me decían para poderme embarazar y el tiempo se acabó. Me dices cosas que no creo. No hay más vida que le que dejé. Es cierto que no soy feliz, pero dónde puedo serlo si nunca fui capaz de tener un hijo, que era toda mi ilusión.

Finalmente, desapegándose de su obsesión, logró acceder al Mundo Espiritual.

Cuando la muerte es súbita, muchas veces los individuos no se dan cuenta de que murieron y se encuentran completamente desorientados. Este es el caso de una mujer que fue secuestrada y después asesinada.

– No sé quién eres pero oí voces que me trajeron hasta aquí y veo que me escuchas. No sé qué me pasó, después de que me secuestraron me tuvieron en una casa de seguridad en unas condiciones infrahumanas. Me pidieron todas las indicaciones para comunicarse con mi familia y solicitar el rescate. Parece ser que lo obtuvieron pero no se atrevieron a entregarme porque yo los había visto bien y oído sus voces. Decidieron que más valía hacerme desaparecer y de pronto entraron al cuarto donde me tenían, me hicieron levantarme y estando de pie me desmayé y ahora no sé dónde estoy. Me pregunto si estoy muerta o me llevaron a un calabozo para desaparecerme.

La convencí de que estaba muerta y que ahora debía ir al mundo espiritual, lo que la liberó.
La culpa es otro obstáculo que les impide a los espíritus ir a donde les pertenece. Esta situación se encuentra muy a menudo entre los suicidas, como el caso que sigue a continuación.

– Lo que hice fue una soberana idiotez, estaba en un estado de depresión que trataba de esconder, pero que me ahogaba. No encontraba el sentido de la vida, me atarantaba con amistades y jolgorios, pero en el fondo sentía una soledad aterradora. Me culpo de haber hecho esa acción que provocó tanto dolor a mi familia pues creyendo que acababa con mi horrible vida, me doy cuenta de que no acabé con nada y que ahora me siento peor todavía y sin remedio. Pido perdón por lo que hice y porque no busqué de manera eficiente solución a mi problema de depresión. ¿Por qué estaba deprimido? No lo sé a ciencia cierta, sólo encontraba que nada me satisfacía, teniendo todo lo que normalmente se necesita para ser feliz. Ahora me doy cuenta de que no había una verdadera razón para ello, pero había algo en el fondo de mí que me producía una insatisfacción profunda.
Pido perdón a todos a los que hice sufrir con mi acción insensata. Por favor diles que me arrepiento hasta lo más profundo.

Le contesté que el castigo no existe, sólo el amor y la misericordia infinitos de Dios. Lo único que tenía que hacer es pedir ir a la Luz.

– ¿Qué me dices? ¿Cuál luz? Sólo hay oscuridad en este lugar, además no merezco ir a la Luz después de lo que hice. No puedo pedir una luz que no es para mí, mientras esté vivo seguiré aquí en castigo por lo que hice. Muchas gracias por tus buenas intenciones pero sigo sin creer en esa luz maravillosa de la que me hablas, y si existe, no es para mí.

Le insistí en la inexistencia del castigo, en que solicitara la luz que lo liberaría y lo llevaría a donde debía estar.

– Pido ver la luz que no merezco y salir de la oscuridad…es cierto, ya se abrió una puerta de donde emana una luz incandescente que no quema ni deslumbra. Me atrae con fuerza irresistible y es, como dices, llena de amor y de perdón, se siente tal felicidad que no hay palabras para describirlo… Me voy al Cielo porque no creo que se trate de otra cosa. Ahora comienzo a comprender muchas cosas, aún el motivo de mi depresión que era por la falta total de espiritualidad; creía encontrar la plenitud de la vida en cosas materiales, pero en el fondo lo que buscaba era a Dios. Aquí se siente su amor y su existencia de una manera indiscutible.

Cuando las personas se rebelan ante su muerte les es difícil cambiar sus pensamientos de inconformidad ante el destino. Una mujer joven que murió después de una enfermedad larga y dolorosa, no podía resignarse ante lo inevitable y llena de enojo me habló así:

– Nunca creí en tus ideas tontas y ahora menos que nunca pues me encuentro con que perdí mi cuerpo pero sigo viva. No entiendo por qué me quitaron una vida que me encantaba, por qué hay tantas injusticias, porque lo que me pasó es injusto y no quiero oír idioteces como que Dios da las penas para después premiarte ¿A dónde está el premio? Esto es horrible, ya no tengo dolor físico pero estoy en la nada, lejos de mi familia y de mi marido, no entiendo qué es esto, sólo una enorme injusticia.

– La única manera de salir de esa oscuridad helada en la que te encuentras es cambiar tus pensamientos de rebeldía y solicitar ir a la Luz, que es donde te corresponde estar, en un mundo lleno de paz y felicidad – le contesté

– No creo que sea más feliz de lo que fui, pero haré lo que dices a ver qué pasa. Veo ya una puerta de donde sale una luz muy intensa, me acerco y me cubre con un bienestar inmenso, se experimenta amor, compresión, felicidad, es cierto. Sé que fui muy soberbia al no aceptar que ya me tocaba irme y me arrepiento porque esto es maravilloso. Negué a Dios y a su gloria y ahora veo que sí existen, me enterqué en seguir con vida cuando ya no me tocaba…me doy cuenta de tantas cosas, de mis errores al no aceptar mi destino, pero si supiéramos la existencia de esta maravilla no nos agarraríamos a la vida física como lo hacemos.

– Negué todo, desde la existencia de Dios hasta la vida después de la muerte y por eso tenía tanto miedo de ya no existir ¡Qué necia fui! Me doy cuenta ahora de cuánto perdí al no acercarme a la espiritualidad pues no hubiera sufrido como sufrí.

Estos ejemplos nos muestran cómo nuestra mente no sólo rige nuestra vida pero también la muerte. Ésta puede ser tan feliz o dolorosa según la dirección de nuestros pensamientos. Si ellos son de aceptación, desapego a lo que se queda y deseo de ir a Dios, la transición será muy fácil y liberadora, pero si hay apego, deseo de venganza, rebeldía, culpa, soberbia, nos quedaremos atrapados en un plano en el que ya no nos toca estar.