Vida y trabajo en el primer plano del Mundo Espiritual

wallup.netUna vez que el alma llega al primer plano del Mundo Espiritual empieza a adaptarse a esa nueva realidad. Es un mundo bellísimo, pero todavía cercano a la vibración del mundo material, con paisajes y colores maravillosos. Ya sin el cuerpo físico se desarrolla el poder creativo inherente a su ser y comienza a crear todo lo que hubiera querido tener durante su pasaje por el mundo físico. Podríamos compararlo con unas extraordinarias vacaciones.

Cuando el cuerpo emocional ha estado muy afectado por enfermedad, alcohol, drogas, diferentes sufrimientos, se le pone en un estado llamado “sueño reparador” en el que se le envuelve con energía universal para restaurarlo.

A ese mundo, que sirve para despresurizarse del denso ambiente material, se llega con las creencias y defectos que se tenían en vida pero que, poco a poco, se van disolviendo con el entorno amoroso que se vive allí, aunque sin erradicarlos por completo. A algunos les cuesta más trabajo que a otros aceptar que todo en lo que creían es diferente, pero siempre se encuentran almas más avanzadas que los ayudan a ajustarse a la nueva realidad.

Se hace una revisión de la vida que acaba de terminar con sus errores y aciertos, siempre asistidos por altos seres espirituales que no juzgan, sino que con gran amor los acompañan en este análisis.

El trabajo a efectuar en este primer plano es tomar conciencia de los defectos que están inscritos en el cuerpo emocional para tratar de eliminarlos y así poder ascender a planos más sutiles.

Cuando las almas se encuentran ya en el Mundo Espiritual no es conveniente buscar el contacto continuo con ellas para buscar que nos ayuden a resolver nuestros problemas materiales. Veamos por qué.

En una ocasión una joven quería comunicarse con su padre a través de mi mediumnidad. Él nos habló así:

Mi hija te ha contactado con la intención de comunicarse conmigo. Tu sabes que esto no es siempre fácil, pues los que nos encontramos ya en la verdadera vida tenemos que dejar las preocupaciones de la Tierra para sumergirnos por completo en el trabajo que debemos efectuar aquí. Esto no quiere decir que ya no nos interesemos más en los que dejamos sobre la Tierra, todo lo contrario, pero nuestra percepción de la realidad es otra y el continuo contacto con ellos no es muy positivo.

Los que se encuentran en la vida terrestre deben resolver sus problemas personalmente y nosotros les podemos ayudar con energía de amor, tratando de inspirarles el camino correcto para su evolución.

Nosotros, los que estamos en este mundo maravilloso, comenzamos un nuevo trabajo espiritual que requiere de otros esfuerzos diferentes a los de la Tierra, un trabajo para tratar de corregir nuestros defectos que nos siguen pero que son más fáciles de corregir en este entorno lleno de amor y de armonía. Se trata de una nueva vida a la que hay que habituarse y aprovechar al máximo para nuestra evolución espiritual.

Dile que trataré de dirigirla desde aquí, si escucha su intuición.

También se desaconseja a los deudos que se les llore demasiado a los que se van, porque esto les impide concentrarse en el trabajo que tienen que desarrollar en su nuevo estado. Aunque ya en el mundo espiritual, las almas necesitan de nuestra ayuda para avanzar. En varias ocasiones me lo han hecho saber. Las oraciones y los pensamientos de amor son energía que los empuja en su proceso de evolución, es por esta razón que en algunas culturas se ora por los ancestros, no importa en qué nivel se encuentren, siempre les sirve.

El principal trabajo que se requiere en ese primer plano es tratar de disminuir los defectos que se tienen y también programar otra experiencia que les ayudará a compensar esos errores. Transcribo aquí el mensaje de un alma, a la que ayudé a ir a la Luz, que en la vida fue físicamente muy bella y que obtuvo poder y dinero con ello.

Querida amiga, por fin me dan permiso de hablarte para decirte que sin tu ayuda todavía seguiría allá con mi enorme orgullo que no me llevaba a nada más que a sufrir.

Una vez aquí, se entiende mejor de lo que se trata la vida y para qué escogí esa experiencia en la que fui muy bella, lo que me sirvió para tener todo lo que deseaba, poder, admiración e idolatría. Te puedo decir que todo eso me ha dolido hasta el alma una vez aquí porque he podido comprender que mis actitudes de soberbia son contrarias al amor, que es lo que vamos a aprender cuando bajamos a la densidad del mundo físico.

¿Por qué escogí ser bella? Me preguntarás. Con el objetivo de superar la vanidad y ayudar a quien lo necesitara con el éxito y el poder que se obtiene con la belleza. Nada de eso hice, sino que, por el contrario, me dejé llevar por la más pura e insoportable vanidad, provoqué mucho dolor a mi alrededor porque siempre quise ganar sobre los demás y fui cruel y despiadada con quien se me oponía.

Todo eso, una vez aquí, se comprende y provoca mucho dolor, pero se tienen que superar esas actitudes porque se trae inscrita en el cuerpo emocional toda la vanidad y autoritarismo que se efectuó durante la vida en la materia. Me ha costado mucho trabajo erradicar ese enorme ego que desarrollé y para acceder al siguiente plano tengo que limpiarlo. Me doy cuenta de que tendré que escoger en una próxima experiencia el ser fea y tonta para acabar de limpiar ese patrón tan odioso que tuve. Ahora comprendo que el verdadero sentido de la vida es encontrar el verdadero amor que yo nunca supe darlo ni a mi propio hijo. Todo era en el sentido de mi voluntad y beneficio sin fijarme a quién lastimaba. Él sufrió de mi extraordinario egoísmo, ya que para mí no había más objeto de cariño que yo misma, incapaz de amar realmente a nadie. Eso te puedo decir, que en el fondo el alma está absolutamente sola y sumamente infeliz sin confesárselo, pero de allí se originan los comportamientos de crueldad y abuso de quien te rodea.

Todo esto te lo digo para que te des cuenta de lo que pasa aquí después de haber llevado una vida que aparenta “tenerlo todo”. Mi deseo es que mi vida sea un ejemplo de lo que no se debe hacer, que lo que aparenta darte felicidad: belleza, dinero, poder, si no va acompañado de un verdadero amor que se practica siempre en su entorno, no da más que infelicidad, porque el que no ama está seco por dentro y eso le acarrea infelicidad.

Una vez que se logran disminuir los defectos y elevar la frecuencia vibratoria, se accede a lo que entendemos por segundo plano del mundo espiritual. Decir que se hacen planes para una nueva experiencia, significa que esa experiencia está teniendo lugar en el “Eterno Presente”. La simultaneidad de la que nos hablan los maestros espirituales, nos es imposible entenderla porque estamos inmersos en el sistema espacio-temporal. A continuación, doy un mensaje de un amigo que ya llegó al segundo plano.

Estoy ya en este segundo plano, que es un decir que es el segundo, porque para llegar aquí se necesita pasar por diversos planos vibratorios en los que poco a poco te vas limpiando de los defectos dominantes que tuviste en la vida que acaba de terminar.

Aquí empiezo a trabajar para los demás, cosa que nunca hice, mi egolatría no me lo permitía porque sentía que ayudar a los demás era rebajarme de mi pedestal.

¡Cómo podemos ser tan ciegos y soberbios! Es algo que tendré que corregir en una próxima experiencia, aunque decir próxima, como sabes, es en este momento, algo que no se puede entender mientras se vive en la materia.

Acabo de entender que mientras una personalidad de mi Yo Total está inmersa en la soberbia, como fue el caso de esta última vida, otra está tratando de compensar, asumiendo el papel de servicio y humildad como limpieza de mi propia negatividad.

Desapego

Vivimos apegados a todo lo que nos produce seguridad o placer, ya sea a la familia, al trabajo, al dinero, al cuerpo, a la posición social, sin lo cual creemos que no podemos vivir. El desapego nos hace libres, nos permite vivir sin la aprensión de perder el objeto de nuestro apego, pero, sobre todo, nos hace fluir con la vida, con lo que nos toca vivir, porque por algo se nos presentan sus diferentes circunstancias. En ellas van implícitas las enseñanzas que nos propusimos adquirir antes de bajar a la densidad del mundo físico.

Nada ni nadie es indispensable en nuestra vida, todo está organizado desde otros planos de realidad de tal manera que si fluimos con lo que nos acontece, acabaremos por darnos cuenta a la larga que esas condiciones de vida eran las necesarias para nuestro avance espiritual.

Como frecuentemente lo que se nos presenta en la vida va en contra de nuestros deseos o expectativas, nos inconformamos y nos sentimos defraudados, aferrándonos a lo que esperábamos obtener. Es allí donde debemos activar el desapego si queremos tener una vida grata y feliz.

“El que nada desea todo lo tiene” dijo un místico y así es. Cuando los deseos imperiosos de efectos materiales o de situaciones placenteras que nos producen satisfacción no se dan y las dejamos pasar, la vida se convierte en un oasis de paz.

Hay muy diferentes clases de apegos, al sufrimiento, por ejemplo. Hay quien no quiere deshacerse de él porque al victimizarse obtiene conmiseración, lástima y es una manera de llamar la atención. Es también una rebeldía a lo que le está sucediendo que no está dispuesto a admitir. Desapegarse de esa idea le cuesta porque para lograrlo necesitaría aceptar lo que le ha provocado ese dolor y su ego no se lo permite.

Las diferentes adicciones son una forma de evadir la realidad que disgusta. El individuo se apega a la idea de no aceptar lo que le tocó vivir y lo tapa con el placer transitorio que ofrece cualquier adicción. Nuevamente, el desapego de éstas es muy difícil pero cuando se logra se obtiene la liberación de esa esclavitud.

El apego al resentimiento y al deseo de venganza es una idea que a menudo perdura largo tiempo, aún después de la muerte física. Es provocado por el ego herido y el antídoto es el perdón y el olvido de la afrenta. El perdón bien entendido es cuando se comprende que no hay nada que perdonar porque el que actúa mal es por falta de consciencia y ese dolor que nos provoca nos sirve, si lo sabemos ver, para aprender alguna virtud, como puede ser la humildad, la aceptación del otro, el verdadero perdón, el desapego, la búsqueda de verdades espirituales profundas. Desapegarse de esas emociones muchas veces cuesta, pero ¡Cuánta libertad se obtiene con el perdón!

El amor y el apego no son lo mismo, éste último es cuando creemos que sin una persona específica no podremos vivir, que necesitamos recibir de ella lo que nosotros entendemos por amor, que es la satisfacción de nuestros deseos y esperar que el ser amado reaccione como nosotros deseamos. El amor es dar libertad al ser querido, promover su bienestar y no tratar de cambiar nada de su personalidad. El desapego significa entender que nada es imprescindible para nuestra felicidad, que ésta se encuentra en nuestro interior, en la plenitud que provoca la unión con el Todo.

Muchas veces el apego a un ser querido conlleva algo de control. Deseamos que actúe según nuestras expectativas, creyendo que es lo mejor para él. Sin embargo, no podemos interferir en el proyecto de vida de nadie, tenemos que convertirnos en espectadores de las decisiones que tomen los demás. Por supuesto, podemos dar ayuda cuando la necesitan o nos la solicitan, pero nunca tratar de cambiar lo que decidan hacer. Desapegarnos de la idea de que nosotros sabemos mejor lo que a cada uno le conviene es respetar su proyecto de vida.

El desapego de la necesidad de reconocimiento es difícil porque en general soportamos mal el rechazo y el que no nos tomen en cuenta. Para sentirse seguros supuestamente se logra con la admiración y el reconocimiento del público. Esto es una falacia porque siempre nos hará falta algo para sentirnos seguros, el vacío existencial que produce la sensación de estar separados, sólo se colma con la conciencia de que formamos parte indisoluble de un todo que es el Creador y su Creación, en el que nadie es superior a nadie, cada uno tiene una misión y un propósito en el concierto de la Creación. Entonces desaparece la necesidad de sobresalir o de ser aceptado, de poseer efectos materiales y de controlar a los demás, ya que somos todos iguales y lo mismo.

El desapego nos libera del atractivo del mundo físico, el cual es necesario para vivir la aventura que nos propusimos antes de sumergirnos en él. Pero después necesitamos desapegarnos de lo que ofrece el mundo material para liberarnos y dejar esa experiencia con mayor serenidad cuando llega a su fin.

La libertad que se obtiene en el desapego de lo material, de los diferentes afectos y adicciones, de las distintas ideas y creencias, nos ayuda a vivir la vida con más tranquilidad y estar abiertos a aceptar más fácilmente lo que se nos presenta como obstáculos en la vida. De la misma manera, nos evita el miedo que provoca la llamada muerte, que en realidad no existe, porque cuando no se tiene apego a nada, la transición a la otra realidad se hace con mayor facilidad.

La oración

El verdadero sentido de la oración es la elevación de la frecuencia vibratoria de nuestra alma que nos pone en armonía con el Creador. Cuando se ora, no se trata de pedir que nuestros deseos y caprichos se realicen, de que la vida sea como hemos decidido que debe ser, sino de elevar nuestra voluntad a unificarse con la suya. Es un acto de alabanza, agradecimiento y aceptación hacia esa fuente de energía que conforma cuanto existe a la que llamamos Dios, por haber sido creados con todos sus atributos que se encuentran latentes en nuestro Ser.

Al orar así, destapamos nuestro poder creativo, ya que nuestro pensamiento es creador y al desear algo pidiéndole a Él que nos lo conceda, nuestro propio poder se pone en marcha y logramos que nuestro pensamiento se haga realidad.

Cuando nuestro deseo no se realiza puede deberse a dos razones. Una es que nuestro poder mental no tiene la fuerza suficiente y otra es porque nuestro verdadero Ser o Yo superior estima que no es conveniente para nuestro avance espiritual, puesto que esas circunstancias que queremos cambiar las escogimos con anterioridad para aprender alguna virtud o compensar una desarmonía y así encontrar el equilibrio. Sin embargo, algunas veces nuestro deseo se cumple aunque no sea provechoso para nuestra evolución, pero entonces nos encontraremos con otro obstáculo, quizá mayor, para poder avanzar.

Hay ciertos puntos energéticos en la Tierra de donde emana una energía muy poderosa que ayuda a las curaciones consideradas como “milagrosas”. Estas se deben, aunado a dicha energía, a la fuerza del pensamiento que va acompañado de fe y certeza en el resultado, ya sea del afectado o de una o varias personas.

Hay ocasiones en que nos empeñamos en la obtención de un determinado resultado. Cuando a pesar de nuestra persistencia la vida nos enseña que no es lo que nos conviene, que no es el camino a seguir porque todo se opone, debemos aceptarlo y buscar otro objetivo, que si sabemos oír nuestra intuición, será seguramente más provechoso. No se trata de conformismo, ya que cuando nos proponemos hacer algo en la vida necesitamos de perseverancia, pero en el momento en que todo lo que surge es negativo, debemos aceptarlo y cambiar nuestro propósito.

Lo que podemos llamar “oración de trueque”  corresponde a la antigua práctica de ofrecer sacrificios de toda índole a los dioses para obtener sus favores. “Dios mío si me concedes esto…me privaré de… por un determinado tiempo o daré una suma de dinero a quien lo necesita”. Aunque en ambos casos la actuación es positiva, en el primero se está ejercitando la fuerza de voluntad y en el segundo la generosidad, el Creador no se satisface con nuestras privaciones para premiarnos con lo que estamos solicitando, esto es creer en un dios muy humano. Él nos ha otorgado el libre albedrío y el poder de crear con el que nosotros mismos creamos continuamente las condiciones de nuestra vida.

Dios no necesita de nuestras alabanzas pero durante la oración nuestra voluntad entra en armonía con Él. La oración es un acto de amor, de unión con el Creador y al mismo tiempo de aceptación y agradecimiento por haber sido creados, por lo que tenemos y aun por lo que no tenemos, porque todo ha sido organizado con tal sabiduría que cualquier circunstancia sirve, si la sabemos utilizar, para llevarnos al camino de regreso al origen y fundirnos con la Fuente.

 

Humildad

Generalmente no se tiene claro lo que significa la humildad. Humildad, no es sentirse menos que los demás ni estar por debajo de nadie. Es todo lo contrario, es sentirse uno con el Todo cuando ya no existe la creencia de estar separado.

Cuando se está consciente de que no hay separación, de que formamos parte indisoluble de ese Todo que es el Creador y su creación, ya no hay lugar a ser ni menos ni más que nadie, se es la parte indispensable en el dibujo de la Creación. Cada uno tiene un lugar y una misión propia e imprescindible en la armonía de lo que se origina en la mente de Dios. Cuando esto se comprende, desaparece la necesidad de sobresalir, de ser aceptado y reconocido y de controlar a los demás.

El verdadero trabajo para erradicar el ego es la humildad bien entendida. Ésta consiste en comprender que cada uno tiene una misión específica para el buen funcionamiento de la comunidad. Entender que las facultades y las limitaciones que se tienen en la vida nos han sido otorgadas para trabajar con ellas y las hemos aceptado antes de encarnar. Que si se obtiene éxito en lo que se emprende no es porque se es sobresaliente, sino porque se han aprovechado correctamente las cualidades recibidas. Se necesita agradecer al Creador por habérnoslas dado y sentir en todo momento que es Él mismo quien se manifiesta a través nuestro, en lugar de sentirse especial y superior a los demás.

Hemos sido creados en un acto de amor puro del Creador, démosle gracias continuamente por todo lo que tenemos y aun por lo que no tenemos, porque seguramente son condiciones diseñadas para algún aprendizaje. Dar gracias por existir y así tener la oportunidad de crear todo un proceso evolutivo que nos llevará de regreso a nuestro origen con la felicidad y plenitud que esto confiere.

Si entendiéramos que lo que estamos haciendo en esta vida es: primero, olvidarnos de todo, de quiénes somos, de dónde venimos y a dónde hemos de regresar, para recordarlo mediante múltiples experiencias y así tener la oportunidad de crear todas éstas, daríamos infinitas gracias por esa maravillosa posibilidad.

Todo está organizado con tal sabiduría que lo que sale del Creador regresa a Él mediante las leyes cósmicas instauradas para que, sean cuales fueran las decisiones que los seres tomen, siempre habrá un medio para volver al camino de evolución que nos regresará a la Fuente de la que nos originamos.

La verdadera humildad consiste en estar conscientes de que, si nos sentimos separados del Creador y su creación, no somos nada. Más si comprendemos que somos una manifestación de su infinita grandeza y sabiduría, somos todo con Él. Al estar en el Todo y conscientes de ello, desaparece el ego separatista y se es en verdad humilde.

La Humildad se contrapone al ego, debemos aceptar nuestras limitaciones y errores sin las falsas esperanzas de querer ser diferentes de lo que somos. El deseo de ser perfectos más allá de la posibilidad actual es ego, pues no se pueden saltar escalones, se tienen que vivir plenamente las etapas sucesivas.  Podemos sí tratar de disminuir nuestros defectos, pero debemos aceptar con humildad nuestras imperfecciones y paulatinamente progresar, transmutando el odio en amor, el temor en fe, el resentimiento en perdón, la envidia en generosidad, la ansiedad en paz y armonía.

La humildad se necesita para no envanecerse, tomando consciencia de que cualquier éxito que se obtenga no es personal, sino la expresión del Altísimo que se manifiesta a través de nosotros. Ser humilde es aceptar y reconocer tanto las cualidades como los defectos que se tienen. Cuando ya no nos afecte emocionalmente ni la crítica ni el halago, estaremos practicando la humildad.

humildad

El suicidio

La interrupción voluntaria de la vida es provocada por diversas razones, cada una con sus consiguientes efectos.

Antes de encarnar escogemos las condiciones de vida así como los retos y obstáculos que habremos de pasar con el objetivo de desarrollar nuestro potencial divino de crear y con ello superarlos para devenir más fuertes espiritualmente y así elevarnos en la escala evolutiva. Esos obstáculos están diseñados para desapegarnos de la materia física, ya que lo que sentimos que nos da seguridad como el dinero, la pareja, el estatus social, la belleza, la aceptación del mundo no es más que ilusión. Cada situación que se presenta trae el aprendizaje de alguna virtud que nos propusimos adquirir antes de sumergirnos en el mundo físico.

En el transcurso de la vida vamos sorteando las dificultades con más o menos éxito, pero hay quienes rechazan absolutamente lo que se propusieron por encontrarlo demasiado difícil. Es entonces cuando deciden terminar con su vida de manera abrupta y voluntaria.

En la mayoría de los casos el suicidio provoca mucha culpa y remordimientos, aunque no castigo, éste no existe en ningún caso. Los remordimientos surgen en el individuo al comprender que fue un acto de cobardía por no haber tenido el valor de enfrentar y sobrellevar las circunstancias adversas que se le presentaron, además por el dolor y a veces la vergüenza que infligieron a sus familiares debido a su acción insensata.

A continuación el caso de un alma a la que ayudé a encontrar la Luz que ilustra esta situación.

  • Me tenía hasta el colmo la situación en la que vivía. Necesitaba dinero y no lograba ganarlo, me enfurecía de cualquier cosa porque me sentía humillado ante mi fracaso como esposo, como padre y como proveedor. Esto me provocaba depresiones, hasta que ya no pude más y tomé la decisión estúpida de quitarme la vida. Esta última idiotez no me la perdono porque puedo ver desde aquí el dolor de los que dejé, aunado a la vergüenza que provoqué con mi insensatez.
  • No sé qué hacer porque esperaba acabar con la vida y no lo logré. Sigo vivo y lleno de remordimientos por no haber tenido las agallas de continuar luchando, ya que desde aquí, hubiera podido salir adelante si hubiera trabajado de otra manera sin esperar que las cosas se solucionaran solas en lugar de buscar soluciones alternativas.

Le pedí que buscara la luz y que se perdonara, que le esperaba una vida llena de amor y armonía.

-Me dices que busque la Luz y creo que no la merezco por lo que hice. Me pides que me perdone pero eso me parece imposible. Ayúdame a salir de este tormento en el que me encuentro.

Después de convencerlo de que no hay ningún castigo por lo que hizo, se liberó al fin diciéndome:

  • Veo ya la Luz y me dirijo hacia ella, me cubre con mucho amor y perdón, empiezo a entender muchas cosas que no comprendía cuando estaba allá. Gracias por ayudarme, es cierto que no existe castigo alguno, sólo el amor inconmensurable de quien nos creó.

Cuando el suicidio es provocado con el objetivo de salvar otras vidas no crea remordimientos, ya que se trata de un acto valeroso de generosidad. Éste es un acto loable y el alma se ve recompensada por su valor.

Quien se quita la vida en el curso de una enfermedad terminal para acabar con el insoportable sufrimiento que le provoca, generalmente no tiene arrepentimiento pues se siente liberado del dolor. No obstante, a veces se encuentra desorientado porque creyendo acabar con la vida, se encuentra vivo pero sin cuerpo, lo que le causa angustia al no saber a dónde dirigirse. Sin embargo, siempre se les ayuda a encontrar su camino.

El caso del que se suicida para evitar la deshonra de la familia, es provocado por una idea de generosidad, pero también causa remordimientos por los hechos deshonestos que motivaron ese desenlace.

Cuando se tiene la creencia de que no se debe aceptar ninguna derrota (en la guerra, por ejemplo) porque se pierde el honor, para recuperarlo sólo existe como solución el suicidio, ya que no se puede seguir viviendo con deshonra. Cuando estos sujetos llegan al astral se dan cuenta de que han cometido un error al quitarse el don de la vida y comprenden, después de un tiempo, que lo que se entiende por honor en ese caso, no es más que orgullo.

Hay ocasiones en que el objetivo de suicidarse es por huir de alguna circunstancia que los pone en peligro de perder la vida o la libertad. He aquí un ejemplo en el que el individuo mató a su mujer y después se suicidó ahogándose en su piscina.

  • Siempre me dijeron que habría un castigo para el asesino y el suicida y esto no es precisamente un castigo. Convengo en que no es de lo más agradable, pero puedo ir a donde me plazca y veo a quien se me da la gana. ¿Quién eres tú que pareces poder comunicarte con este mundo de los llamados muertos, porque muertos no estamos, sabes?
  • Lo que hice fue porque ya no soportaba más la insolencia de mi mujer que me amenazaba con dejarme y al mismo tiempo no hubiera soportado estar encarcelado, así que opté por morir yo también. ¿Quieres saber cómo me fue en mi muerte? No tan mal, al principio había un espacio cuando no puedes respirar se siente angustia, pero pasa rápido porque pronto se pierde la conciencia.
  • Me encontré en un lugar donde no se ve nada, sólo bruma y mis pensamientos fueron de mucha tristeza, porque creía acabar con mi vida pero sólo la terminé en el mundo físico y sigo aún vivo sin saber qué hacer ni a dónde ir. ¿Tú sabes algo de eso?

Después de insistirle en que buscara la Luz, se liberó así:

  • Esa luz se agranda y se vuelve más brillante, me cubre y siento la gloria, el amor que nunca conocí, la sabiduría y el perdón de ese Dios que nunca creí que existiera. Veo mi vida llena de soberbia y egoísmo y el amor y el perdón de lo Alto. Ya llegué al mundo que me describiste y he descubierto que Dios sí existe.

Aquí, otro caso similar de quienes quisieron evitar la cárcel. Un sujeto engañaba a su esposa con la secretaria y además le robaban dinero. Ella los descubrió y los denunció a la justicia, por lo que decidieron suicidarse esperando vivir para siempre juntos. Estaban en esa casa creyendo que les pertenecía y se dedicaban a provocar miedo y molestias a los que vivían allí.

  • Desde cuando me vas a dar órdenes, tú que ni siquiera me conoces y que no sabes lo que nosotros vivimos. Es cierto, fuimos amantes desde que teníamos cuerpo, pero como las cosas se pusieron difíciles con mi esposa, decidimos suicidarnos juntos para estar siempre juntos y lo hemos logrado pues vimos morir a todos los que conocíamos y ahora estamos solos si no fuera por los intrusos que se creen dueños de mi casa, diles que se vayan.

Le contesté que ya no debían estar en ese plano donde no hay más que oscuridad y frío, que en su actual estado les correspondía un mundo de paz y armonía, con sólo desear ver la luz de Dios.

  • Si Dios existe nos mereceríamos un castigo por lo que hicimos y si ese mundo existiera ya estaríamos allí. No te creo porque Dios no existe.

Tuve que insistir y enviarles energía amorosa para que fueran a la Luz.

  • Ya se abrió una luz incandescente y creo que vamos a ella porque emana paz, amor, perdón, sí, es algo sumamente agradable, vamos de la mano, nos esperan nuestras gentes que nos llaman con mucho amor, no hay ningún reproche de su parte. Es algo maravilloso, esta luz nos llena de felicidad es cierto que Dios existe, esto no puede venir más que de un Ser Superiorísimo, vamos a Él. Dejamos el lugar en donde no fuimos felices, es lo que yo creo que llaman el Infierno.

 

El que se quita la vida para provocar la muerte de otros, con la creencia de que ese acto lo llevará al Paraíso por haber matado a los que llama “enemigos”, cuando sale del cuerpo ve el daño que causó. Como ya sin cuerpo el alma entiende mejor las verdades espirituales, no ve la Luz porque se hunde en la oscuridad que provoca su acción tan contraria al amor. Sus remordimientos lo acompañan porque se da cuenta del dolor que causó y le causan mucho sufrimiento. No hay ningún castigo por esta acción y poco a poco, con la ayuda de seres de luz, el alma va cambiando sus pensamientos de culpa por el deseo de ir a Dios y finalmente ven la Luz.

Generalmente, el suicidio es un acto de rebeldía hacia lo que nos tocó vivir y que nosotros mismos escogimos. Es la interrupción de la experiencia que nos propusimos vivir con anterioridad. Una vez que se llega al Astral el alma se da cuenta de que desperdició la oportunidad que se le había dado al otorgársele la posibilidad de tener una vida en la materia para superarse y avanzar en su evolución. Entonces buscará otra vida para acabar lo que quedó inconcluso en la que se le presentará un obstáculo muchas veces más difícil de superar.

SUICIDE

Cambio de dimensión

Actualmente estamos presenciando alrededor del mundo numerosos fenómenos naturales que están provocando muchos desastres como terremotos, volcanes en erupción, inundaciones, huracanes, tormentas, tsunamis, incendios. Esta energía que libera la Tierra es una limpieza que anuncia el cambio de dimensión para el planeta y sus habitantes. Cuando se llega al final de un ciclo cósmico, como es el caso de la Tierra en estos momentos, se necesita de una limpia que erradique la negatividad existente para dar paso a la luz de la conciencia cósmica que hará posible este cambio. El sentido de lo que está pasando es para abrir la conciencia de la humanidad hacia la generosidad, la unión y el amor.

En el peligro, el ser humano clama por una fuerza superior y el dolor que la tragedia le provoca sirve para darse cuenta que la vida es efímera y que la muerte puede presentarse en cualquier momento. Esto facilita al individuo el preguntarse cuál es el sentido de la vida que es tan frágil y, de la misma manera, lo incita a buscar otras respuestas.

El dolor eleva la frecuencia vibratoria al oponerse al bienestar material, promueve el deseo de ayuda a quien sufre y lo necesita. Al ser nuestra esencia Amor, éste se estimula en la desgracia, de donde surge la generosidad, la solidaridad, la compasión y los actos heroicos de quienes, olvidándose de ellos mismos, se vuelcan en el salvamento de quienes están en peligro.

Así, en los momentos trágicos que están presentándose, los seres humanos se transforman y actúan en concordancia con lo que son en realidad, es decir, Amor. Estas situaciones generan una energía amorosa de unión entre la humanidad, ya que cuando se presenta un grave problema en un lugar, llega la ayuda de otros países.

Para obtener dicha limpieza es necesario que haya ajustes en la superficie terrestre a la cual se le han provocado innumerables daños, resultado de la inconsciencia humana. Todos los desastres que azotan al mundo actualmente se deben a la reacción del planeta a estas agresiones. Aquellos que sufren sus consecuencias lo han aceptado con anterioridad para purificar su propia alma y al mismo tiempo, éstas sirven como estímulo para abrir las conciencias de los que no mueren en las catástrofes.

No debemos temer porque nadie vive lo que no le toca vivir. Al encarnar se escogen de antemano las experiencias por las que el alma se propone pasar para aprender las diferentes virtudes que necesita, así como los obstáculos que deberá superar para devenir más fuerte espiritualmente y avanzar en su evolución.

Estos eventos generan energía de Amor, la cual promueve un cambio de conciencia  en la humanidad que la sacará de la densidad y el materialismo en el que vibra.

Por lo tanto, todo lo que pasa ESTÁ BIEN y es por algo. La nueva conciencia de la humanidad se está gestando y los que no logren la frecuencia vibratoria requerida para pasar a la siguiente dimensión, ya no podrán encarnar más en la Tierra y se irán a otra escuela más primitiva donde seguirán su evolución. Es así como se limpiará el planeta y se llegará a una nueva era de paz, amor y armonía en donde el ser humano recordará su verdadera esencia divina.

Dios y la Verdad

La Verdad está en las leyes que rigen la creación y en la verdadera naturaleza de esa Fuente Infinita de amor y energía de la que se compone cuanto existe, a la que llamamos Dios. El ser humano, en su actual estado de evolución, no tiene la capacidad de entenderla en su totalidad, únicamente puede vislumbrar algunas facetas de esa Verdad. Cada uno percibe un aspecto diferente de ésta y la comprende a su manera,  lo que da lugar a las distintas interpretaciones que se tienen en las diversas religiones. No quiere esto decir que unos estén en lo cierto y otros en el error, sino que cada uno capta diversos aspectos de la misma verdad que no alcanza a entender en su totalidad.

La Verdad Total se encuentra en Dios, cuya grandeza y atributos infinitos no se pueden conocer antes de llegar a la fusión con Él. Nadie tiene la verdad absoluta y quien cree poseerla cae en la soberbia espiritual. Quien no se abre a nuevas interpretaciones más profundas y con mayor sentido, se cierra al curso de la evolución de la conciencia humana.

Nuestro Creador al desear manifestarse, lo hace en multitud de formas, ya que todo lo que existe es Él manifestado. Su materia prima, que es la Energía Universal, se transforma de mil maneras, que al irse densificando va conformando los diferentes planos de realidad y surgiendo los distintos universos. La creación siempre fue y siempre será; todo lo que sale de Él regresa al origen, no hay nada que no esté contenido en Él: mientras un universo se expande, otro se contrae en ese eterno movimiento.

Cuando el Altísimo decide manifestarse, se proyecta en infinidad de chispas de su misma esencia, otorgándoles la libre decisión de actuar como lo decidan con la intención de experimentarse Él mismo a través de ellas. Esas chispas somos todos los seres conscientes, desde los ángeles y su jerarquía hasta los seres evolutivos que somos los seres humanos, quienes nos creemos separados unos de otros, aunque en realidad somos todos UNO con nuestro Creador.

Vivir en el mundo material es vivir en la ignorancia de nuestra esencia, pero ha sido voluntad nuestra entrar en el olvido y la inconsciencia para redescubrir la Verdad con nuestro propio esfuerzo a través de diferentes experiencias. Entrar en la oscuridad para redescubrir después la maravilla que es la Luz.

El entendimiento de las verdades cósmicas, de cómo funciona la creación, de la verdadera naturaleza de Dios y de la suya propia está lejos de la comprensión humana. Cada uno tiene un concepto distinto de Dios al que muchos le prestan cualidades humanas en las que reflejan sus propias carencias. El verdadero volcán de amor que es nuestro Creador, no requiere de nada, Él es Todo, lo tiene todo y si permite que los humanos se equivoquen en su actuación contraria al amor es para que al experimentar la desolación que esto provoca, vuelvan poco a poco a reencontrar lo que son en realidad, que es amor, alegría, felicidad y así puedan apreciarlo.

La chispa divina que desea manifestarse en el mundo dual necesita de un alma  que la contenga. Ésta se proyecta en diferentes personalidades para experimentar, a través de cada una de ellas, lo que le es necesario para abrir su conciencia. Esa alma cubre a todas sus personalidades y es la que escoge las diferentes vidas que desea experimentar hasta sutilizarse de tal forma que vuelve a ser Luz, la cual se reintegrará a la Fuente de la que se originó, para manifestarse después en una nueva forma. Las chispas que se han convertido en seres evolutivos han experimentado muchas otras formas de vida; por formas se entiende experiencias de manifestación. El flujo de creación es continuo, la Energía Universal sale de la Fuente, se transforma, experimenta de todo y vuelve a reintegrarse. Nos es incomprensible por qué volvemos a salir, pero el deseo de manifestación primero y de absorción en el origen después, es tan fuerte que nada lo puede contrariar. Es Dios en su infinita sabiduría el que tiene el deseo de primero manifestarse para recoger después, con infinito amor, su manifestación porque en ese retorno se experimenta la dicha y la plenitud total.

Vivir en el mundo material es vivir en la ignorancia de nuestra esencia y de la naturaleza de Dios, pero ha sido nuestra voluntad entrar en el olvido y la inconsciencia para redescubrir la Verdad con nuestro propio esfuerzo. Para encontrar la Verdad hay que desear conocerla. Cuando las verdades que se tienen no satisfacen ni al intelecto ni al corazón, el ser humano debe buscarla dentro de sí mismo, ampliando los conceptos que ya se tienen y asumiendo la responsabilidad de sus actos. Quien por miedo o comodidad no lo hace, avanza más lentamente en la apertura de conciencia, ya que el conocimiento eleva la frecuencia vibratoria del ser humano, sobre todo si va acompañado de amor. Sin embargo, todos los caminos, si se basan en el amor, llegarán finalmente a Dios.